Hay una frase que debería hacernos parar un momento:

«Muchas de las veces, nuestra vida será el único evangelio que las personas lean».

Porque sí, hablamos de Dios, compartimos frases bonitas, publicamos versículos, hacemos apostolado… pero al final, hay personas que quizá nunca entren en una iglesia, nunca abran una Biblia y nunca escuchen una predicación.

Pero nos ven a nosotros.

Ven cómo tratamos a quien nos molesta, cómo reaccionamos cuando las cosas no salen como queremos, cómo vivimos nuestras heridas, cómo perdonamos, cómo servimos, cómo amamos, cómo nos levantamos después de caer…

Y ahí también se está anunciando el Evangelio.

No se trata de vivir intentando parecer santos, ni de llevar una vida perfecta para que los demás crean. Se trata de dejar que Cristo vaya transformando nuestra manera de vivir, hasta que, casi sin darnos cuenta, nuestra vida empiece a hablar de Él.

Que quien se encuentre conmigo pueda encontrarse un poquito con Jesús.

Que mi manera de mirar, de escuchar, de servir, de perdonar y de amar diga algo que mis palabras no saben decir.

Porque quizá hoy, para alguien, tú seas la única página del Evangelio que llegue a leer.

Y eso… merece la pena vivirlo con mucha verdad. ❤️‍🔥

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