Siguiendo a Cristo Esposo

El seguimiento de Cristo es la contemplación de Cristo Crucificado. Y es perfectamente evangélico, no es una cosa que se le ocurrió a Santa Teresa porque se le ocurrió. ¡No! Porque el Señor lo dice: “El que quiera venirse conmigo –el que quiera seguirme– que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga”. Primero hay que negarse a uno mismo y cargar con la cruz, si no… no es posible ir con el Señor, no es posible seguirle. Y Santa Teresa lo refrenda con su vida y en sus escritos.

Ella nos dice que seguir los consejos de Cristo no se compaginan con “querer mantener muy entera nuestra honra y crédito”, o sea, con quedar bien con nuestra imagen. Eso nos suele preocupar mucho y es una de las cosas que mucho más nos cuesta dejar: más que dejar nuestra familia, que dejar los amigos, que dejar… es dejar nuestra imagen. ¡Eso nos suele costar muchísimo, muchísimo! Y ella lo sabe 20191006_074146.jpgporque fue muy tentada de vanidad durante mucho tiempo y –precisamente- su gran lucha era que quería quedar bien con el Señor y quedar bien con los de fuera. Entonces… ahí estuvo peleando… ¡pues simplemente veinte años! ¡un tiempito!

Veinte años en esa lucha de querer contemporizar las cosas de Dios con las cosas del mundo. Ella dice que no se compagina con “querer mantener muy entera nuestra honra y crédito. No es posible llegar allá que no va por buen camino” (Vida 31, 22).

¡Seguir es creer! Es decir, entregar la fe a Cristo y no contentarse con lo que ya hemos alcanzado: “Ahora comenzamos. Y procuren ir comenzando siempre de bien en mejor. Miren que por muy pequeñas cosas va el demonio barrenando agujeros por donde entren las muy grandes. No os acaezca decir “en esto no va nada”, ”que son extremos”. ¡Oh, hijas mías, que en todo va mucho como no sea ir adelante”.

Esta es la versión de la Santa Madre de lo que nos dice Teresita de la “fidelidad a las cosas pequeñas”. Queremos hacer grandes cosas por Dios, pero no hacemos las pequeñitas de cada día. Y no nos engañemos: no vamos a tener fuerza ni luz para hacer grandes cosas por Dios si no somos fieles a las cosas pequeñas. Y las grandes infidelidades no surgen de la noche a la mañana, no se gestan de la noche a la mañana, sino se van gestando a base de muchas infidelidades pequeñas que van debilitando el alma, van debilitando la voluntad y al final… ¡pues lías una gorda!

“Pero ¿cómo he podido liar esta de repente?”

-No es que ha sido de repente, has ido liando muchas pequeñitas y has preparado la cuesta abajo para hacer ¡¡yummmm…!! y llegar hasta bajo de un solo desliz.

Santa Teresa, que era gran conocedora de la psicología humana, lo sabía y lo sabía por propia experiencia. Y no es ningún gran descubrimiento; la Teología Moral nos lo dice: que la voluntad se va debilitando y la delicadeza -o sea, la agudeza en la conciencia, la sensibilidad en la conciencia- también se va… como se dijéramos, la conciencia acorchando, anestesiando. Y por eso dice la Santa que “por muy pequeñas cosas va entrando el demonio y barrenando agujeros por donde entran otras muy grandes”. Y esto lo sabemos todos porque es una gran verdad.IMG-20170216-WA0211.jpg

En Teología Moral, esa es una cosa como que muy elemental: hay que tener cuidado en las cosas pequeñas para luego poder cuidar las grandes, ser fuertes también en las grandes. Porque la fortaleza, la luz y la virtud no se improvisan. Es un trabajo continuado, día a día, poquito a poquito, para que, cuando venga el chaparrón, estemos preparados; si no vamos trabajando cada día, no pensemos que cuando venga una prueba grande la vamos a superar.

Hay gente que es muy graciosa porque, cuando dices esto, te dicen: “Bueno, dice San Pablo: Te basta su gracia”. ¡Sí, pero como no estás acostumbrado a acoger la gracia, el día que te venga un “pedazo gracia” enorme tampoco vas a saber gestionarla, ni qué hacer con ella: ¡te va a tumbar directamente!

“¡No, no, no, no, nooooo! Es que como me basta Su gracia, yo ahora me tumbo a la bartola y el día que llegue la prueba ya me llegará la gracia.” ¡Sí, ya! ¡Ya! ¡Seguro! ¡No, no! No nos engañemos. La vida espiritual requiere un trabajo constante, continuado, siempre… y las pequeñas cosas son muy importantes. Y si no, leed Fundaciones 29, 32.

3 comentarios en “Siguiendo a Cristo Esposo

  1. Buenas noches madre Olga. Espero se encuentre bien.Si las cosas buenas se comienzan de poquito en poquito.Mañana voy a ir a hacer la voluntad del Papa Francisco en esta semana de la misión extraordinaria.Te pido por favor que rezes mucho por mi comunidad de San Andrés Ahuayucan Delegación Xochimilco aquí en la Ciudad de México. Gracias. Saludos .
    El lun., 7 de octubre de 2019 12:28 AM, Grita al mundo escribió:
    > Madre Olga María posted: “El seguimiento de Cristo es la contemplación de > Cristo Crucificado. Y es perfectamente evangélico, no es una cosa que se le > ocurrió a Santa Teresa porque se le ocurrió. ¡No! Porque el Señor lo dice: > “El que quiera venirse conmigo –el que quiera seguirme– ” >

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