Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Viernes de la Primera Semana de Cuaresma, feria 

  • Ez 18, 21-28: ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y que viva?
  • Sal 129: Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?
  • Mt 5, 20-26: Vete primero a reconciliarte con tu hermano.

Reflexión: Con frecuencia culpamos a Dios de las consecuencias de nuestros malos actos y en eso somos tremendamente injustos. Dios es la primera víctima de nuestro pecado y si alguien no se lo cree, que mire la Cruz. La Cruz es la respuesta de Dios a nuestro pecado; pero no la cruz para nosotros, sino para Él. El sufrimiento que se deriva images (2)de nuestras malas acciones no es algo que Dios deliberadamente provoca o quiere, es algo que Él permite, pero no quiere, y mucho menos aún es el causante.

Toda acción tiene sus consecuencias y el pecado también. Dios no es injusto; es coherente con el uso que nos ha dado de nuestro libre albedrío. Nos ha dado la libertad y respeta esa decisión suya hasta las últimas consecuencias. La responsabilidad de nuestros actos y sus consecuencias es nuestra y solo nuestra.

De ahí la necesidad de reconocerlo y pedir perdón a Dios –en vez de culparle- y a los hermanos. “Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa” y “no lleva cuenta de nuestros delitos”, pero es necesario convertirnos de nuestra conducta equivocada, “practicar el derecho y la justicia”, porque es lo que Dios espera para que podamos vivir.

Oración: Concédeme la gracia y la humildad de reconocer mis culpas y errores y de pedir perdón. Enséñame a aceptar las consecuencias de mis actos y a bendecirte siempre, por adversas y dolorosas que sean las circunstancias que me toquen vivir. Amén.

2 comentarios en “Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

  1. Si no reconocemos las culpas. Si no perdonamos ni pedimos perdón, aunque otro nos perdone no somos conscientes de ello.
    Es como cuando pensaban que hacía los milagros con el poder de Beelzebú. Ese verlo todo oscuro y torcido, ese estar lejos de Dios, no arrepentirse y no poder perdonar ni ser perdonado, q evidentemente van unidos es una espiral cuya única salida es la conversión. La Gracia. Por eso es necesario que otro rece por uno y le “preste” Gracia. Por eso sois imprescindibles los contemplativos. Para sacar a esa gente desesperanzada, desesperada, de las puertas del infierno.
    Señor enseñame a perdonar y olvidar. A pedir perdon y reparar

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  2. Que bonito es perdonar, tenemos un gran ejemplo con Jesús que ya nos marco el Camino y sobre todo que nunca dejemos de pedir perdón a las personas que hacemos daño, aunque aveces sea sin querer .
    El pedir perdón nos hace más humildes y a la persona que nos perdona más generosa !!
    Que nunca nos acostemos sin pedir perdón de nuestras faltas a Dios el primero y después a aquellas personas con las que convivimos, esposo , hijos, hermanos, padres …
    Nuestros sueños serán más dulces!!!

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