Deshumanización galopante

Los seres humanos somos de una manera que no dejo de sorprenderme: unas veces para bien, pero otras para mal. Os voy a contar algo que me ha preocupado y también asustado, porque me ha resultado alarmante: hace unos días, en una ciudad española, bastante populosa, sucedió que -a mediodía- por una calle céntrica y muy transitada, una señora se tropezó y cayó al suelo. No fue una caída muy aparatosa, pero se quedó en el suelo y no se podía levantar.002 Quiet_Night_by_vladstudio

Lo tremendo del asunto no fue la caída que, gracias a Dios no fue grave, sino que los viandantes pasaban a su lado sin que nadie se inmutara, ni se inclinara a echarle una mano para levantarse o para ayudarla. Durante un espacio de tiempo no muy largo -uno o dos minutos- pero sí muy triste, nadie hizo nada, sino pasar de largo, cuando ante una situación así se espera una reacción inmediata, casi automática ¿no?

Me impresiona esa insensibilidad, ese pasar de largo ante una necesidad y más si es urgente. No vale decir que los viandantes llevaban prisa, o que la señora pesaba mucho y no podían ayudarla a ponerse en pie… eso no me sirve como alegación, porque cualquiera puede detenerse e inclinarse ante esa persona que está en el suelo y -si realmente no puedes ayudarla- al menos mostrar un mínimo de humanidad y no ignorarla, preocuparte e interesarte por si se ha hecho daño, ir a buscar ayuda…

Ese pasar de largo ignorándola y sin inmutarse me parece tremendo, me resulta tristísimo y me duele en el alma. Es el síntoma de una deshumanización pavorosa… ¿hacia dónde caminamos? ¿hasta dónde seremos capaces de llegar? ¿Qué podemos esperar de una sociedad que se comporta así? ¿Qué futuro y qué motivaciones vamos a ofrecer a nuestros jóvenes y nuestros niños? ¿Cómo les estamos educando? ¿En qué valores y principios? ¿Qué ejemplo les estamos dando?

Como veis, me brotan mil preguntas y cuestionamientos, y es que creo que esto es tan grave queimages no podemos encogernos de hombros y dejarlo pasar. Necesitamos una inyección de humanidad, de sensibilidad, de compasión… De lo contrario dejaremos de ser humanos y nos convertiremos en monstruos, en robots más o menos inteligentes, en máquinas de hacer y producir cosas, en “artefactos” eficientes sin sensibilidad ni humanidad, cuando el hombre debería de ser únicamente una máquina de amar, un productor incansable de amor y de bondad, un generador inagotable de ternura. El hombre es el único ser de la creación capaz de amar y es tremendo que, siendo el único, deje de hacerlo. ¿Qué será del mundo entonces?

Ahora que se acerca la Navidad,IMG-20170702-WA0045 los creyentes celebramos el tiempo de Adviento, que nos ayuda a prepararnos para uno de los misterios más importantes de nuestra fe: el Nacimiento del Hijo de Dios. Y parece que el resto, los que se presentan a sí mismos como no creyentes… no tiene que hacer nada especial de cara a su Navidad laica. Pues no: veo que todo necesitamos un reciclaje interior de cara a estas fechas que -incluso para los que no creen- significan cariño, familia, unión… y todos esos sentimientos y valores constitutivos del ser humano, que lo ennoblecen y lo sitúan por encima del resto de la creación. A todos propongo un examen de valores y de amor, de sensibilidad y de humanidad. Es urgente e importante que nos detengamos y examinemos si en nuestro interior aún hay calor y un corazón de carne o solamente fría lógica que busca eficiencia e insensibilidad y dureza de corazón.

 

 

 

 

5 comentarios en “Deshumanización galopante

  1. Y esto es muchísimo más grave de lo que usted a intuido, mi hija se resbaló y cayó en el comedor de su colegio y no sólo nadie la ayudó a levantarse si no que hubo una niña que la pateo, así sin más, sin mediar ni conflicto ni nada de por medio, tiene 9años y la otra niña 10., cuando me lo contó no podía creerlo, es la deshumanización total y absoluta.

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  2. Totalmente de acuerdo. Hace tiempo decía en clase a los alumnos que hoy si se cae uno en la calle, bastante suerte tiene si al pasar los demás “no te pisan”, porque ciertamente, cada día hay menos sensibilidad por el resto de personas.
    Acabo de leer una crónica en un periódico y me puso los pelos de punta, porque hay gente que para “divertirse”, tiene que drogarse y jugar con la muerte.
    Es triste que se esté llegando a esta situación. A medida que avanzan más los medios materiales, sociales y económicos, se pierde más la sensibilidad humana. Es evidente que una sociedad sin valores pasa factura y esa falta de felicidad interior conlleva meterse en el vacío, en la falta de humanidad y en la pérdida de consciencia para buscar la vida donde realmente surge.
    Este mundo, cada día vive más en fantasías y no va a necesitar que nadie lo destruya porque se está destruyendo él solo a sí mismo.
    No se puede vivir de espaldas a la Luz y este tiempo de Adviento tiene que ser una peregrinación en busca de la auténtica Vida que nace del pesebre donde el Dios se hace hombre para redimirnos. Desde la sencillez de los anawin, junto a los necesitados, es como nace la salvación y se culmina la Navidad. Es uno de los primeros puestos que debe ansiar todo el que quiera parecerse a Él: “junto a la cuna de Belén”.
    Hermanas, Gracias por su testimonio, porque son la punta de lanza que rompe las tinieblas y siguen recordándonos cual es el camino que lleva a la felicidad interior y a la Salvación. El encuentro y la contemplación de quien todo lo puede. El Señor hecho Hombre, nacido de la Mujer que triunfó sobre el mal. María de Nazaret.

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  3. Gracias Madre Olga. La vida se nos pasa sin darnos cuenta que no estamos amando, solo usándonos los unos a los otros sin darnos cuenta, vivimos dormidos, escuchándonos a nosotros mismos y al mundo, sin abrir los ojos, ni el corazón . Padre Santo ten piedad ! Sigue rompiendo estos corazones de piedra para que los transformes en un corazón como el tuyo. Ven señor Jesus!

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  4. Hace unos días me encontré con una persona muy próxima a mí y hablando de la Navidad me comentó:Haber si pasa pronto, no tengo ninguna gana de fiestas.No le pregunté porqué, me imagino que será por problemas familiares.Que tristeza, habrá pocos días en el año tan alegres y esperanzadores como la Navidad.Si no nos enternece la llegada del Niño Jesús, no vamos a ningún sitio, perdidos y sin rumbo.Hay que volver a las raíces, la gente se juntaba para cualquier evento,dentro de las familias, o amigos, vecinos.Yo echo mucho de menos ,en los pueblos se juntaba la gente y andábamos por todas las casas.Se comía, merendaba, cenaba y hasta se dormía en casa de unos y otros.Esto se cuenta a la gente ahora y dirán que te falta un tornillo.Hay que volver abrir puertas de par en par y compartir todo tipo de vivencias con los que pasan a tú lado.Un abrazo.

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  5. Por cada persona caída que no recibe ayuda hay mil personas que tropiezan y encuentran quien les sostenga.
    No existe tal deshumanización, estamos de hecho en un proceso de humanización. Todo depende de la horquilla temporal que decidamos elegir. Si comparamos la humanidad de hoy con la humanidad hace 100 años no cabe duda de que somos más humanos, más sensibles al otro, más cercanos a Dios, más conscientes del mundo y de la Naturaleza. Incluso los ateos, incluso los que no creen en nada que les trascienda, están cada día más cerca de actuar en función de la moral cristiana, esas directrices tan básicas y tan efectivas, ese marco concreto y sencillo de actuación que es la moral de Cristo. Nunca en la Historia de la Humanidad ha habido tantas personas asistidas de forma desinteresada, nunca tantos hambrientos han recibido un plato de comida, nunca tantos desamparados han recibido calor, nunca tantos han dedicado su tiempo a los demás, nunca ha habido tantas adopciones de niños abandonados, nunca tantas donaciones de órganos, nunca ha habido tanto deseo de ser mejores. Nunca el hombre ha estado más cerca de Jesucristo que hoy. No importa que no lo sepan, no importa que no sean cristianos, no importa su credo. Cada día es un día de luz y de esperanza. cada día se avanza un pasito más. Importa la meta, pero no tanto como el camino. Es por como nos comportamos durante el camino que seremos juzgados. No seremos juzgados por nuestras conquistas si no por nuestro modo de alcanzarlas. Estamos transitando un camino hacia la plenitud moral, hacia la integridad espiritual del ser humano. Estamos en tránsito, no en la meta. La meta queda definida por la forma en que transitamos, no por cuan lejos lleguemos.
    El escándalo del mal hace que la fe se tambalee. Cuando el mal es inexplicable se tambalea la fe en Dios. Cuando el mal lo permiten los hombres se tambalea la fe en el ser humano.
    No hay que perder la perspectiva. No estamos en la meta, estamos en camino. No nos juzguemos como si ya fuéramos algo cuando no somos nada, somos solo un proyecto, no somos más que seres en construcción. El Bien es infinitamente más numeroso y está infinitamente más presente en nuestras vidas.
    Hay que mirar, hay que saber mirar, con una mirada amplia. Mirar al mundo, mirar al hombre o mirar a Dios a través del pequeño agujerito de nuestra experiencia personal, es como mirar una habitación por una pequeña cerradura.Corremos el riesgo de creer que esa pequeña imagen que percibimos es todo lo que existe. Y no es asi. No es así.
    Cada vez somos mejores, vamos pasito a pasito, vamos lento porque vamos lejos. Cada vez más cerca de Cristo.

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