¡No tengáis miedo! con Cristo siempre hay futuro (I)

 

¡No tengáis miedo!, con Cristo siempre hay futuro

XIII jornadas “Católicos y vida pública”, en el país Vasco

Palacio Euskalduna, Bilbao  20 y 21 de abril de 2018

Mesa Vocacional,  Sábado 21 de abril de 2018

Preside: D. José Ramón Altuna, Consiliario ADcP de Bilbao.

 

El lema, de estas jornadas es: ¡No tengáis miedo!, que con Cristo siempre hay futuro; este es el lema. Pero, hay que decir, que ha habido una intuición que nos ha movido un poco a organizar esto estas jornadas y es el hecho del próximo Sínodo de los obispos, que llevará por título, si no me equivoco: “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

Como siempre, intentamos que estas jornadas de católicos, estén en sintonía un poco con lo que la Iglesia está buscando, y, por eso, nos parecía interesante que hubiera una mesa vocacional, en concreto, sobre las vocaciones consagradas.

No son las únicas vocaciones, evidentemente, la vocación primera es: ser cristiano y lo fundamental, pero, sí que queríamos, porque nos parece que no solo entre los jóvenes sino entre los menos jóvenes, a veces, hay una inquietud, sobre si habrá vocaciones, etcétera. Conocéis bien esta inquietud.

Entonces, nos ha parecido interesante, convocar a tres vizcaínos que, nos presenten un poco un panorama de esta inquietud, de la Iglesia hoy, que nos van a presentar tres facetas distintas. Contamos entre nosotros, por un lado, aquí a mi izquierda: Olga María del Redentor que no solo había que poner en el programa priora de las Carmelitas Samaritanas sino -ahora le preguntaremos-, fundadora que ya se empieza a enfadar cuando digo esto. IMG-20180420-WA0073.jpeg

Luego está, Alex Andreu, que es seminarista de la diócesis de Bilbao y, Eugenio Simón, que es de Barakaldo y ha sido rector -como ahora nos contará- en cuatro continentes.

Con lo cual, podemos ver un poco un panorama. Entonces, la presentación no la voy a hacer yo, sino que, les voy a pedir a ellos que se presenten, y así nos cuentan -le voy a preguntar que no os cuenten toda su vida, por favor- pero que nos cuenten algún aspecto de aquello por lo que habéis sido convocados aquí.

Vamos a seguir con Olga María, que es nacida en Barakaldo ¿verdad? Aunque has vivido en Algorta y después en Lejona, antes de irte… Queríamos insistir un poco en ti, en tu experiencia ¿Cómo hace el Señor, para hacer de una persona, una fundadora de un nuevo Instituto? Si nos cuentas un poquito y luego cuál es lo específico, un poco, de vuestro carisma… si puede ser.

Lo de fundadora, estoy todavía pillándolo… o sea, estoy intentando asumir el rol, porque no me siento nada de eso, aunque tengo que asumir que… ¡bueno! que el Señor nos ha llamado y se ha servido de mí para poner en marcha algo que sin duda Él tenía en el Corazón desde la eternidad ¿no?

Pues… ¿cómo hace el Señor? Pues como Él hace las cosas, de la manera más sencilla y cuando más a gusto estás y menos te lo esperas. Porque yo me marché de la casa de mis padres -este mes de junio próximo- va a hacer treinta años que salí de Bilbao y ayer cuando lo veía decía ¡pero qué distinto está todo! ¿no?

Y me marché a un convento de clausura, de Carmelitas Descalzas, en la provincia de Valladolid, IMG-20180420-WA0072.jpgen Medina de Rioseco; con la intención, el propósito, la determinación, pues… de una opción radical, que implicaba no volver nunca jamás, en principio, a Bilbao, ni salir de la clausura de aquel convento, en aquella diócesis concreta de Valladolid.

Y allí viví los trece primeros años de mi vida consagrada feliz, feliz, feliz; o sea, yo estaba tan a gusto, tan centrada, encantada de la vida en mi vocación de carmelita descalza. Y, de repente, el Señor irrumpió en mi vida pues… -como Él hace a veces ¿no?- y me llamó, y me llamó con tal fuerza a algo diferente, que lo primero que experimenté fue una gran perplejidad y decir: ¡no!, esto ha sido un “flus” que he tenido, ya se me pasará… Esto no, no puede ser ¿no?

Pero  cuando una cosa es de Dios… Pues, las cosas de Dios no se te pasan, por mucho que intentes distraerte, y por mucho que intentes convencerte a ti misma de que eso no puede ser, porque te has comprometido a otra cosa, tú has profesado otro género de vida y aquello no tiene ni pies ni cabeza… Y encima yo decía: y ¿por dónde empiezo, y a quien se lo digo, y como hago esto, no?

Pero, cuando una cosa es de Dios… Él es insistente y entonces Él fue trabajando mi corazón y desmontando toda mi vida consagrada como yo la entendía hasta ese momento, y diciéndome: quiero esto para ti y no vas a estar sola. Lo de: “no vas a estar sola”, es muy importante, porque, cuando sucedió esto, yo vivía en una comunidad en Castilla, en Castilla y León, como estaban muchas comunidades y siguen hoy, tristemente. El Señor sabe ¿no?, ahí suspendemos y confiamos en lo que Él hace, que siempre está bien aunque a veces no entendamos.

Yo vivía en un convento donde las hermanas iban haciéndose mayores, yo seguía siendo la más joven y aquello no tenía futuro desde el punto de vista humano, y yo, le decía al Señor -era mi argumento número uno- pero: ¿Qué voy a hacer yo sola, si estas hermanas están mayores, y se van a morir de un “chungo”, si yo les cuento tu planazo? O sea, que no les podemos cambiar ahora el chip y nos las cargamos a todas, no…?? Y el Señor… yo sentía dentro de mi de mi corazón que  el Corazón de Jesús, que es quien me ha guiado en todo esto, me ha dicho: ¡tú confía!

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Y luego la Virgen, es que era… “¡haz lo que Él te diga!”, como en Caná: haced lo que Él os diga. Y yo le decía a la Virgen: ¡pero, es que… lo que Él dice tiene tela!, o sea, ¿qué tiene que ver, llenar las tinajas de agua, que dijo en Caná, con lo que está diciendo que hagamos? Esto es…

Y lo que Él me mostró, es que el Carmelo que yo amo con todo mi corazón y he amado siempre, es un vino precioso, que a veces se echa a perder en odres envejecidos ¿no? Entonces, Él, lo que me mostró es que iba a hacer brotar una ramita nueva, verde, pequeñita, del precioso y fuerte tronco del Carmelo, y que, en esa ramita, íbamos a hacer un odre nuevo para ir guardando un vino nuevo.

Y que este Carmelo nuevo, iba a ser un Carmelo según el Corazón de Jesucristo, según lo que Él tiene en el Corazón, según lo que Él ha soñado ¿no?; para un grupo de mujeres, que somos nosotras: las Carmelitas Samaritanas, a las que nos grita cada vez con más fuerza: ¡tengo sed, mujer, estoy cansado, estoy aquí sentado junto al pozo, dame tú de beber! ¿no?

Por eso, somos Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús; entonces, nuestra vocación principal consiste en encontrarnos con el Sediento y darle de beber.

Y a Jesús sediento se le encuentra de dos maneras, en dos vertientes: por un lado con el trato íntimo con el Señor, sobre todo, en la Adoración Eucarística, la oración mental, todo el camino y el itinerario de oración que hemos aprendido y seguimos aprendiendo de santa Teresa de Jesús, que es nuestra Madre, esa gran maestra de oración para la Iglesia universal y entonces le damos a Jesús de beber, porque Jesús está sediento de nosotros, de nuestra vida y de nuestra intimidad.

Hay una manera muy concreta de vivir nuestra vocación, que es la de la esponsalidad con Jesús ¿no?, o sea, para nosotras Jesús es: Camino, Verdad, Vida, Maestro, Redentor, Salvador… y Esposo; el Amor de nuestra vida; nuestra vocación es, ante todo, un enamoramiento de Jesucristo, esa es una vertiente.IMG-20180420-WA0068.jpg

Y, la otra de darle de beber es, darle de beber en todos los que se nos acercan, que son multitudes, ¡muertos de sed!, te encuentras cantidad de personas, con una sed de amor, una sed de eternidad, una sed de sentido para la vida y te preguntan ¿no? y en esas preguntas lo que ves es sed. Intentamos poco a poco, sin que se atraganten, porque hay que ir poco a poco, ir saciando esa sed ¿no?

Entonces… ese deseo que Jesús fue poniendo en el corazón, hace ya diecisiete años casi, ha ido creciendo, desarrollándose… -lo que es un brote- ha ido fortaleciéndose y ahora mismo somos ya treinta y tres hermanas, estamos en España, en dos lugares todavía, pero esperamos seguir creciendo y extendiendo este carisma y saciando sed en distintas personas.

De momento estamos en Valladolid, que es donde estamos canónicamente erigidas, y de quien dependemos ahora mismo -del arzobispo de Valladolid- y nuestra primera salida de Valladolid, fue a Asturias, y en esa Iglesia diocesana estamos ahora arraigadas, en un lugar muy hermoso, que se llama Valdediós, que está a ocho kilómetros de Villaviciosa, y ahí, hay catorce hermanas.

La mayoría de las que están en período de formación: postulantes y novicias de primer año, están en Viana de Cega, en Valladolid, y las otras, estamos en Valdediós. Y, bueno… pues, eso es lo que puedo contar, y si alguien me quiere preguntar después, pues, ya os detallo, porque me puedo enrollar hasta la noche, y…

 

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