III Domingo de Cuaresma, solemnidad

  • Ex 3, 1-8a. 13-15: “Yo soy” me envía a vosotros.
  • Sal 102: El Señor es compasivo y misericordioso.
  • 1 Co 10, 1-12: La vida del pueblo con Moisés en el desierto fue escrita para escarmiento nuestro.
  • Lc 13, 1-9: Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

 

Reflexión: Nuestro Dios –nos dice el salmo- “es compasivo y misericordioso”. Por ello hemos de vivir felices y agradecidos y no quejándonos y protestando siempre por todo. Hay personas que, sistemáticamente, protestan por todo y se quejan de todo, y dice San Pablo que estos “perecieron a manos del Exterminador”.

Muchas veces somos así: después de haber vivido “cosas admirables”, de haber atravesado el mar y haber vivido la belleza y el regalo del éxodo, siendo bautizados ee5a6cdb768883cbb7be07c400e684c4.jpgen el desierto “en Moisés por la nube y el mar” y habernos alimentado con el maná, protestamos y nos quejamos de cómo nos trata Dios.

¡Qué tremendos somos! Y ¡qué ingratos! Así correspondemos muchas veces al don de Dios: quejándonos y protestando. Es hora de dejar de dejar de quejarnos y empezar a dar fruto, el fruto de las buenas obras y la alegría del Espíritu. No es tarde: aún estamos a tiempo. Si nos dejamos, el Espíritu de Dios “cavará a nuestro alrededor” liberándonos y despojándonos de todo aquello que nos Jesús y nos deja crecer y nos “echará estiércol”, abonando nuestro corazón con la Palabra y todos aquellas gracias que necesitamos para dar frutos.

Pero tenemos que cooperar y dejar de protestar y quejarnos, y convertirnos y abrirnos a la acción de Dios. Si no lo hacemos así… “pereceremos de la misma manera”.

Oración: Danos, Señor, hambre y sed de Ti y de conversión a tus proyectos y a tu plan eterno de amor. Concédeme la gracia de dejar de protestar y quejarme siempre de todo. Amén.

Escrito por Madre Olga María

No deseo que me conozcais de otra manera, sino como la enamorada de Jesucristo, la locamente enamorada de su Corazón... Una mujer pobre y pequeña en todo salvo en una cosa: sus deseos de amar y de hacer el bien.

One comment

  1. A raíz de la meditación de la madre Olga me viene a la memoria una profesora de instituto , que me comentaba que tenía un grupo de alumnas a las que llamaba las quejicosas, a mi esta palabra me daba mucha risa, porque nunca la había oído, pero era perfecta para referirse a este grupo de personas que de todo protestan , que siempre están de morro , que parece que las deben y nos la pagan y siempre están enfadadas!!!
    Realmente este grupo de personas existen y son todo lo contrario a lo que debemos ser los cristianos , yo a Jesús me lo imagino siempre con una sonrisa, con alegría en el cumplimiento de la voluntad del Padre y ese carisma de bondad y felicidad era lo que atraía a las gentes, lo que hacia que hombres y mujeres le siguieran, sin notar el cansancio y el hambre, porque su palabra era el alimento y su mirada compasiva, la que transmitía fortaleza y ansias de seguirlo hasta los confines de la tierra.
    Ojalá nosotros llevemos siempre grabada su imagen y sepamos mostrársela a los demás !!!

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