María de Betania y Judas

Os invito a contemplar ese momento de la Unción en Betania, en el que María entra en silencio y rompe un frasco de alabastro, lo quiebra; y ese frasco, que contenía un perfume valiosísimo de nardo, muy caro…, ella -conocemos de sobra la escena- lo derrama sobre la cabeza de Jesús, y le unge la cabeza y los pies.

Todo esto lo hace María en silencio. No hay una sola palabra de María de Betania en todo el relato evangélico. Y… sin embargo, hay alguien que sí habla, que Resultado de imagen de frasco de alabastro de nardo puroes Judas. Nos dice Juan, el Evangelista:

“Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar, dice: ‘¿Por qué no se ha vendido ese perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?’ Pero Judas no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. Jesús le dijo: ‘Déjala, que lo tenía guardado para el día de mi sepultura, porque pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a Mí no siempre me tendréis’.” (Jn 12, 4-7)

¡Judas no comprende a María de Betania! Y, como no la comprende, inmediatamente estalla la crítica, la censura, la crítica amarga, solapada, contagiosa… Esto sucede muchas veces también en la Iglesia.

Cuando no comprendemos algo, no somos capaces de callarnos, y reconocer simplemente que no lo comprendemos. ¡No! Empezamos con la crítica, la censura y el juicio condenatorio. ¡Y esto no está nada bien!

Tenemosicono foto el cultivo del nardo que pedir la gracia de comprender y, si no comprendemos, acallar nuestro juicio interior. Que yo no comprenda una cosa, no significa que sea mala, significa únicamente que yo no la comprendo. Y en ningún sitio está escrito que yo tenga que comprender todo; y que, cuando yo lo comprenda, sea bueno.

Dios, su gracia, sus obras, las conciencias de las demás personas son muy grandes y yo no tengo porque comprenderlo todo, porque soy muy pequeña. Es importante tener esto en cuenta y convencernos de que, cuando no comprendo una cosa, es fruto de mi pequeñez, de mi ignorancia, y quedarme en paz, porque a Dios le toca juzgarlo… ¡y Él sabe! Yo puedo tener una opinión, un parecer, pero infalible solo es el Papa y muy pocas veces, en contadas ocasiones. Mi opinión, mi juicio es perfectamente falible, me puedo equivocar. Y el que yo no comprenda una cosa, repito, significa simplemente que eso es mucho más grande que yo, pero no necesariamente que sea malo.

Judas no comprendió a María de Betania y fue incapaz de callarse. Probablemente los otros discípulos, Pedro Juan, Santiago, Mateo, todos… ¡tampoco entendieron el gesto María! Les sorprendería, les chocarían, no entenderían muy bien a qué venía aquello: ella entra en silencio, no dice nada, quiebra un frasco, lo derrama sobre Jesús… De repente aquel olor penetrante invadiéndolo todo… Era raro aquello, porque… ¡no venía a cuento! Era un día cualquiera y estaban allí. No era ninguna fiesta especial, no pasaba nada especial para derramar aquel perfume… ¡y ellos tampoco lo entendían! Pero, al menos, guardan silencio, no atacan, no censuran.toscana_primavera

Muchas veces en nuestra vida, nos vamos a encontrar con circunstancias, con cosas que nos desborden, que nos superen, que no vamos a poder comprender. Vamos a encontrarnos con personas que actúan de determinadas maneras… personas que, por el Señor, pueden llegar a hacer cosas que nos parecen locuras, que no entendemos… ¡vamos a callarnos!

Tristemente el único que habla es Judas y utiliza la máscara que utilizan tantos hipócritas: ¡los pobres!  ¡¡Pobrecillos los pobres!! Además de ser pobres… ¡cuánto se les manipulan y cuánto se les utiliza para justificar tantas cosas mal hechas, para justificar tantas mezquindades… tantos egoísmos… y, sobre todo, para justificar nuestra soberbia y el negarnos a adorar a Dios. ¡Siempre se ha hecho, Judas ya lo hizo… ¡y se sigue haciendo!

Y lo más triste de todo esto es que… Judas no está yendo contra María, aunque está censurando aparentemente lo que ella está haciendo, porque no lo entiende, en el fondo- el P. Mendizábal lo dice así y yo estoy absolutamente de acuerdo con él- Judas no va contra María, ¡va contra Jesús!

Judas, a quien no ama, a quien traiciona, no es a María, sino a Jesús. María es una excusa más, como lo son los pobres; pero el gran dolor y la gran tristeza es… ¡el desamor que hay en el corazón de Judas hacia Jesús! Entonces todo le molesta, cualquier detalle de amor por Jesús le incomoda, le hiere. Hubiera protestado igual si, en vez de un perfume valioso, María le hubiera llevado una simple flor cortada en el jardín. Aunque no hubiera gastado un solo denario… a él, lo que le molesta, es el amor que se le da a Jesús.

Y tristemente hoy día ¡hay tantos Judas…! Tantos que no le aman y se revuelven contra los que intentan amarle… y tantos de estos en el círculo de “los próximos a Jesús”, de “los cercanos”, de “los íntimos”.Resultado de imagen de bolsa de judas

Y a Jesús le hiere la actitud de Judas, porque recibe claramente en Su Corazón ese dardo envenenado que le ha lanzado, en el que como todo en Judas nada es transparente y nada es claro. Parece que está censurando a María, pero está atacando a Jesús, porque no le ama, porque le molesta que otros le amen… Y, sobre todo, critica a Jesús, reprocha a Jesús, que reciba ese perfume, que reciba el amor de María, que Él no le ponga freno, que Él no la regañe, que Él no censure las locuras de amor de ella. Eso a Judas le molesta… le fastidia…, le da rabia… Le da rabia el amor, le molesta el amor, porque no lo tiene, no lo quiere tener… ¡y le duele que otros lo tengan!… y aunque sea torpemente, unos mejor, otros peor, cada uno como puede, le muestren a Jesús el amor.

Ese es el dolor más grande para Jesús: ¡percibir en Judas toda esa frialdad, todo ese desamor! El gesto reparador de María cobra todo su sentido si lo contemplamos al trasluz de lo que hay en el corazón de Judas y lo que proyecta hacia Jesús.

Podemos imaginar por un momento la tristeza de Jesús al percibir el desamor de Judas. Y hubiera sido lícito y normal y justo que Jesús hubiera aprovechado 86f297f460394c17d35d905298c7ccbeese momento y esa circunstancia en que él ha tirado una piedra contra Jesús, para recoger esa piedra y devolvérsela y desenmascararle, y dejarle en evidencia delante de todos, y decirle: “A ver, Judas, el problema no son los pobres, el problema es tu egoísmo… ¡El problema es que no me amas, y por eso dices todo esto!… Eres un avaro, estás traicionándome y urdiendo la manera de entregarme a los sumos sacerdotes y a los fariseos… ¡Y ya está bien! ¡Hasta aquí hemos llegado! Hala, ¡vete y déjanos en paz!” Eso hubiera sido lógico y sido normal, y cualquiera de nosotros lo hubiéramos hecho. Pero Jesús no lo hace.

No ataca a Judas, no le deja en evidencia, se sobrepone al dolor que Él tiene en el Corazón, al dolor que Judas le causa, y se limita a defender a María. Y dice: “Déjala, déjala… lo tenía guardado para mi sepultura”. Desvía la atención de Judas, acalla el dolor de Su Corazón… y permanece manso y permanece humilde y permanece silencioso… Y simplemente se deja querer por María: se deja ungir, acariciar, besar por el único corazón que hay en aquella sala que intuye y barrunta el dolor de Él. Y la alaba y la ensalza.

Esa es nuestra vocación: permanecer junto a Jesús a pesar de los improperios y las críticas que puedan lanzarnos todos los Judas de hoy; permanecer en silencio con Él, amándole a Él, llenándole de detalles de amor, de ternura, de mimo; suavizar el dolor, las heridas que los Judas de hoy le causan y no preocuparnos de nada más que de Él. ¡Él nos defenderá ante ellos, como hizo con María en Betania!

Nuestro único cuidado no ha de ser nunca defendernos, ni reivindicar nada, ni pedir nada, ni quejarnos, ni protestar, sino permanecer en silencio, como hizo María, haciendo aquello que nos sale del corazón: que es ungirle a Él, consolarle a Él, estar con Él.IMG-20160524-WA0001

A los Judas de hoy, los callará Jesús; de ellos, nos defiende Jesús. Podemos descuidarnos de todo, porque Él cuida de todo lo nuestro. Nosotras ocuparnos solo de Él y dejar que Él se ocupe de nosotras.

No nos olvidemos nunca de las palabras del desposorio: “En adelante, mirarás Mi honra como verdadera Esposa mía. Mi honra es tuya y la tuya mía.” Si nos preocupamos de solo Él y hacemos oídos sordos a todo lo de alrededor, por mucho que nos tiren a dar… ¡Él no va a dejarnos, Él no va a despreocuparse de nosotras! Y nos dirá como a María: que “dondequiera que sea anunciado el Evangelio, se sabrá lo que hemos hecho con Él”, se sabrá quienes le han ungido y quienes le dan de beber.

 

Un comentario en “María de Betania y Judas

  1. Madre, gracias por esta reflexión maravillosa, ¡ me ha llegado muy profundo !; las he leído una a una durante todo este tiempo aunque no había podido enviar mi humilde comentario.
    Os quiero decir que no hay ni un solo día en que Dios deje de hablarme a través de ellas, es maravilloso cuando al confrontarlas con mi vida personal descubro lo cierto que es cada cosa que nos enseña, y que nos aconseja hacer.
    Sí, he estado expuesta a esos Judas que lanzan críticas destructivas, sin embargo El Señor viene a mí y habla por mí, y se encarga de dejar de manifiesto que el bien obrar siempre será coronado por encima de lo que sea, ¡ bendito sea Dios que me da la fuerza y la sabiduría de saber guardar silencio frente a cualquier envidia o necedad.! ¡ que cierto es ,Madre mía, que no debemos alzar la voz, ni tratar de aclarar nada, pues nuestra principal tarea es amar al Señor contra viento y marea, y sin quejas, y sin salvaguardarnos tanto !, ¡¡ sólo debemos confiar en El !!

    Un gran abrazo
    M.Eliana

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