Con misericordia eterna te quiero

Jueves de la Tercera Semana de Adviento

  • Is 54, 1-10: Te vuelve a llamar el Señor como a una mujer abandonada.
  • Sal 29: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
  • Lc 7, 24-30: Juan es el mensajero que prepara el camino ante el Señor.

 

Reflexión: No se cansa Dios de llamarnos a Él. Todo el Adviento es una llamada a Él, a la conversión, a establecernos en su Regazo. Así es como en el final de una gestación se hace más evidente el instinto maternal de la mujer, que ya cuenta los días para ser madre y ver el rostro de su hijo y abrazarlo, de la misma manera al finalizar el Adviento queda “descaradamente” de manifiesto la paternidad de Dios, que Dios es –por encima de ninguna otra cosa- PADRE.

Padre, Padrazo, que nos llama a Sí mismo, a tomar conciencia de nuestra filiación y a gozarla y disfrutarla. La lectura del profeta Isaías es un canto jubiloso y una invitación de regreso al Hogar paterno con el gozo que eso implica: “Alégrate…” “Rompe a cantar de júbilo…” y aférrate al Señor. No hay alegría mayor que escuchar decir a Dios: “con misericordia eterna te quiero”.

Estamos viviendo la hora de la ternura y la misericordia de Dios, el tiempo de la consolación, de la piedad y la compasión del Eterno, por eso es momento de “ensanchar el espacio de tu tienda, desplegar sin miedo tus lonas, alargar tus cuerdas, hincar bien tus estacas…” Es la hora de la gracia, del regalo, del don… es la hora de abrir el corazón, de ensanchar el alma y –de una vez por todas- “acampar” en Dios. Establecerme en su amor, en su bondad, en su misericordia, y ser feliz.

Esto es sencillo cuando escuchamos al Señor afirmar: “aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, no se retirará de ti mi misericordia, ni mi alianza de paz vacilará”.

Jesús que llega es la Misericordia de Dios y su Alianza de paz, y Él no vacilará. En la Carne del Verbo que está a punto de nacer, Dios hace Alianza “nueva y eterna” con la humanidad. ¡Gloria a Dios por su bondad y condescendencia!

 

Oración: Señor, no permitas que me distraiga de Ti y me disperse en tonterías. Concédeme la gracia de fijar en Ti mis deseos y mis anhelos, y enséñame a “ensanchar el espacio de mi tienda” para acogerte; a “desplegar sin miedo mis lonas”, para dar lo mejor de mí; a “alargar mis cuerdas” para que tu amor llegue a todos; y a “hincar bien mis estacas” en tu Corazón, que es la tierra bendita en la que estoy llamada a vivir.

3 comentarios en “Con misericordia eterna te quiero

  1. Dios, todos los días nos habla de su misericordia a través de vuestras palabras, querida Madre Olga.
    Hoy cuando leí esta hermosa reflexión sentí un tremendo gozo en mi interior, y me es difícil poder expresar todos esos sentimientos que se agolpan en mi corazón, son tantas expresiones maravillosas con que usted relata el amor y la misericordia de Dios representados en Jesús que viene y que está por nacer, que algo se transforma dentro de mí y me emocionan de una manera diferente; me ayudan a tomar una mayor conciencia de cuán grande e infinito es el amor incondicional del Padre…. puedo comprender mejor lo que El quiere y espera de nosotros.
    Gracias madre Olga María, muchas veces no sé qué decir, y sólo me dejo empapar de tanta riqueza espiritual que nos envía, me encanta la forma como nos habla, como puede usted redactar con tanta sabiduría y perfección, que a una se le abren los ojos y nos toca hasta las fibras más profundas del corazón.
    De verdad me esfuerzo mucho por responder en mi diario vivir en todo aquello que usted nos invita a practicar, y hoy en especial me esforzaré más por ” establecerme en el amor de Dios, en su bondad, en su misericordia “, y ” acampar en esa tierra bedita que es El ” no sólo mirándolo, invocándolo, sino compenetrándome de su Presencia en todo lo que hago por más ordinario e insignificante que sea mi quehacer.
    En la Intercesión del rezo de Laudes hoy decía : ” Tú estás junto a nuestro corazón más de lo que estamos nosotros mismos ” mientras lo rezaba iba imaginando ¡ ¿ cómo podrá ser esa cercanía de Dios con y en nosotros ? ! que supera infinitamente el conocimiento que tenemos de nuestro propio ser, y sobrepasa nuestra propia percepción de nosotros mismos. Sé como soy, lo que digo y lo que hago, sin embargo El está más cerca y me conoce más lo que yo misma me conozco. ¡¡¡ qué grande es nuestro Padre Dios !!!, con razón El me da y me regala antes que yo le pida, y El Espíritu Santo ora en mí porque yo no sé pedir.
    ¡¡¡ MARAVILLOSO !!!

    Gracias MadreOlga María
    su agradecida
    M.Eliana

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  2. En la meditación “con misericordia eterna te quiero” de reiterar que “no me disperse en tonterías”, en este mundo repleto de ruidos necesitamos aprender a escuchar en el susurro del viento. saludos.

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