Reparación y contrición

¿Qué es eso? ¿Qué es eso de la reparación? Es regresar a Jesús con un corazón dolorido, con el deseo de que sus penas, de que sus dolores se le olviden a fuerza de mi cariño. Eso es reparar: hacerle olvidar con mi amor el desamor de otros. Para eso también hay que ser niño para reparar, para poder volver con un corazón contrito, dolorido, pero lleno de amor.

Y ¿qué es la contrición? Otra palabra que tampoco… Dios nos pide un corazón contrito y ¿qué es eso? Se trata de un corazón arrepentido. El arrepentimiento ante manosconsagradosla Cruz, cuando consciente de tu propia miseria, de las cosas que has hecho mal, de tus propios pecados, observas la Cruz y las heridas de Jesús, cuando en tu espíritu tratas de besar esas heridas que tú mismo muchas veces le has causado.

Esto es la contrición: el querer arreglar tu travesura, volver a Jesús y decir: “ya no lo voy hacer más”, Aunque ni tú mismo te lo crees, porque sabes que eres frágil y vas a volver a caer en seguida; pero volver con ese deseo en el corazón, ese deseo sincero y decirle cuánto le queremos y tratar de acariciar y besar esas heridas que yo misma he causado. Hay que regresar así, pero con actitud de niño.

Ese regreso tiene sentido únicamente cuando vuelvo a Él con un corazón de niño y beso y acaricio sus heridas. No debo regresar a Dios de otra manera porque si regreso a Dios con otra actitud, volveré a traicionarle, volveré a herirle otra vez. Hay que volver a Él con un corazón de niño, de niño pequeño, que se lanza corriendo al regazo de su madre y dice: “Mamá, ya no lo haré más”. Y el deseo del niño en ese momento es sincero, aunque su madre sabe que rápidamente en cualquier momento lo volverá a hacer, porque es muy pequeño y su buen propósito le va a durar poco. Pero también sabe que el propósito de ese momento es sincero.

Esa es la contrición, esa es la reparación. Hay personas que cuando les dices esto dicen: “Bah… y ¿para qué voy a volver? Si voy volver a caer enseguida, ¿para qué voy a ir? ¡Es mentira!abrazos DE NIÑOS Soy una hipócrita y yo no vuelvo.”

Por eso necesitamos el corazón de niño, porque el niño nunca dice “no voy a decirle a mi madre que no lo voy a hacer más, porque lo voy a volver hacer enseguida”. ¡El niño no razona así! El niño siente en su corazón dolor por haberse portado mal y sinceramente le dice a su madre “mamá, no lo haré más”. En ese momento aborrece lo que ha hecho mal y dice sinceramente: “no quiero volver a hacerlo más”. Y su madre le cree, aunque conoce su flaqueza y que lo volverá a hacer enseguida.

Volvamos al regazo de Jesús diciendo: “mira me he portado mal, pero ya no lo voy a hacer más. Y hay otras personas que también se han portado mal, pero es porque no saben y no lo quieren hacer más.” Y cubrirle de besos y de mimos para que se le olvide la pena. Hacerle sonreír a fuerza de cariño. Ese es el sentido de la reparación y ese es el sentido de la contrición.

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