Gustar y amar el bien

Gustar y amar el bien

Hemos nacido de la benevolencia eterna de Dios. Somos fruto de la Redención de Cristo y consecuencia del amor infinito de Dios y es innato en nosotros «gustar y amar el bien».

¿Que nos entristece? Simplemente que no nos amen y no nos estimen, cuando debería entristecernos que -siendo consecuencia de la Benevolencia (bene-volo) de Alguien- no seamos benévolos, no queramos el bien por encima de todo. Deberíamos entristecernos sólo cuando encontramos en nuestro corazón algo no bueno, algo que expulse el bien de nuestro corazón y no nos lleve a amarlo y gustarlo.

Eso significa que el Espíritu Santo, que es Quien nos hace «gustar y amar el bien», no reina en nuestro corazón y ha tenido entrada el espíritu malo… y, por lo tanto, arrinconamos a Dios en nuestro corazón y no le dejamos que sea el Dueño completo y absoluto de nuestra vida.

Esa debería ser nuestra única tristeza, pues es las tristeza verdadera: expulsar a Dios de nuestra vida y permitir que en nuestro corazón entren otros «señores».

1 comentario

  1. Antonio

    Gracias madre,viendo tus videos comentados de santa Teresa, he podido ir entendiendo algo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *