El movimiento de abandono

Estamos metidos de lleno en el movimiento de abandono y en como las características de ese movimiento de abandono. Primero vimos las desviaciones que tenemos que evitar cuando queremos vivir el abandono, que es conveniente que evitemos, esas desviaciones; después estuvimos viendo cómo el movimiento de abandono tiene un ritmo propio, que hay que mantener, no lo podemos cambiar ni deformar; y después, hoy, vamos a ver la experiencia que la vivencia de ese movimiento de abandono le fue dando a Teresita.

Porque Teresita, como cualquiera de nosotros, tuvo que aprender. Ella llegó a ser maestra, pero primero fue discípula. Tuvo que aprender, y fue aprendiendo poco a poco, día a día, por experiencia, y as cosas que iban sucediendo en su vidaIMG-20180629-WA0094.jpg fueron para ella una escuela. Ella tuvo el arte de saber aprovecharse de las circunstancias de cada día y convertirlas en una escuela. Y luego saber cómo poco a poco, progresivamente, ella fue experimentando ese movimiento de abandono y cómo fue aprendiendo.

Imprescindible: paciencia y no desalentarse

Lo primero que Teresita comprendió fue que la vivencia del movimiento de abandono no logra de buenas a primeras la perfección, como si fuera una cosa automática. Yo aprendo a hacer esto, lo hago según las instrucciones que me han dado, ya lo he conseguido y ya soy perfecta. No. Eso no es así.

Volviendo sobre sí misma y sobre su propia experiencia vital, ella reconoce que Jesús la va formando poco a poco y tuvo que recibir muchísimas lecciones de los hechos de la vida y de las circunstancias. Los caminos se hacen al andar, a vivir se aprende viviendo y a ser santos se aprende cayendo muchas veces y volviéndose a levantar siempre.

El problema no es caerse. El problema es caerse en el suelo y no levantarse, y eso ella lo fue aprendiendo. Ella empieza a vivir, a poner por obra el movimiento da abandono, y se da cuenta de que no es una cosa mágica, automática, que ipso facto arregla la vida. Sino que requiere una constancia, una tenacidad y un trabajo. Eso es lo que muchas veces nos desanima y nos cansa y lo que la gente entiende mal del caminito.

Porque una cosa es que el caminito no sea a la fuerza bruta y a fuerza de puños, por mi capacidad, por mi voluntad… El caminito no es eso. Pero no quiere decir que como no es por mi fuerza, no haya que hacer nada. Ese es el siguiente error.

Porque cuando dices que hay que hacer algo dicen: “¿Pero eso no es hacer fuerza, actuar a fuerza de puños?” No. Eso es hacer algo. Lo otro es quietismo, es indolencia, es… no sé cómo calificarlo. Y no se trata de eso. Aunque la santidad no está en ninguna práctica concreta, hay que ejercitarse en la virtud. Conscientes de que no podemos nada, pero lo poquito que podemos hay que hacerlo.

No sería bueno, sería de alguna manera dar pábulo al egoísmo, y si Dios nos permitiera eso y se quedara tan tranquilo… sería injusto, y en Dios no cabe eso. Entonces, somos conscientes de que no podemos nada, pero lo poquito que podemos, ese esfuerzo, se nos pide. Recordemos que, Teresita, cuando nos pone el ejemplo de la niña pequeñita que quiere subir la escalera y que no la va a subir ella sino que la van a subir en ascensor, insiste en que la niña no cesa de levantar el piececito para subir. Aunque no suba y se caiga… pero ella no descansa, no se rinde. Teresita fue una luchadora incansable, hasta el último momento.

Ella, como buena hermana que es, querría ahorrarnos, a los que queremos seguir su camino, los IMG-20180530-WA0077.jpgcomienzos difíciles que ella misma conoció y experimentó. Querría evitárnoslos, pero también sabe que no es posible, que cada uno tiene que hacer su propio camino y que no se pueden quemar etapas.

Otra cosa es que nos lo vaya iluminando cuando estamos a oscuras, pero cada uno tiene que dar sus pasos, padecer sus caídas, volverse a levantar. Cada uno tiene que vivir y hacer su propio camino. No vale que nadie lo haga. Aunque querríamos evitar a otros ese sufrimiento que ya hemos experimentado, muchas veces ese sufrimiento es preciso, es necesario y es hasta saludable.

Sus jóvenes hermanas, las novicias, son sus principales discípulas a quienes ella enseña, como cualquiera de nosotros hoy, ante las dificultades que experimentan, su primera tentación es abandonar: “Yo con esto no puedo. No puedo y lo dejo.” Esa es una tentación muy frecuente que todos experimentamos. “Si por más que una intenta ser… no… me duran las buenas intenciones cinco minutos, en seguida me canso, lo quiero dejar, no sigo adelante”. Esa es la tentación más normal.

Y ella les enseña a no querer correr, sino simplemente a poner un pie delante de otro, despacio, con constancia, manteniendo la ruta, sin cansarse. No vale correr mucho y después cansarse, sino que tenemos que intentar ser constantes en el camino y al mismo tiempo, a la misma velocidad pero sin detenernos.

Que no reaccionemos inmediatamente con un gesto… A ver, ante las circunstancias muchas veces reaccionamos mal, o al menos… no bien. O tarde: algunos reaccionan muy tarde, caen en la cuenta tarde. Esto es algo que es común y ella nos pone ejemplos; deberíamos aprender a hacer los actos de abandono de una manera sencilla, habitual, sin pensar que me pasa esto, que tengo esta contrariedad, esta prueba difícil… Directamente: un acto de abandono y esto es fenomenal.

 

2 comentarios en “El movimiento de abandono

  1. Buenas noches madre.Estoy muy contenta pues el día de hoy sali a votar por el que sera presidente en estos próximos años.El abandono de uno es difícil ;pero si pedimos a Dios su ayuda lo podremos hacer.Saludos.
    El lun., 2 de julio de 2018 12:27 AM, Grita al mundo escribió:
    > Madre Olga María posted: “Estamos metidos de lleno en el movimiento de > abandono y en como las características de ese movimiento de abandono. > Primero vimos las desviaciones que tenemos que evitar cuando queremos vivir > el abandono, que es conveniente que evitemos, esas desviaciones;” >

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  2. Esto del caminito lo veo como una lección que durará toda mi vida.No es una canción que aprendo y ya,es un día a día,con sus vivencias propias,cada día trae cosas distintas al día anterior.Cuando con alguna cosa me viene una duda,procuro esperar a tomar una decisión,esperando que El Señor me ilumine.Una de las alegrías que me he llevado,es la paciencia,antes cuando quería algo,lo quería para ayer,ahora espero y espero,cuando El quiera será.❤️❤️❤️❤️❤️❤️

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