Para el Corazón de Jesús amar es lo primero

TEXTO: Jn 13, 31-35

Cuando salió, dice Jesús: «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto. Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir, os digo también ahora a vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como Yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros».

REFLEXION:

Ojalá que seamos rápidamente reconocidos como discípulos de Cristo, porque eso significará que nos amamos cIMG-20180701-WA0036.jpgomo El nos ha amado y nos ama. Significará que estamos dando verdadero testimonio del amor de Jesús. Amar, amar y sólo amar más y más… es la asignatura de todo cristiano. Amar como Jesús: hasta el extremo, sin decir basta, sin límites… es una asignatura que nunca se estudia en ninguna universidad ni en ningún centro académico…

Jesús es el Maestro, el único Maestro válido, y se estudia, se aprende, mirándole a El, clavando los ojos en El y dejando que su Imagen y su ejemplo se nos graben a fuego en la retina y en el alma, como un tatuaje, un sello indeleble que nos identifique: cristianos, los que aman sin límites, los locos de amor, los del amor extremo, el amor hasta la muerte…

Sí, pero… ¿en qué consiste el amor cristiano? En amar como Jesús, en vivir y morir como El, con su mismo Corazón… con sus mismas actitudes y sus mismos sentimientos. Amar no significa sentir afecto. No debemos sentirnos mal porque no sentimos afecto y cariño hacia determinadas personas, mientras que hacia otras sentimos un profundo afecto y un sentimiento entrañable que nos llena y nos mueve. Esos sentimientos no son ni buenos ni malos… son simplemente sentimientos, pero no son amor. El afecto es una cosa y el amor verdadero, el amor cristiano, es otra…

El afecto no es amor. Se puede amar intensamente sin sentir afecto. Y viceversa: sentir un afecto intenso por una persona y no amarla de verdad. ¿Cómo? Me explico: el afecto está en los sentimientos, en el nivel de lo sensible, y el amor está en la voluntad. Yo no decido mis afectos, ni los escojo: brotan espontáneamente en mi naturaleza y no los puedo controlar. Y el amor es un acto libre de mi voluntad, algo que yo decido.

El amor no es un sentimiento pasajero que va y viene, es algo que yo decido y mantengo esa decisión, esa determinación, de amar independientemente de lo que suceda en mi alrededor o en mi sensibilidad. Amo por encima de los sentimientos, amo porque quiero amar, sienta afecto o repulsa, simpatía o antipatía… Amo tipos-de-flores-margaritasporque yo quiero amar y el amor es la voluntad de hacer el mayor bien posible a la persona amada. Aunque no sienta nada, si mi voluntad mantiene su determinación de hacer el mayor bien posible a esa persona, yo la estoy amando con un amor auténtico y evangélico, con el amor de Jesús… ¡¡Qué fuerza y qué libertad da amar así…!!

“Como Yo os he amado…” Esa es la consigna: como Jesús nos ha amado. Y ¿cómo nos amó El? “Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, Jesús de Nazaret pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él.” (Hechos, 10, 38) Estas palabras de Pedro resumen toda la vida de Jesús. Son pronunciadas cuando bautiza al primer pagano. ¡Cuánto nos enseña este pasaje de los Hechos de los Apóstoles! Es una muestra preciosa de cómo tiene que amar un apóstol, un seguidor, del Corazón de Cristo.

Habiendo sido llamado a acudir a casa del centurión Cornelio, Pedro empieza por “transgredir” una prohibición: él, un judío observante de la Ley, no puede entrar normalmente en la casa de un extranjero, la casa de un pagano… sería una impureza según la Ley. Pero… ¿cómo es para el Corazón entrañable de Jesús? Tenemos que aprender, para poder amar como El, a mirar a las personas y sus actos como los mira El… En una visión, el Señor le ha hecho comprender a Pedro que Dios no hace distinciones entre las personas: “No se le debe llamar a ningún hombre profano o impuro”. Entonces Pedro se arriesga: cuando uno ama al estilo de Jesús, como El nos ha amado, tiene que estar dispuesto a arriesgar siempre…

Cuando ya está en la casa, habla de Jesús, “el Señor de todos”, y explica a grandes rasgos lo que caracteriza su existencia, la razón de su vida, su vocación cristiana… En este elogio del Maestro, no menciona palabras, gestos, o actitudes que retrataran a un buen israelita, como por ejemplo la oración en el Templo de Jerusalén, la observancia del Sábado o las plegarias rituales… Pedro va directamente a lo esencial, que también es lo más humano: Jesús hizo el bien, y sobre todo curó a incontables enfermos, significando con ello que “Dios estaba con él”. El amor cristiano está por encima de las prácticas y de los ritos… consiste en hacer el bien. Amar, según el Corazón de Cristo, consiste en hacer el mayor bien posible.

¡Hacer el bien! “Él o ella ha hecho el bien”: ¿no es éste el comentario más general cuando evocamos la vida de un difunto? Sean los que sean el lugar, la religión, la mentalidad, la cultura… Eso es lo que nos queda de ellos: “Sus obras los acompañan” dice la Escritura.

Hay que hacer hincapié en la importancia del “hacer”; Jesús actúa, no se conforma con hablar del bien, en sí, o con animar a los demás a practicarlo. El amor actúa… un amor que no actúa no es amor. Actúa aún en el silencio, aún en lo oculto… El amor de un contemplativo, que no hace obras de apostolado directo, también actúa: actúa en lo oculto rogando, intercediendo, acompañando, consolando, expiando… eso también es actuación del amor. Hay que diferenciar entre actuar y estar pasivo y ver y cosechar frutos y resultados.

El Amor del Corazón de Jesús, su Amor actuante, tampoco se limita a hacer el bien tal y como venía marcado en la sociedad religiosa de su tiempo. Muchas veces, mostrando su soberana libertad para amar, se ve obligado a definir el verdadero bien y la jerarquía de valores. En varias ocasiones, realiza curaciones en sábado, y ello escandaliza a los fariseos que lo consideran un trabajo prohibido. Así, en sábado, cura a un hombre con la mano seca. IMG-20180319-WA0000.jpgY ante las reacciones hostiles, la falta de misericordia y la dureza de corazón, plantea la única pregunta que vale la pena hacerse: “¿es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?” (Lc 6,9)

En el evangelio de Mateo, Jesús añade: “¿Quién de vosotros, que tenga una sola oveja si ésta cae en un hoyo en sábado no la agarra y la saca? Pues, ¡Cuánto más vale un hombre que una oveja!”. (Mt 12, 11) Salvar una vida; salvar la vida de todo hombre y de toda mujer… salvar al niño preso de la muerte, como el hijo de la viuda de Naím o la hija de Jairo… curar a los leprosos atreviéndose a tocarlos… devolver la vista al ciego en el borde del camino… con toda sencillez, con discreción, al pasar…

Porque Jesús era un caminante; El “pasó” por su tiempo como nosotros pasamos por el nuestro. Vivió lo efímero de la existencia. Tuvo un tiempo limitado para hacer el bien “de esa manera” concreta, como cualquiera de nosotros… Y ese tiempo se lo dio el Padre y se le acabó, como a cualquiera de nosotros… ¡Su tiempo de vida pública y de predicación fue especialmente corto para un Maestro espiritual de su talla! Pero cuando pasaba de aldea en aldea, hacía de esos frágiles y breves instantes de encuentro momentos de verdadero amor existencial, de hacer a todos el mayor bien, Era el Bien, estaba lleno de Bien y derramaba ese Bien constantemente… Entonces su palabra, su gesto, su caricia o su confidencia abrían paso, para los afortunados que se habían tropezado con El, a un mundo nuevo, el de la familia, la ternura y la intimidad de Dios: “Aquél que hace el bien es de Dios” (3 Jn, 11).

ORACION:

Señor Jesús: Toca mi corazón y convénceme de que amar es siempre lo primero, que nada tiene primacía en tu Corazón por delante del amor. Transfórmame y enséñame a pasar por el mundo haciendo el bien. Amén

3 comentarios en “Para el Corazón de Jesús amar es lo primero

  1. Difícil tarea Madre.Cómo cuesta hacer el bien,a quien sabes no está por la labor de hacerse cercano. Algunas veces, sale del alma y lo haces,pero otras,cuesta mucho y pasamos de largo.El Señor nos irá puliendo y sacará de nosotros lo que EL quiera .Un abrazo.❤❤

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  2. ¡Alabado sea Jesucristo! Señor, permite que ésta indigna hija tuya pueda purificarme, con todos los momentos que vivo en el dia a dia; realidades, que son difíciles, pero no imposible de llevar. Dolores físicos y mayormente del alma.. Tú Señor que me amas tal como soy, quiero poderte mirarte como tu miras, aceptar al que no piensa como yo. Amar…..Amar como tú, puedo porque para Dios nada es imposible. Gracias, un abrazo Madre Olga María.

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  3. Sr Jesús como amar a los que no me aman? Madre Olga como amar años que no me aman?.
    El dom., 18 de agosto de 2019 12:53 AM, Grita al mundo escribió:
    > Madre Olga María posted: “TEXTO: Jn 13, 31-35 Cuando salió, dice Jesús: > «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en > él. Si Dios ha sido glorificado en él, Dios también le glorificará en sí > mismo y le glorificará pronto. Hijos míos, ya poco tiempo v” >

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