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SIEMPRE A TUS PIES
Y ahora, Señor, no queremos hablar más. Queremos quedarnos aquí. Mirarte y dejarnos mirar. Y repetir muy despacio, desde el corazón: «Jesús, yo confío en tu misericordia». Jesús... Yo confío…
Un espacio para compartir la vida, la fe, y todo lo que llevo dentro