El juicio de Dios y los juicios humanos

Hay otra cosa que nos preocupa mucho y a la que tenemos que renunciar, y es muy difícil. Porque es muy sutil, y es el juicio que de nosotros se forman los que están a nuestro alrededor. Eso nos suele hacer papilla. Porque qué van a pensar, porque qué van a decir… Yo me he encontrado hace poco tiempo el caso de una persona, que ante un problema, una cosa seria, que afectaba a su vida espiritual, en consecuencia, afectaba al Corazón del Señor, primero se quedó así, como muy callada, y después de un rato sin hablar me dice: “Y ahora qué voy a hacer yo?” “Y ahora ¿cómo encajo yo esto?”. En ningún momento me dijo: “He desagradado al Señor, no avanzo en mi vida espiritual”. Sino que lo que dijo fue: “Bueno, ahora habrá que enfrentarse a las críticas y a los juicios”.IMG_20170716_160248_050.jpg

Y yo debí de poner una cara… Me salió así. Pero… lo que menos importa es lo que digan de ti, o lo que piensen de ti. Lo que más importa es lo que has hecho mal, que has desagradado a Dios y que eso va en detrimento de tu vida espiritual, de tu crecimiento interior, de tu santidad personal, y que has herido el Corazón del Señor. Lo que pensemos los demás es lo que menos importa. Pues fue lo primero que puso en la lista: “Ahora a ver cómo enfrentamos las críticas y los juicios”.

Y en esto, Teresita, como siempre, coge el toro por los cuernos, y dice: “Mira: que se te encuentre imperfecta, es lo que hace falta. Esa es tu ganancia, que las criaturas que te rodean te reconozcan como eres de verdad, te reconozcan sin virtud. Eso no te quita nada, ni te hace más pobre de lo que eres. Son ellas las que pierden en gozo interior, porque nada hay más dulce ni mejor que pensar bien del prójimo”.

Daos cuenta de que el planteamiento es totalmente al revés que esta persona que yo os he contado. Y que es una ganancia. ¿Por qué? Porque te produce una libertad inmensa, porque estar pendiente de mi imagen, de lo que dicen de mí, de cómo me juzgan, es un lastre muy pesado, yo lo he experimentado en mi persona muchas veces: “Qué van a decir, qué van a pensar”. Y al final dices: “Bueno, y a ti qué te importa. Tú tienes que hacer lo que tienes que hacer mirándolo delante de Dios.” Y ya te liberas y descansas.

Ya lo hemos comentado: la razón que hay para hacer las cosas por Dios, o la razón que hay para dejar de hacerlas por Dios. Lo que piensen los demás de mi me puede molestar más o menos, puede ser más o menos agradable. Si piensan bien, mejor, obviamente; pero al final… lo que piensen ellos es problema de ellos. Mi problema es cómo estoy yo delante de Dios en este momento, y qué piensa Dios de mí. No lo que piensen los demás.

Cuál es el juicio de Dios, cual es el sentir de Dios respecto a esto que me está pasando o a esto que estoy haciendo o a esto que quiero hacer, o a esto que he hecho o a este pecado que he cometido. Cuál es el sentir de Dios.IMG-20180501-WA0090.jpg

El juicio de las criaturas suele ser bastante inexacto, y aun cuando fuera cierto… ¡a mí qué me importa! Porque las criaturas unas… Frente a un acto determinado, unas te van a alabar muchísimo, te van a decir que eres estupenda, y otras van a decir que eres la pecadora más grande de todos los tiempos. ¿Por qué? Porque nos faltan, cuando juzgamos, muchos elementos de juicio. Por eso Jesús dice: “No juzguéis”. Porque no sabemos, porque no tenemos elementos para juzgar rectamente. Sólo los tiene Dios, que es el que sondea el fondo del corazón.

E inclinarnos a juzgar siempre con benevolencia y pensando bien por una razón: porque dice Él también: “La medida que uséis con los demás será la que luego se use con vosotros”. “Con la medida que midiereis, seréis medidos”. Eso por nuestra parte, a la hora de juzgar a los demás.

En principio no debemos juzgar, pero cuando se nos vengan a la mente ideas y cosas que nos lleven a juzgar -eso es natural y pasa- el consejo que da Teresita y también san Juan de la Cruz es apartarlo a un rincón para que no moleste, porque esas ideas te perturban y te quitan la atención de lo esencial que es Dios.

Primero, intentar apartarlo. Y si no es fácil apartarlo, porque a veces es como una mosca que vuelve una vez, y vuelve otra vez, y vuelve otra vez, y no te deja en paz, y hay que estar todo el rato espantándola… si no lo puedes evitar, siempre inclinarte a la benevolencia. Y por lo menos a suspender tu juicio, y decir: “A mí esto, por los datos que tengo, me parece fatal, pero yo no sé”. Y con eso, zanjar el asunto, porque no sabemos. Eso cuando se nos ocurre la idea de juzgar a los demás, y empezar a repartir absoluciones y condenas, que es peligrosísimo.

Peligrosísimo, ¿por qué? No quiero entrar mucho en el tema, porque no avanzamos, pero ya que estoy lo voy a decir. IMG-20180501-WA0093.jpgPorque juzgar es un atributo de Dios, y en el punto en que se nos ocurre ponernos a juzgar a nuestros prójimos estamos cayendo en lo que cayeron nuestros primero padres: “seréis como dioses”. Nos empeñamos en ser como Dios y en juzgar, y eso está fatal.

Es un pecado juzgar a los demás. Y un pecado bastante serio. Lo que pasa es que nos lo tomamos muy a la ligera, porque como el juicio está dentro de nuestra cabeza y dentro de nuestro corazón y no se ve, no le damos tanta importancia. Nos preocupan más las cosas que se ven, porque si se ven nos etiquetan. Pero el juicio no lo ve nadie, aunque Dios sí lo ve. Dios ve mi corazón y ve mi conciencia y ve que estoy juzgando. Y expresamente Jesús dice: “No juzguéis”. Estamos desobedeciendo a Dios porque estamos juzgando. Y, nos estamos erigiendo en algo, que es ser juez de nuestros hermanos, que únicamente a Dios le compete. Estamos suplantando o queriendo suplantar a Dios: “Seréis como dioses”. Esa fue la raíz del primer pecado. La gran tentación. Y cuando juzgamos, de alguna manera caemos en esa tentación.

3 comentarios en “El juicio de Dios y los juicios humanos

  1. Lo bueno es que hablen bien de uno,pero eso es imposible,no podemos caer bien a todo el mundo.No me preocupa lo más mínimo.Antes si,pero va una madurando y aceptando todo tipo de críticas.Ahora lo de pensar mal y juzgar,mire que lo intento,pero caigo una y otra vez.El sabe que lo intento y con su ayuda ,conseguiré ir por buen camino.❤️❤️❤️

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  2. Muchas Gracias, cada vez que leo lo que me envían me siento muy feliz puesto que me sirve y servirá para seguir avante en mi vida espiritual…. Ahora que estoy en recuperación, pues tuve dos infartos hace un mes, me ayuda demasiado puesto que encaminé nuevamente mi espritualidad hacia DIOS como supremo creador… De corazón les pido ayúdeme a seguir un bonito camino de preparación haciendo y cumpliendo los mandatos de mi Señor…

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