No se trata de hacer mucho, sino de hacer lo que EL diga

No se trata de hacer mucho, sino de hacer lo que EL diga

La Virgen no dice: «Haced lo que yo os diga». O: «Haced lo que a mí me parece mejor».Tampoco dice: «Haced lo que os resulte más fácil o más cómodo».

Sino que esta claro lo que hay que hacer: Lo que Jesús diga. Y ninguna otra cosa.

Y yo quiero aprender esto. Quiero dejar de preguntarme constantemente…

Y preguntarte a Ti, Señor: «¿Qué quieres que haga para que esto salga como yo quiero?»

Porque muchas veces esa es mi manera de plantearte las cosas.:«¿Qué tengo que hacer para que esto salga así?» «¿Cómo tengo que hacer para que esto salga como yo considero que tiene que salir?» Como a mí me parece que va bien.

Pero creo que es hora de empezar a preguntarte: «Señor, ¿qué quieres que haga?» «¿Qué quieres Tú de mí?»

Porque me está costando, pero voy aprendiendo que una cosa es pedirte que bendigas todos mis planes… Y otra cosa muy distinta es dejar mis planes en tus manos, para que Tú hagas con ellos lo que quieras, incluida la posibilidad de desbaratarlos por completo, de dejarlos reducidos a la nada.

Porque muchas veces yo quiero que Tú bendigas mis planes. No abrazar yo los tuyos… sino que Tú abraces los míos. Y entonces viene tu Madre y me dice que no.

Que no es así. «Haced lo que Él os diga». 

Solo lo que Jesús te diga. Y hazlo pronto. Y hazlo sin vacilar.

Y claro… ¿estoy yo dispuesta a hacer lo que Tú me digas?

La Virgen nos dice claramente: haced.

No dice: «Entended».

No dice: «Sentid».

No dice: «Esperad a tenerlo todo claro».

Sino: Haced ya. Fiat. Siempre.

Porque la fe se hace. La fe no es solamente sentir cosas bonitas delante de Ti, Señor. La fe se convierte en actos.

En decisiones.

En gestos.

En pasos concretos.

En obediencia.

En fidelidad.

En volver a empezar…

Y a veces queremos sentirnos preparados para hacer lo que Tú nos pides. Y la verdad es que nunca nos vamos a sentir preparados ni capaces. Y Tú no esperas eso. Tú dices: 

«Vamos».

«Ven».

«Ahora».

«Sígueme».

«Haz esto».

«Haz este gesto».

«Pide perdón».

«Perdona».

«Acércate».

«Empieza».

«Renuncia».

«Confía».

Hazlo. 

Y aquí está el secreto. No simplemente hacer. Sino hacer lo que Él diga.

Lo que Tú digas, Jesús. Porque no se trata de hacer mucho. Se trata de hacer lo que Tú digas. Porque quizá yo estoy haciendo muchísimas cosas… pero no las que Tú me estás pidiendo.

Lo decía san Juan de la Cruz: ¿De qué te sirve darle a Dios una cosa si Él te pide otra?

Quizá estoy haciendo muchísimo, pero no lo que Tú me estás pidiendo.Quizá estoy muy ocupada… pero nunca disponible.

Quizá estoy haciendo muchas cosas para Ti… pero sin estar Contigo.

Puede ser que esté intentando arreglarlo todo, solucionarlo todo… cuando Tú lo que me estás pidiendo es que confíe.

Quizás yo quiero hacer cosas grandísimas… y Tú me estás pidiendo amar mucho en una cosa pequeñita.

Quizá yo quiero cambiar el mundo… y Tú me estás diciendo:

«Empieza por acoger a esa persona que tienes delante».

Quizá quiero hablar mucho de Ti… y Tú me estás diciendo: «Calla y escúchame».

Quizá quiero hacer muchas cosas para servirte… y Tú me estás diciendo: «Quédate aquí».

«Y déjate amar por Mí».

Señor… esta noche te pido que quites de mi corazón esa necesidad de querer hacer grandes cosas, extraordinarias.

Enséñame a reconocer tu voluntad en las cosas pequeñas. En lo escondido. En lo cotidiano. En aquellos detalles que solo Tú ves y nadie más.

Y que no busque tanto hacer cosas grandes… sino hacer grande el amor con el que hago las cosas pequeñas.

1 comentario

  1. Sandra Marcela

    AMEN.
    Lo voy a copiar en mi cuaderno Espiritual❤️🙏

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