Cuánto desea Jesús ser amado

 

Teresita, con esas intuiciones únicas que Dios le dio, recibió la gracia de comprender cuánto deseaba Jesús ser amado. Y ella, mirándole, contemplándole en el Evangelio, principalmente, y en su trato con Él, en su día a día con Él, comprende que Jesús tiene deseos infinitos de amar. Pero no puede amar, tiene que reprimirse, encoger su propio Corazón y reprimir sus deseos de amar.IMG-20180602-WA0129.jpg

Y ella comprende también perfectamente esto. ¿Por qué?, Porque humanamente, por su naturaleza, por su sensibilidad, una sensibilidad exquisita. Era una persona con una afectividad profunda, grande, con una gran capacidad de amar: tuvo muchas veces que reprimir sus deseos de amar, y encoger el corazón, agarrarlo y frenarlo… Y sabe por experiencia el sufrimiento que supone que el corazón quiera darse, que quiera derramarse y no pueda.

Y entonces empieza a pensar: si yo me siento así, si a mí me duele el corazón cuando quiero a alguien y rechaza mi cariño, y me duele tanto cuando no soy correspondida, pues… ¡multipliquemos por infinito y comprenderemos el dolor de Jesús que tiene un Corazón desbordante de amor y ternura infinita!

Porque para Teresita Dios no solamente es amor, es ante todo ternura, ella dice que Dios es más tierno que una madre. Y contemplando esto, comprende el dolor del Corazón de Jesús que tiene que reprimir todo eso que tiene dentro. Vamos a ver: Él está deseando darse, Él está deseando derramar su ternura, derramar su amor, y no tiene en dónde, no tiene en quién. Entonces ella dice: “yo estoy aquí para eso… y me ofrezco a Él para que las oleadas de ternura infinita que están encerradas en su corazón puedan derramarse en mí. Yo me ofrezco a recibir todo eso y me ofrezco a acoger todo ese amor para que Él no tenga que reprimirse.”

Es consciente de su pequeñez, es consciente de su pobreza, es consciente de su nada, pero siente que es una llamada. Y como ella es audaz, intrépida, atrevida… como cualquier niña, era osada, pues se lanza y dice: “Te conjuro, Jesús a que escojas una legión de almas pequeñas como la mía, que se ofrezcan de igual manera a tu amor misericordioso”. Y efectivamente, yo creo que desde 1894 en que ella escribe su ofrenda a la Santísima Trinidad, 9 de junio, en el mes del Corazón de Jesús, de 1894, yo creo que hemos sido, IMG-20180603-WA0441.jpgefectivamente, legión las almas que hemos hecho ese ofrecimiento.

Ella decía, por ejemplo: “En la tarde de esta vida compareceré delante de vos con las manos vacías. No os pido Señor que contéis mis obras sino que espero de la infinita misericordia de vuestro amor, recibir de vuestro amor la posesión de vos mismo”. No porque yo haga nada, sino porque Tú te vas a entregar a mí gratis. Teresita iba con su ofrenda escrita y después de la misa, después de la comunión, la leyó y se ofreció como víctima de holocausto al amor misericordioso de Dios, aquel 9 de junio de 1894, y -ella misma lo dice- no pasó nada, fue un día más, no hubo ninguna cosa excepcional ese día, porque ella lo hizo en fe y desde la fe.

Pero también nos dice cómo esa ofrenda de verdad es trascendente, y cambia de raíz a las personas. ¿Por qué? Por una razón muy simple: que no se nos olvide que Teresita es hija de san Juan de la Cruz. Ella vive de fe y actúa en la fe. No habla ni obra por lo que siente, sino por lo que cree.

Ella ha hecho esa ofrenda, la ha hecho de verdad, de corazón, convencida, y está segura de que -a partir de ese momento- su vida ha sido tomada, literalmente tomada y poseída por el amor. Ella lo define más o menos en estos términos: “igual que hay almas que pueden estar poseídas por el demonio, yo estoy segura de estar absolutamente poseída por el amor de Dios. No hay en mi vida nadie más que sea dueño de mí, que me posea, en el sentido absoluto de la palabra poseer. El amor me posee. El amor me tiene. Soy objeto de su amor y le pertenezco. Soy una pura pertenencia de Dios, una pura pertenencia del amor de Dios.” Pero todo esto, repito, en fe. Ella no siente nada excepcional. Lo sabe, ha hecho su ofrenda y cree firmemente que el amor de Dios se ha apoderado de ella.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s