La gratuidad de Dios es su misericordia

 

“¡Qué descanso será al final de mi vida mi sentencia leer en el Rostro que aquí tanto amé!” (Santa Teresa de Jesús)

Son unas palabras de la Santa, de la Santa Madre que, en el momento actual de la vida de la Iglesia, en este Año Santo de la Misericordia, a mí me parece que tiene más sentido que nunca.

La Misericordia es la gratuidad del amor de Dios que se inclina ante nosotros.12934932_263708397306847_1165175818_n.jpg Y sabemos que esa sentencia va a serdictada por la justicia de Dios. Esto es  cierto, pero no hay que asustarse, porque precisamente porque Él es infinitamente justo, es infinitamente misericordioso. Conoce nuestra pobreza, conoce nuestra incapacidad y se inclina ante ella… se acerca… se abaja… se dobla… Se inclina con compasión ante nuestra pobreza, le duelen nuestra pobreza y nuestra miseria, por el daño que muchas veces nosotros mismos nos hacemos. Le duele, pero no se enfada; le duele, pero no es un dolor airado, es un dolor compasivo. Es un dolor que inclina el Corazón y la Comparión de Dios hacia nosotros, que eso es la Misericordia.

¡Qué conmovedor pensar que nuestra miseria, nuestra pobreza, nuestro pecado, no enfurece a Dios, sino que le conmueve, le lleva a compadecerse! El Corazón de Dios es todo bondad, todo ternura, todo compasión, todo misericordia. Lo único que enfurece y provoca la ira de Dios, es la dureza de corazón, la falta de compasión de unos con otros, la falta de misericordia. “Bienaventurados los misericordiosos, dice Jesús, porque ellos alcanzarán misericordia”.

En la Bula del Año Santo que ha publicado el Papa, Misericordie Vultus, hay palabras impresionantemente bellas. Es un himno a la ternura, a la bondad, al amor que Dios encierra en el Corazón de su Hijo hecho hombre, que es la Fuente desde la que nos ha enseñado cómo si es misericordioso.

Hace poco, cuando contemplábamos la Pasión del Señor, veíamos que la primera palabra de Jesús en la cruz es pedir el perdón para nosotros, ¡siempre la misericordia de su Padre para todos nosotros! Y la segunda, cuando aquel ladrón -que le maldecía, le injuriaba y le insultaba desde la cruz- se ha vuelto hacia Él, ha reconocido en la palabra primera de Jesús algo singular -¡uno que no maldice, sino que pide perdón!- y el corazón de este ladrón cambia, inmediatamente el Corazón de Jesús se vuelve a él. Y ante la petición que él ha hecho “acuérdate de mí”, la contestación de Jesús no es ninguna recriminación, ni el menor reproche. La contestación de Jesús es “¡hoy mismo!”… sin condiciones, sin preguntas, sin exigir nada: “¡Hoy mismo!” Si supiéramos pedir como Dimas pidió, nada nos sería negado.

Dice el Papa: “Dejémonos renovar por la misericordia de Dios y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra. Dejémonos envolver por la misericordia de Dios, confiemos en su paciencia que siempre nos concede tiempo. Tengamos el valor de volver a su casa, de habitar en las heridas de su amor… El Rostro de Dios es el de un Padre misericordioso que siempre tiene paciencia. ¿Habéis pensado en la paciencia de Dios, en la paciencia que tiene con cada uno de nosotros? ¡Esa es su Misericordia!… El Señor siempre nos primerea, está primero, nos está esperando. Y esta es precisamente una gracia grande: ¡encontrar a Alguien que te está esperando! Tú vas pecador, pero Él te está esperando para perdonarte.”

Hace poco me han dicho que 88d“la gratuidad consiste en adelantarse en el amor”. ¡Dios siempre se nos adelanta en el amor! Dios es siempre el que da el primer paso y el que nos espera. Por eso su amor es gratuito y Él es Gratuidad.

El punto más alto de la gratuidad de Dios es su Misericordia. Su Misericordia siempre sale a nuestro encuentro, siempre se adelanta y da el primer paso para que volvamos a Él. Y nuestra miseria, nuestra pobreza, es un imán poderoso para la misericordia de Dios. Nada hay que la misericordia de Dios no pueda curar y sanar. Más que nunca hoy el mundo está necesitado de la misericordia.

¡Qué descanso! ¡Qué alegría! ¡Qué esperanza! ¡Qué paz pensar que mi Juez es ante todo Misericordioso! ¡Qué descanso será leer mi sentencia en el Rostro que yo he amado aquí tanto, pero sobre todo, que tanto me ama, que tanto nos ama a  cada uno de nosotros!

 

Un comentario en “La gratuidad de Dios es su misericordia

  1. Hermosa reflexión de la misericordia de Dios para con nosotros, sea cual sea nuestra condición de pecador, El permanece siempre a la espera nuestra, y ” su misericordia sale a nuestro encuentro ” como dice la Madre Olga María.
    A lo largo de toda mi vida yo he podido experimentar esa misericordia de El de manera tangible, y últimamente, Dios me ha hecho percibirla, sentirla, verla con los ojos de mi cuerpo, si así se puede expresar de alguna forma……
    Este último mes de Abril he estado sumida en oración, en completo silencio, alejada de todo, tocando el Corazón de Jesús en una súplica sostenida, sin sentir sueño, ni cansancio,ni hambre, ni nada, a solas con El, rezando con mi corazón en la mano, por la salud de uno de mis hermanos que ha padecido un derrame cerebral grave a causa de un aneurisma que estalló en su cabeza. En ningún momento hice pausa en este camino de calvario que se inició el sábado Santo 26 de Marzo 2016.
    Hoy hemos visto en mi familia un milagro sorprendente que no puede venir sino del Cielo, ¡Dios ha estado con nosotros!, ¡ Se ha mostrado de forma esplendente !, ¡ escuchó nuestra humilde oración !, ¡ me concedió lo que tanto le pedí ! y mi hermano va en franca mejoría, es más, él ha prometido ser un católico practicante por el resto de su vida.
    Como dice nuestra querida Madre Olga María : ” Nada hay que la misericordia de Dios no puede curar y sanar “.
    Qué importante es ver la huella de Dios en nuestra vida, el no alejarnos cuando la vida se vuelve oscura, sin aparentes rayos de esperanzas, aunque los médicos den los peores pronósticos, nada adverso le sucederá al que pone su confianza en Dios. ¡¡ El no nos deja confundidos jamás !!
    Nada más importante hay en nuestra vida, ¡ SOLO DIOS, SOLO DIOS, SOLO DIOS !

    Un fuerte abrazo para todos los corazones samaritanos.

    M.Eliana

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