Buscando el ambiente interior necesario para poder florecer

Por mucho que en mi corazón florezca y brote el deseo de Dios, si no tengo un corazón libre y despojado de todo, con un espacio amplio, este deseo no puede desarrollarse, no puede darse. Por eso Teresita se empeña tanto en liberar al alma de obstáculos. Y todos esos “apeguillos” son obstáculos. “Teresa sabe en qué condiciones de humildad, de obediencia y de fidelidad, la libertad del alma no es un ardid. De todo aquello que constriñe, casa o embaraza inútilmente el alma, Teresa nada acepta.” Esto también hay que explicarlo en la vida espiritual, porque hay gente que se arma cada lío… que dices: Pero… ¡qué lío, qué agobio! ¿cómo pueden vivir así? Dios nos libera y nos descomplica. Y esto es muy importante. Cuanto más cerca está un alma de Dios, más simple es en todo, menos cosas necesita hacer, porque se ocupa en ser.magazine-unlock-01-2.3.836-_949575ac19134ba98610d4dc4d515426.jpg

Cuando uno empieza en la vida espiritual, como está despistado y no se aclara, y tiene todo lo anterior que tira, necesita un montón de prácticas y rezar no sé qué cosas… Si va a la oración tiene que estar pensando todo el rato o leyendo algo… De lo contrario parece que está perdiendo el tiempo, se distrae fácilmente, se disipa… Hay que hacer, hacer, hacer… En el principiante eso es muy normal. Es normal y no pasa nada.

Conforme un alma se va configurando con Cristo, cada vez hace menos cosas, porque está dejando cada vez más a Cristo ser y vivir en ella. Lo único que hay que hacer es quitar estorbos para que Dios pueda actuar. Es importante entender que Teresita vivió en una época en que todo se medía, se contaba, se pesaba, se apuntaba… Se tenía la idea de que, si a Dios se le debía ocho con veinticinco, ocho con veinticinco tenía que pagársele. Y ella dice una frase que a mí me encanta: en el amor el cálculo no entra. No la idea de “debo tanto y tengo que pagar tanto”. Un padre no hace eso y Dios es nuestro Padre. Simplemente quiere que le dejes estar contigo, que le dejes estar en tu vida. Pero no es cuadriculado, ni mucho menos milimetrado, ni te va a exigir hasta lo último que le debes. Ese no es nuestro Padre. No sé quien será, pero nuestro Padre y nuestro Dios no es.

Y en la vida espiritual ella dice que, desde pequeñita, tenía una cosa que se llamaba un rosario de prácticas y cada vez que hacía una obra buena pasaba una cuenta del rosario. Le enseñaron desde pequeñita, en su formación espiritual, a contar sus obras buenas. De hecho, en su Ofrenda al Amor Misericordioso, una de las cosas que dice es: “No os pido Señor que contéis mis obras”.

De niña le enseñaron a hacer obras buenas para ganar el Cielo y ella desmiente con su vida y su caminito todas esas “enseñanzas”. El Cielo tú no lo vas a ganar nunca. Te lo van a dar. Te lo van a regalar. Porque tienes un Dios que es Padre y encima es espléndido y manirroto. Y te lo va a dar gratis. No te lo va a dar por lo que tú hagas bien. Te lo va a dar porque te quiere. Y si quiere que hagas las cosas bien no es para llevarte la cuenta: ese no es Dios. Si quiere que hagas las cosas bien es porque sabe que esa es la única manera de ser feliz.IMG-20180414-WA0098.jpg

Dios no se mete nada en el bolsillo con que yo haga las cosas bien y no me necesita para nada. Soy yo la que le necesito a Él para ser feliz y Él lo sabe, y por eso me pide, para que revierta en mi felicidad, no en la de Él. Ese es nuestro Dios. Y por eso Teresita nos quiere liberar de todo lo que no es Dios. Tenemos que tener claro que somos hijos de Dios. Y nos quiere por encima de todo y sin pedirnos nada a cambio. Si rezamos y hacemos obras buenas es porque queremos estar con Él, y queremos hacerle un regalo. Pero no temor a que nos regañen si no lo hacemos.

Esto como cuando a una niña pequeñita y dices: “Mira, ahí hay flores. Coge una y llévasela a tu mamá”. Y la niña la coge y va con toda la ilusión del mundo a llevársela a su madre. Y a la madre se le cae la baba, y lo festeja y lo celebra y se la come a besos. Pero no la quiere más que si no hubiera ido a por la flor. La quiere igual. Otra cosa es que le ha dado una alegría, y la niña ha recibido la satisfacción de esa fiesta de su madre y de ver que la ha hecho feliz. Pero aun cuando no hubiera ido con la flor, ni crece ni disminuye por esa flor: es incondicional, no está sujeto a nada. Es su madre y no puede hacer otra cosa más que quererla. En realidad, quien ha disfrutado más llevando la flor ha sido la niña. La madre lo ha celebrado, pero quien de verdad ha gozado llevando la flor y ha recibido la recompensa de ver a su madre contenta, y el mimo y la alegría y la fiesta que le ha hecho… ha sido la niña. Y si Dios nos pide que le llevemos flores es porque nos quiere ver alegres, gozosos, y sabe que nuestra felicidad consiste en proporcionarle alegrías a Él. Por eso nos pide, para que tengamos la alegría de dar.

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Teresa quiere reducir a sus hermanas a que no sean sino un puro deseo de Dios. Una mirada simple y sencilla sobre Él. Cuanto más un alma se acerca a Dios, más simple se hace toda su vida. Nosotros somos tontos y nos complicamos la vida, de una manera o de otra. Con nuestros miedos, nuestros temores, nuestras desconfianzas, si esto, si lo otro, si lo hice mal, si es pecado, si es falta, si tal, si pitos y flautas. Eso somos nosotros. Dios no. Dios nos des-complica, si le dejamos des-complicarnos

5 comentarios en “Buscando el ambiente interior necesario para poder florecer

  1. Descomplicame señor y ayudarme a aprender a escuchar tus formas.Guiame .
    El sáb, 14 de abril de 2018 05:14 AM, Grita al mundo escribió:
    > Madre Olga María posted: “Por mucho que en mi corazón florezca y brote el > deseo de Dios, si no tengo un corazón libre y despojado de todo, con un > espacio amplio, este deseo no puede desarrollarse, no puede darse. Por eso > Teresita se empeña tanto en liberar al alma de obstáculos. Y” >

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  2. nunca había visto ni usado el verbo “descomplicar”. Otra cosa más que he aprendido. Me viene muy bien para la práctica de la oración, en la que tanto me distraigo. Desde ahora mi descomplicación podrá ser la que acabo de aprender: que mis muchas distracciones se conviertan también en ORACIÓN y formen parte de mi unión con Dios.
    Al final va a ser hasta fácil. Gracias madre olga. Casi todos los día leo sus comentarios. Me gustan mucho, pero me gustarían todavía más si se convirtiesen en DIÁLOGO. Ya me imagino que eso será demasiado pedir.

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