Nacidos para ser amados

 

Cuando Teresita nos habla de ofrecer nuestra vida como víctima de holocausto al amor misericordioso de Dios, lo que quiere dejar claro es que nuestra vida es entrega al amor y lo demás no nos interesa. ¿Por qué? Porque tenemos que entregarnos al amor de Dios para que el amor de Dios pueda derramarse en nosotras sin ningún otro fin práctico. Nuestra vida es suficiente, tiene sentido de sobra, simplemente para ser objeto del amor de Dios. Eso la llena de sentido. Yo he sido creada y he nacido para ser amada por Dios.

Yo sé que he nacido para ser amada y que soy amada, infinitamente amada y deseada, y ya no tengo que buscar más respuestas a la razón de dónde venimos. Esto lo digo puesto que nos lo preguntamos tanto, y hay que preguntárselo, claro, de dónde vengo, a dónde voy, para qué estoy aquí… Vengo de Dios, voy a Dios y estoy para ser amada. No necesito más explicaciones.IMG-20180501-WA0090.jpg

Vengo de Dios porque me ha deseado y me ha amado, estoy aquí porque Dios me ama, y para ser amada por Él, y voy a una vida más plena para ser más amada. ¡No! No para ser más amada, sino para ser yo capaz de recibir más amor; porque yo no voy a ser más amada por Dios después de esta vida de lo que lo estoy siendo ahora. El amor de Dios es pleno, es infinito, desde siempre, desde toda la eternidad, desde que me pensó antes de crearme. Otra cosa es que yo tengo ahora capacidad de recibir ese amor que no tenía antes de ser creada y todavía tendré más capacidad, después de la muerte, totalmente purificada, cuando ya la redención de Cristo de verdad resplandezca en todo mi ser, y sea capacitada para recibir mucho más amor. Pues de ahí vengo, ahí voy y para eso he nacido, para ser objeto del amor infinito de todo un Dios.

Yo creo que con esta respuesta, al menos para mí personalmente, se calman todas mis dudas y todas mis inquietudes y todos mis anhelos. Ya no tengo que buscar más, ya lo he encontrado todo.

Yo existo para ser amada. No para nada más. Y el hecho de ser amada ha supuesto el hecho de que me han creado, que me han redimido, que me han consagrado -con el bautismo y con mi propia vocación- pero eso son las consecuencias del haber sido amada de Dios desde toda la eternidad.

Porque Dios nos ha pensado con amor desde IMG-20180505-WA0238.jpgtoda la eternidad: nos ha pensado con amor, nos ha deseado y en un momento dado hemos empezado a existir en el tiempo, cuando nuestros padres nos han concebido. Hemos nacido, vivimos y existimos en el tiempo, pero desde toda la eternidad existimos en el pensamiento y en el deseo de Dios, en las entrañas de Dios, en el amor de Dios. Por eso nuestro destino es eterno. Nuestro destino es eterno porque venimos de lo eterno. Luego no podemos ir a otro sitio que no sea el amor eterno de Dios. Estamos aquí de paso un tiempo solamente para eso, para capacitarnos para poder después disfrutar a lo grande de todo lo que nos tiene que dar.

Dios nos trae aquí porque nuestro vaso es pequeñito, nuestro recipiente es muy pequeñito y la vida es una escuela y el sufrimiento y la purificación que supone pasar por esta vida es una escuela que nos agranda y nos capacita para recibir más. Bien… pues la ofrenda al amor misericordioso es anticipar ese momento, es anticipar la eternidad.

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