Prudencia y firmeza

Acabamos de ver cómo -muchas veces- Teresita en su método pedagógico nos dejaba que fuéramos poco a poco comprendiendo el planteamiento erróneo que hacemos de las cosas.

El origen de esta prudencia y esta firmeza de Teresita -porque obraba de las dos maneras: por un lado con prudencia y por otro lado con firmeza- no hay que buscarlo en causas puramente humanas o naturales.

Es verdad que ella era una persona muy bien dotada, muy inteligente, muy capaz… pero el resultado de esa prudencia no provenía de ninguna circunstancia humana, ni de ninguna diligencia, sino de una fidelidad continua, muchas veces heroica, de este movimiento de abandono, que ella resumió en una fórmula que es sIMG-20180730-WA0040.jpgu definición de la santidad.

Cuando a ella le preguntan en qué consiste la santidad, qué hay que hacer para ser santa; les contesta en qué consiste la santidad, pero en realidad lo que le preguntan es qué hay que hacer para ser santa.

Teresita contesta que la santidad no es realizar tal o cual práctica. No hay una práctica que nos proporcione la santidad, ni hacer esto ni hacer lo otro, ni lo siguiente… “La santidad no está en tal o cual práctica. Consiste en una disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños en los brazos de Dios, conscientes de nuestra debilidad y confiados hasta la audacia en su bondad de Padre”.

No es ningún acto, no es ninguna práctica, no hay que hacer nada. Es una disposición interior, que tampoco es fruto de un momento, sino que es una disposición que se va fraguando, es un modo de ser, un modo de vivir. La santidad es una actitud. No es un acto o una sucesión de actos, sino una actitud.

Al escuchar esto, esta definición de la santidad que ya la hemos oído muchas veces, perdemos a veces también la perspectiva, y perdemos de vista quién dijo esto, qué edad tenía cuando lo dijo, en qué situación se encontraba, consciente de que estaba enferma de muerte, en qué época, en qué ambiente, en qué condiciones, en qué detalles, muchas veces penosos, de su vida religiosa.

La vida religiosa de Teresita no fue fácil desde el punto de vista humano. Tenía sus complejidades, sus dificultades, y en medio de esa situación personal y comunitaria, ella formula de esta manera lo que es la santidad.

Teresita nunca se ha perdido en las vicisitudes de su vida exterior, en las dificultades que la rodeaban, sino que siempre ha tomado ocasión de todas esas circunstancias difíciles, complejas, suyas, personales, de su propia familia, de la comunidad, siempre se ha servido de ellas para ir a Dios. LIMG-20180303-WA0214.jpgas ha utilizado como un trampolín que siempre la ha impulsado hacia Dios.

En lugar de esto que nosotros diríamos: “Es que así no se puede, es que esto es imposible, es que estas circunstancias con estas personas, ¿cómo queréis que yo avance en mi vida interior, cómo queréis que yo me santifique, como queréis que…? Es que así es imposible, en esas circunstancias no se puede”. Pues ella hace todo lo contrario. Se sirve de todas esas circunstancias para dar un impulso, para avanzar. En ningún momento le han impedido acercarse a Dios, sino que -al contrario- se ha servido de todas estas circunstancias para avanzar más rápido, para ascender más alto.

El abandono resume todo su pensamiento, es quizás la quintaesencia del caminito. El abandono es el caminito en sí, y la ofrenda es un hito en el camino. La ofrenda es algo muy importante, IMG-20180802-WA0063.jpgciertamente, pero el acto de ofrenda en sí, si de verdad está bien hecha, tiene que derivar en el abandono.

El abandono es el fruto mejor, el fruto eximio, el fruto óptimo, de la ofrenda. Y la primera consecuencia es vivir abandonados, es cambiar interiormente hacia esa actitud de abandono. Es la consecuencia mejor de la ofrenda. Luego tiene otras.

Repito esto porque como la gente tiene miedo y empieza a pensar cosas extrañas… No. La consecuencia inmediata de la ofrenda no es morirse ni ninguna cosa de estas, sino de verdad, poniéndose bajo el influjo del amor misericordioso, vivir en esta actitud del abandono.

Un comentario en “Prudencia y firmeza

  1. Quisiera con todos mis respetos hacerle una pregunta, desde el desconocimiento , para ser santo hay que pasar por todos esos tormentos terribles de enfermedades, etc , que pasaron estas Santas como Teresita y Santa Teresa, San Francisco de Assis, etc,?

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