Tatuados en las Manos de Dios

¡Estamos tatuados en las palmas de las Manos de Dios! ¡Qué impresionante es pensar esto!

Cuando algo está tatuado, es imborrable. Y cuando alguien lleva algo tatuado en la palma de su mano es para tenerlo continuamente presente y no apartarlo ni de su vista y de su mente ni un instante. ¡Estamos tatuados en la palma de la Mano de Dios y también en las palmas de las Manos de Jesús!

Si miramos las palmas de las Manos de Jesús, en ellas hay una llaga, una llaga en cada palma. De alguna manera, ¡esa llaga y ese dolor soy yo! Y… ¡esa llaga, ese agujero en la palma de la Mano de Jesús, soy yo! ¡Es  por mí! ¡Es para mí!

Y el Viernes Santo, cuando desclavaronmanos-mendigo a Jesús de la cruz, muerto fue al sepulcro con esas llagas en las palmas de las Manos. Y así muerto, fue al sepulcro y me llevó con Él al sepulcro en la palma de su Mano… una Mano fría… sin vida…. No sabemos, no sé muy bien, si lívida o amoratada, por el clavo que le había atravesado; pero ahí he estado yo muerta en la Mano muerta de Jesús.

Y el domingo, al alborear el domingo, Él resucita; pero resucita con su llaga, con sus llagas, con los signos de su Pasión presentes en su Cuerpo. Pero… ¡son ya unas llagas gloriosas, resucitadas, bellísimas, que irradian la gloria del Resucitado!

Jesús resucita y, en su Mano… ¡sigo estando yo! Sigo estando ahí grabada, sigo estando en la palma de Jesús, ¡sigo siendo la misma herida! Pero esa herida, que había estado muerta en una Mano muerta, ahora está resucitada, viva, gloriosa para siempre, llena de belleza… sin dejar de ser una llaga, pero ya es una llaga glorificada… ¡y permanecerá por toda la eternidad en la palma de la Mano de Jesús! Y Jesús la mirará complacido, gozoso: ¡esa herida en la palma de Jesús ya no le duele!, ¡ya le glorifica! Y de ella fluye, irradia gloria, belleza, vida, triunfo. Esa llaga seguirá siendo una llaga, pero ya no le duele a Jesús. ¡Y esa llaga ya es eterna, eternamente gloriosa, eternamente resucitada, eternamente bella! ¡Por toda la eternidad estoy resucitada en las palmas de las Manos de mi Señor, de mi Dios, de mi Rey!

Y ¡qué bonito! Vamos a recrearnos en ese momento en que Jesús asciende al cielo y se presenta, esa Humanidad bellísima del Resucitado, ante el Padre… lleno de gloria, de majestad, de una belleza indescriptible… ¡y colma de gozo al Padre!wp-1473942005727.jpg Ese momento único en que el Padre contempla la Humanidad resucitada y gloriosa de Jesús ante Sí, porque esa Humanidad nunca había estado en el cielo hasta ese momento. Y Jesús tiene ese gozo enorme de proporcionarle esa alegría infinita al Padre y le enseña sus Manos. Y, en esas Manos… ¡estoy yo! En esas Manos estoy yo glorificada, resucitada y… Jesús tiene el gozo de decirle al Padre: “¡Aquí la traigo! ¡Para siempre ya Contigo y Conmigo en el cielo! Tuve que morir… ¡pero la traigo, la tengo!”

Os invito a que gocéis ese momento, que lo disfrutéis: ¡el gozo del Padre y de la alegría de Jesús, de proporcionarle al Padre ese gozo! ¡Y estar yo ahí por toda eternidad, disfrutando y saboreando el gozo del Padre y del Hijo en el Espíritu! ¡¡¡Ese es el fruto de la Redención, el gozo de la Pascua, la alegría de la Resurrección!!!

Y el consuelo nuestro ahora, que aún estamos aquí, es saber que en las palmas de Jesús estoy yo… que esa llaga que tiene en su palma soy yo, ¡porque es por mí y para mí! Y que esa llaga significa que ya no estoy condenada a muerte, sino preparada para un destino glorioso. Y cada uno puede mirar a esas llagas de Jesús y pensar: “¡Soy yo! ¡¡Es por mí!! ¡Y estoy tatuada, grabada, perforada en las palmas de las Manos de Jesús!”

¡Qué gozada! ¡Qué alegría! ¡Qué bendición! ¡Qué consolación tan grande! ¡Qué agradecimiento pensar que estaba lejos de Dios y condenada a muerte y ahora estoy grabada, horadada, perforada en sus Manos y con un destino glorioso por delante!

¡Gracias, Dios mío! ¡Gracias por haberte dejado tumblr_o8rw11nyui1v7mrodo1_1280traspasar por mí!  !Y gracias porque, llevándome en tus Manos taladrada, grabada…, te vas a servir de mí para trabajar, para acariciar, para bendecir, para todo eso que Tú haces con tus Manos, porque yo estoy en tus Manos y a tu servicio!

¡Gracias, Dios mío, porque… porque me has amado tanto, porque me amas tanto y… de esa manera! Sé que voy a tener toda la eternidad Contigo. Pero, aún así, ¡la eternidad será insuficiente para agradecer tanto!

¡Bendito seas, Padre! ¡Bendito seas, Jesús! ¡Bendito seas, ó Espíritu Santo! ¡Benditos los Tres por la Redención, por la Encarnación, por la Resurrección, por la venida del Espíritu y por la Eucaristía!

 

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