No me des lo que te pido, sino lo que necesito

 

(Hora Santa, 12 de enero de 2017)

Jesús, ¡qué grande para mí estar en tu Presencia, entrar en tu Corazón y establecerme allí! Y eso es lo que hago al llegar aquí. A eso me invitas, a eso te prestas, para eso me llamas… Ésta es mi llamada de cada jueves wp-1473240750165.jpgy, en especial, de cada jueves por la noche. En realidad, esa es la llamada de toda mi vida, pero cada jueves por la noche se hace más patente y cobra más fuerza: la llamada a entrar en tu Presencia y a establecerme de manera continua y permanente en tu Corazón, en tus Entrañas, en tu Pecho.

¡Qué bueno eres que me has llamado a vivir ahí, a ser un pálpito vivo de tus Entrañas, a existir en tu Corazón! ¡Solamente puedo existir en tu Corazón! Fuera de tu Corazón para mí no es existir, sería arrastrarme, sobrevivir, vegetar… Pero vida -¡y vida verdadera!- solo la encuentro ahí en tu Pecho, en tus Entrañas, al ritmo de tu Amor, al ritmo de tu Corazón, al ritmo de ese Corazón que da vida: da la vida y da vida al mundo entero, da vida a la Iglesia, me da la vida a mí.

Algunas veces, siento que… mi corazón físico late y sustenta mi vida, al menos mi vida biológica; pero el que sustenta mi vida de verdad es el Tuyo. ¡El único Corazón que me hace vivir, ser feliz y amar es el Tuyo! Tu Latido me sostiene y me da la vida, y cada jueves me llamas aquí para recordármelo. ¿Cómo no acudir? ¿Cómo no dejarme llevar? ¿Cómo no agradecer…? Ante una llamada así, ante un amor así… ¡una solamente puede llorar de gratitud y de amor!

¡Qué bueno eres! ¡Qué compasivo! ¡Qué paciente! ¡Qué condescendiente! Me llamas y me llamas, y me llamas… y no te cansas de llamarme y de esperarme. Y cuando me distraigo de Ti y me pierdo, y me desfondo… ¡me esperas y me vuelves a llamar!… y esperas a que retome el camino, pero ¡nunca te cansas ni me abandonas!wp-1484479978990.jpg

¡Qué bueno eres, Señor! ¡Con qué paciencia me escuchas! ¡Con qué paciencia me guías! ¡Con qué paciencia esperas a que caiga en la cuenta de mis errores y rectifique! ¡Con qué paciencia me llamas una y otra vez a Ti, a tu Regazo, a tu Amor! ¡Con amor eterno me has amado! ¡Con amor eterno me amas y me llamas!

¡Con qué paciencia escuchas también mis súplicas, las cosas que te pido! Y esta noche te pido, Jesús, que… ¡no me des lo que te pido, sino lo que necesito! ¡No te detengas si a veces protesto o me rebelo porque no entiendo! Sigue dándome lo que Tú sabes que necesito, aunque no lo entienda… y llámame más y más fuertemente a confiar y abandonarme.

¡La vida sin Ti es desperdicio! ¡La vida sin Ti no sirve! ¡La vida sin Ti no tiene sabor! La vida sin Ti es… dolor, tristeza, vaciedad. ¡No dejes nunca que yo me aleje de Ti! Y, sobre todo, ¡no permitas que Te deje fuera de mi vida! Si en algún momento te dejo fuera de mi vida y de mi amor… ¡sé insistente!, ¡¡persígueme!!, ¡no dejes de llamarme a gritos…! ¡No permitas que nunca me aleje de Ti! Si alguna vez me alejo, recógeme, llámame con fuerza y recógeme, recógeme en tu Costado y en tu Pecho, colócame en tu Corazón y hazme vivir otra vez en tu Latido, en tu Pálpito, en tu Amor.

¡No me des lo que te pido, dame lo que Tú sabes que necesito!

 

4 comentarios en “No me des lo que te pido, sino lo que necesito

  1. Soy católica practicante, yo creo que desde siempre, después del paso de los años, se va haciendo una mas espiritual, fui catequista de niños de infancia hasta este curso pasado, y me acuerdo al principio, de eso hace veinticinco años,no me salían casi las palabras para hablarles a los niños de Jesús,con el tiempo, se me fue haciendo mas fácil, charlas de todo tipo, previas a la catequesis, de Navidad, Semana Santa, pero nunca nadie me hablo , o por lo menos yo no me entere, que Jesús estuviera tan cerca, no se, usted habla de El, como de las hermanas con quien vive, yo siempre Le considere,Alguien a quien amar, respetar, obedecer, pero en otro plano, inalcanzable, pero el Jesús del que nos habla, es otra historia, yo , gracias a usted, Le estoy redescubriendo.Gracias, un abrazo

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  2. ¡ Que hermosa reflexión, que hermosas palabras y expresiones salidas del corazón, madre Olga !, del corazón de una esposa enamorada que nunca quiere apartarse de su Señor.

    En lo personal me sucede que cuando estoy de rodillas frente al Santísimo, se estremece todo mi ser de sólo pensar que El está indefectiblemente ahí, mirándome a los ojos y oyendo una a una mis palabras, se me agolpan muchas emociones juntas, quizás mucho más profundas que las que puedo experimentar en otros momentos.
    Siento bienestar espiritual cuando rezo todos los días mi rosario, y el Oficio Divino a diario, pero cuando voy a la adoración ” se agudizan mis emociones ” lo mismo me pasa al comulgar …
    Como usted dice, madre, a El siempre lo tenemos, pero el jueves es el día del Santísimo Sacramento, día de adoración, de encuentro íntimo con El, más a solas de corazón a corazón, cara a cara; ( así como la esposa sabe que el esposo está con ella aunque esté en el trabajo, pero que cuando llega a casa existe un encuentro diferente, el estar juntos genera una emoción mucho más grande, se miran, y se cuentan los detalles del día ) ……
    Así este Jueves bendito, en esa hora santa, se produce un encuentro profundo con nuestro Dios y brota de nuestro corazón todo aquello que no le hemos dicho en el tumulto de los días…. es en ese silencio poblado de Dios, cuando escuchamos mejor su voz, cuando comprendemos mejor lo importante que es estar compenetradas, ancladas en su Corazón, y que todo lo demás sin El carece de sentido.
    Madre mía, no os quiero robar palabra ni expresión alguna, que ni a los talones puedo llegarle aún; pero desde hace algún tiempo, por gracia de Dios dije : ¡ Señor, no me des lo que yo te pido, sino lo que necesito, lo que Tú sabes que me hace falta para ser más de Ti !, y sigue mi oración algo más larga…. cuando leí vuestra expresión, me pareció tan familiar, y eso es lo que brotó espontáneamente de mi interior cuando estaba conversando con el Señor.

    Gracias,madre Olga María, gracias por poder recibir vuestra riqueza espiritual que nutre más aún nuestra relación con Jesús.
    un gran abrazo.

    M.Eliana

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