CUIDADO CON LOS EXTREMOS

IMG-20190807-WA0091.jpgSiguiendo con el tema de la semana pasada, en la que hablábamos de las diferentes lenguas y de la comunicación, ahora os propongo que reflexionemos en esos momentos en que no somos capaces de comunicarnos -porque no sabemos, o porque no queremos, que las dos cosas pueden pasar- y nos camuflamos detrás de la verborrea, o de los gritos desmedidos, o de un silencio que no es tal, sino un hermetismo brutal y despectivo.

En la vida me he encontrado las dos cosas: en ocasiones, antes de abordar un tema con profundidad mediante un diálogo sereno y confiado, se habla de frivolidades y banalidades y ya… cuando intentas repetidas veces abordar una determinada cuestión con detenimiento y deseando enriquecer la propia existencia con un diálogo sereno y confiado…. Si el interlocutor no quiere o no se atreve a hacerlo… en vez de tener la valentía de decir que no desea abordar es cuestión o simplemente que le da miedo…. Se parapeta en un montón de gritos o insultos intentando dar la sensación de seguridad. Al final… los gritos, las groserías y el insulto… son el camino más fácil cuando uno no tiene argumentos.

Y si no… hay quien se va la otra punta y se apunta al “no sabe, no contesta” y se esconde tras un silencio, un hermetismo y una frialdad espeluznantes y despectivos que son más agresivos y destructores que el griterío de cinco mil manifestantes juntos. Total: que ni lo uno, ni lo otro.

Lo ideal (ya sé que no es sencillo, pero tenemos que trabajar en ello) es que logremos el equilibrio y un diálogo sereno, respetuoso, mesurado, constructivo… que nos permita abrirnos a los demás y dar de lo que tenemos dentro y también recibir de ellos todo aquello que nos puede enriquecer humanamente y nos ayude a crecer.  Ese -y no otro- es el fin del diálogo, de la comunicación, de las relaciones interpersonales, y para todo hace falta madurez y respeto.

Ha llegado la hora de preguntarnos qué damos y aportamos a los demás, si les ayudamos a crecer y les hacemos felices IMG-20180923-WA0232.jpgo les manipulamos y les herimos. ¡Cuidado con los gritos desaforados e irrespetuosos! ¡Cuidado también con los silencios chantajistas, inflexibles y machacantes! ¡Cuidado sumo con el desprecio y la prepotencia disfrazados de templanza y autocontrol! No confundamos la dureza y la intransigencia con el dominio propio. Si el silencio no está lleno de dulzura, de bondad y mansedumbre… es letal. Atrevámonos a mirar a las personas a los ojos con bondad, transparencia y ternura y desde ahí… ya podemos hablar o no, gritar o guardar silencio… eso ya es secundario. Lo importante es un corazón blando, abierto, receptivo, bondadoso y acogedor, olvidado de si y dispuesto para el bien. Es vital pasar por la vida con un corazón limpio que haya renunciado en firme a toda voluntad de dominio sobre los otros.

 

Un comentario en “CUIDADO CON LOS EXTREMOS

  1. Dios le pague Madre Olga María. Sus reflexiones llegan en el momento preciso. Mis oraciones por sus intenciones y de todas las Carmellitas Samaritanas. Usteded son testimonio del amor de Dios en el mundo. El Señor las cuide y bendiga siempre.

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