La fe en el amor

Hasta ahora hemos hablado del deseo de Dios, de la libertad de espíritu y del renunciamiento y ahora empezamos a hablar de la fe en el amor y del amor. Cómo es el amor, qué es la fe en el amor y cuáles son los consejos de Teresa acerca del amor.

Y el amor en el que Teresa cree, que es un amor personal, infinito, gratuito -eso es lo que más nos cuesta creer, que sea gratis- y un amor que reclama amor. Y luego nos da dos consejos: mantener una mirada de fe constante, continua, permanente en el amor, y -y este es el mejor de todos, a mí por lo menos ha sido el que más me ha ayudado en la vida, me sé casi de memoria esa página- transformarlo todo en amor. La fórmula mágica.

Cuando viene uno y te tira una pedrada hay que transformarlo en amor. ¿Y se puede? Sí. Ella nos va a enseñar cómo, en eso es maestra.  Cuando te la están haciendo todos los días, a todas horas, las veinticuatro horas del día y no soportas a esa persona porque es que es indeseable, insoportable y todo lo que te puedas imaginar… Pues también hay que transformarlo todo en amor. ¿Se puede? ¡Sí!

Y si tú aprendes a transformar todo lo adverso que puedas encontrar en tu camino, en amor… ¡es que la vida te cambia totalmente!IMG-20180506-WA0088.jpg

Hemos visto que hasta ahora que todo el empeño de Teresita consistía en llevarnos frente al todo de Dios y la nada de lo creado. Hacernos continuamente tomar conciencia de quién es Dios y quiénes somos nosotros. Él es todo y nosotros somos la nada.

De hecho, una de las expresiones más bonitas que Teresita utiliza es: “reconocerse con amor una pobrecita nada y no más: ahí está toda mi confianza.” Reconocernos una pobrecita nada y no más. Pero reconocernos una pobrecita nada con amor: sin angustias y sin agobios. Ella sabe que esto es lo único que puede provocar en nosotros un deseo sincero de vivir sólo para Jesús. Está convencida de que sin esta voluntad firme y pura no hay nada que hacer.

Llega un momento en el que hay que procurar un apoyo sólido, un alimento de cada instante para ese deseo. Porque estamos en un punto en que ya el alma ha hecho por su parte los primeros esfuerzos necesarios del renunciamiento. Entonces esto de lugar a que Dios entre en acción y comienza a purificarla poniéndola en la prueba. Esto es algo que sucede en los inicios de la vida espiritual y desconcierta mucho a la gente.

¿Qué hay que hacer entonces en este momento? El alma que empieza a caminar en este momento en la vida espiritual, los principiantes, pues empiezan -como decíamos la última vez-, con mucho bríos, con muchas ganas, con muchos fervores, y de pronto, sin saber por qué, empieza entrar en la vida de la persona el aburrimiento, el cansancio… una cosa que desalienta mucho es: “No siento nada, no veo nada”, y empieza a entrar en el alma, además del desconcierto, la desilusión, el malestar: “Y ahora qué pasa, de repente… si todo era fabuloso, me encantaba hacer oración, era un consuelo enorme, me daba mucha paz, me alegraba muchísimo, y ahora parece que estoy aquí como un banco más en la capilla, con una sensación de pérdida de tiempo… ¿Qué es lo que pasa?” Pues está bien contestarle que no pasa nada malo, que pasa algo absolutamente normal.

Después de un primer momento de fervores de ayudas, de “mimos”, por decirlo de alguna manera, llega el Señor y dice: “se acabaron los mimos y ahora esto ya va en serio”. En esos momentos hay gente que tiene verdaderas crisis y algunos llegan incluso a abandonarlo todo. Para no caer en el desaliento IMG-20180414-WA0046.jpgtotal y absoluto y abandonar totalmente al Señor y la vida del espíritu, lo que hay que hacer es, sencillamente, darle a esa alma -que empieza a caminar y de pronto se encuentra turbada porque no entiende lo que le pasa y no tiene fuerzas y está muy desconcertada- un fundamento sólido, un agarradero en medio de esa oscuridad, de esa impotencia, de ese cansancio, de ese esfuerzo, de ese desconcierto…

Y ese agarradero sólido, nos dice Teresita, es el amor. Pero no el amor como algo que se experimenta sensiblemente, porque estamos -acordaos- en el punto en que no se siente nada, todo está oscuro, uno se aburre… Entonces Teresita dice: el amor sí, pero no nos vale el amor de cualquier manera, tiene que ser la fe en el amor que no siempre se siente, pero en el que se cree. Ese es el fundamento sólido sobre el cual vamos caminando. Ahí se apoya nuestro camino y ahí avanzamos: no porque siento el amor, porque estamos en un punto en que no sentimos nada, sino porque creo firmemente en ese amor y ese es el fundamento en el que me apoyo. En que, aunque no sienta ese amor, yo creo en él. Y estamos en un punto y en un momento, en que lo que domina nuestra vida no son los sentimientos sino la fe. Y de manera particular la fe en el amor, que es el fundamento del camino de infancia.

Vamos a ver, en este capítulo, cómo es este amor en el que Teresita cree: en qué consiste de verdad la fe en el amor, qué es esto de creer en el amor, cómo se vive. Después vamos a ver los consejos que ella nos da, consejos prácticos a la hora de desarrollar la fe en el amor.

 

Un comentario en “La fe en el amor

  1. Gracias.
    El lun., 7 de mayo de 2018 02:26 PM, Grita al mundo escribió:
    > Madre Olga María posted: “Hasta ahora hemos hablado del deseo de Dios, de > la libertad de espíritu y del renunciamiento y ahora empezamos a hablar de > la fe en el amor y del amor. Cómo es el amor, qué es la fe en el amor y > cuáles son los consejos de Teresa acerca del amor. Y el amor” >

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