El perdon

El otro día se me acercó un señor y me rogó encarecidamente que escribiera algo sobre el perdón, que lo necesitaba urgentemente, que necesitaba perdonar y no sabía cómo, y que rezara por él, porque se estaba ahogando en el rencor.wp-1485090072173.jpg

La verdad es que no es un tema fácil, porque remueve a muchas personas y enerva a muchas otras. Cuando hablamos sobre el perdón con frecuencia lo enfocamos hacia la persona que lo recibe, con la idea de estar haciendo algo bueno para ella, cuando la realidad es totalmente otra: el perdón es un beneficio para el que perdona, infinitamente más que para el que es perdonado. Sí: tenemos la equivocada idea de que somos grandes y magnánimos cuando perdonamos a alguien; nos sentimos generosos y estupendos, y la realidad es que -seamos conscientes o no de ello- el perdón es beneficioso para el que perdona, muchísimo más que para el perdonado.

En contra de lo que parece a simple vista, lo único que suaviza el sufrimiento ante una ofensa o una injusticia de la que somos víctimas, no es la venganza y el odio, que multiplican por infinito la rabia y el sentimiento de impotencia, sino el perdón. Tenemos una necesidad urgente de perdonar, hasta psicológicamente hablando, por pura higiene mental. El rencor y el odio son autodestructivos y la sed de venganza genera una amargura y un mal sabor de boca que arruinan toda una vida.magazine-unlock-05-2.3.808-_7829c80f4ae84cf6ae0f258f67f19194.jpg

Muchas veces lo peor no son la ofensa y el mal recibidos, sino nuestra determinación de no perdonar y pasar página, y así sucede que prolongamos el sufrimiento de un episodio doloroso, que ha acontecido en nuestra vida, durante meses, años y decenios. El episodio ya pasó: sucedió en el tiempo y ya es parte del pasado, pero mi empeño en no perdonar, en guardar rencor, en odiar y en vengarme, son los factores que hacen que siga siendo actual y presente en mi vida. Mi resentimiento no lo deja pasar, no permite que quede archivado en el pasado y yo pueda estrenar cada mañana un nuevo día con ilusión y esperanza renovadas, sino que cada día saboreo mi amargura y acaricio y alimento mi rencor, porque no me da la gana de perdonar. Esto es penoso, pero tristemente muy real, y así te encuentras personas destrozadas que se niegan a perdonar y han renunciado para siempre -en su cabezonería- a la paz y, por supuesto a la felicidad.

¿Qué sentido tienen estas actitudes? ¿A qué conducen? ¿A dónde pretendes llegar? ¿Crees que con eso dañas al que te ofendió? ¿Piensas de verdad que, con no perdonarle, haces algún mal al que te hizo daño? ¡¡NO!! Lector resentido que me lees: ¡No seas tonto! El perdón no beneficia a la otra parte, ¡te beneficia a ti! Libera tu corazón de la amargura y te abre la puerta a ser feliz otra vez. Archiva ya tu pasado -con sus luces y sus sombras- de una vez por todas y para siempre, y permítete disfrutar el presente y mirar al futuro con limpieza de corazón y sin lastres de rencores. Perdona para ser feliz y perdónate a ti mismo los errores cometidos. No te inventes excusas y malos rollos para no ser feliz y… ¡vive! La fórmula es sencilla: perdona siempre a todos, nada existe que no pueda ser perdonado. Lo único imperdonable es que arruines tu vida ahogándola en el rencor y el resentimiento.

 

 

3 comentarios en “El perdon

  1. He descubierto que la forma mas fácil de lograr perdonar es ” Recitar despacio el Padre Nuestro y donde dice *perdonanos nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden* hacer hincapié en lo que queremos perdonar. Pensar en esa persona. Pero no es de un día sino de meses y años haciéndolo día con día, según el grado de profundo que sea el rencor, coraje o ira…..

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  2. madre Olga a veces parece usted un PSICOLOGO de los de postín. Me gusta mucho más cuando lo que parece es una MONJA, también de las de postín, porque yo, al menos, nunca había conocido una monja de su categoría espiritual ni que me haya conmovido el alma en tan gran medida como usted.
    Como somos vascas las dos, voy a !AURRERA! por sor Olga y por todas sus carmelitas. y también Happy Estear.

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  3. no sabe lo que me gustaría conocerla en persona y poder intercambiar algún comentario, de esos que conmueven……. Ya sé que “los de Bilbao se conocen todos”, lo malo es que yo soy “quipuchi” y parece que hablo en broma, pero no del todo…..Un abrazo madre.

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