Bandera discutida

Simeón le dice a María algo que también se nos dice a cada una de nosotras, Carmelitas Samaritanas: “Mira: Éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten.” Mira: éste a Quién tú te entregas, a Quién tú te consagras, está puesto para que muchos en la Iglesia caigan y se levanten; para que muchos entre el pueblo de Dios caigan y se levanten. “…Será como una bandera discutida”. ¡¡Ese es el Corazón de Jesús!! ¡¡“Una bandera discutida”!! Esa es la Humanidad de Jesús, la Misericordia de Dios hecha carne: “¡¡una bandera discutida!!”

img-20160130-wa0143.jpgPero una bandera discutida no para los que no creen, sino para el pueblo de Dios, porque no le quieren muchas veces aceptar como realmente Él es. Sino que muchas veces queremos hacer un Cristo a nuestra medida: un Cristo sin cruz, un Cristo solo resucitado, un Cristo no-humano, un Cristo no vulnerable… en definitiva, un Cristo que no es hombre, que es un súper-hombre. ¡Y eso no es verdad! ¡Y eso es herético!

Y muchos religiosos predican a ese Cristo que no muere, a ese Cristo sin cruz, a ese Cristo que nunca fracasa, a ese Cristo que nos hace amiguetes… porque, muchas veces entre los consagrados, hay quienes “viven como enemigos de la cruz de Cristo”.

Por eso entre otras razones, he querido que la cruz de Cristo esté presente en nuestra vida y en nuestro pecho, en nuestro atuendo. Llevarla sin avergonzarnos, de modo que, quien nos mire, quien se dirija a nosotros, no pueda evitar ver la Cruz de Cristo. ¡¡Que no nos separen de ella!!

Que no puedan decir nunca que somos simpáticas, divertidas, estupendas, alegres, guays… sin tener presente la Cruz de Cristo, porque la Cruz de Cristo es nuestro día a día, es nuestro lecho, el lugar en el que -abrazadas a Jesús- reposamos, lloramos y morimos cada día… porque, sin la Cruz, no hay salvación; y, sin la Cruz, no hay redención. Y, si yo he visto la Salvación de Dios -como Simeón-, y levanto la Salvación de Dios en alto, ¡levanto a Jesús y la Cruz de Jesús!

La Cruz es el signo de los cristianos con el que vamos a vencer. Y el hecho de llevarla en el pecho nos lo recuerda: antes que nada, yo soy cristiana, después soy consagrada. Pero primero soy cristiana y mi consagración la vivo desde una entrega al Crucificado. ¡¡Soy esposa y pertenencia del Crucificado!! ¡Eso no se nos puede olvidar nunca! img_20150907_095807.jpgY llevar la cruz en el pecho nos hace, de alguna manera, tenerlo presente, nos permite besarla muchas veces al cabo del día, nos permite que otros la vean, es un testimonio vivo y continuo; y también la cruz es signo que nos recuerda que tenemos que hablar siempre delante de Dios con esa honestidad, con esa veracidad… teniendo siempre a Dios por testigo de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras palabras.

Es verdad que “no se debe de tomar el Nombre de Dios en vano”. Es verdad que jurar es poner a Dios por testigo y eso es grave, porque no se puede jugar con un juramento. Pero, sin llegar a jurar, cuando llevamos el crucifijo en el pecho, tenemos a Dios, al Crucificado, como testigo de todo lo que hacemos y somos.

Tenemos que acostumbrarnos a vivir con esa honestidad, con esa veracidad, con esa transparencia de quien siempre habla en presencia del Crucifijo, de quien siempre habla en presencia de la Palabra Encarnada de Dios. No hace falta poner la mano sobre la Biblia a cada paso que demos. Pero pensad que llevar la Cruz sobre el pecho, de alguna manera, significa eso, al menos para mí lo significa: ¡movernos, vivir, actuar… ante la Verdad de Dios, ante la mirada de Dios, ante el juicio de Dios siempre!

Esto no es fácil porque supone una gran exigencia. Pero, sobre todo, es muy incómodo y muy cuestionante para las personas que nos rodean. Por eso nos pasa como a Jesús y Simeón lo profetiza: “¡seremos bandera discutida!”, y ante nuestra realidad, ante nuestra vida, “quedará clara la actitud de muchos corazones”.

sssY efectivamente, como no puede ser menos, también muchas veces “una espada nos traspasarán el alma”, cuando veamos cómo tiene que alejarse… cuando veamos cómo nos ruegan que nos marchemos -como los gerasenos- porque Él estorba…; cuando nos dicen muy amablemente que mejor nos marchemos, porque no están dispuestos a quedarse sin cerdos… Es verdad que ha curado al endemoniado, es verdad que la legión de demonios ya no está, pero tampoco están los cerdos… Y entonces es mejor dejar las cosas como estaban -con endemoniado y cerdos- y marcharse…

Vivir en presencia del Crucificado es incómodo, pero… más que para el que libremente ha escogido vivir así, para los que están alrededor. ¡Vivir con personas que tratan de ser coherentes con su consagración y con el Evangelio es un engorro insoportable -perdonadme que lo diga así de claro- para los mediocres de alrededor!

¡¡Que se queden con sus cerdos!! ¡¡Que se queden con su legión de demonios!!… Y nosotras, vamos a abrirnos paso y nos alejaremos de quien así nos lo manifiesta, porque nuestra única preocupación es ir con Él, avanzar con Él… ¡ESTAR CON ÉL! ¡¡¡SIEMPRE CON ÉL!!! AUNQUE TODOS… ¡¡¡NOSOTRAS NO!!!

 

4 comentarios en “Bandera discutida

  1. Gracias Madre Olga por sus palabras y sus meditaciones, ¡qué cierto es que, al seguir a Jesús, hemos de ser, como Él, bandera discutida! Gracias por ayudarnos a recordar lo que significa vivir coherentes con nuestra consagración y con el Evangelio! Dios le bendiga por sus palabras, cuente con mi humilde oración!

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  2. ¡¡ Que cierto es lo que dice la Madre Olga María !!
    Desde que tengo uso de razón siempre me llamó la atención de que en los juicios humanos hagan poner la mano sobre la Biblia para acreditar que lo que se está diciendo o se va a decir ” es cierto “.
    Pues a mí desde muy pequeñita me enseñaron mis padres que SIEMPRE SE DEBE HABLAR CON LA VERDAD, pero SIEMPRE, por lo tanto no es necesario tener que hacer ese gesto para que a uno le crean.

    ….yo estoy en el mundo, pero no soy del mundo, y por el hecho de ser diferente al común de los demás , sin duda que soy ” bandera de discusión ” ; incomoda una persona que no dice groserías, que es de Comunión diaria, de rosario diario, etc. pues soy completamente antagónica a la corriente del mundo a sus vanidades y placeres.
    Esta semana una persona me decía : ¿ por qué no me quito mi escapulario carmelita ? pues según ella eso me coharta la libertad para poder salir libremente e ir a la playa, usar ropa más “acorde al mundo”… etc. Me dió muchísima risa su acotación, nunca lo esperé de ella ( es una señora que yo aprecio mucho ), pero por lo visto hasta a las personas supuestamente correctas les incomoda la presencia de alguien que las reta a ser diferente. ¡¡ Más bien uso este sacramental bendito !! que deja en evidencia mi pertenencia a Dios, del ser cristiana. ¿ Por qué no he de llevarlo ? ¿ porque al mundo le incomoda ?, pereciera ser que, es a ellos que les coharta su libertad para ser mundanos….. en fin, ¡¡¡ ME ENCANTA SER BANDERA DISCUTIDA !!! ¡¡ más amo mi escapulario que me recuerda a diario que, camino en Presencia de Dios, y todo lo que hago debe ser en completa transparencia !!
    Gracias querida Madre por vuestra maravillosa reflexión, hoy la sentí más mía que nunca.

    No pude responder a las anteriores, pero si las he leído y reflexionado ( trabajo en enfermería y a veces el tiempo se me va velozmente )

    Un abrazo cariñoso, ¡ viva la Cruz de nuestro Jesús, vivan los corazones samaritanos !

    M.Eliana

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  3. Gracias, Madre Olga…. Es una labor evangelizadora el ofrecer a los amigos estas Entradas tan buenísimas….Qué el Señor la bendiga para que pueda seguir muchos años proclamando a Jesús Crucificado…. Y RESUCITADO…Y las Hermanas sigan su Obra para gloria de Dios y bien de los que puedan llegar, que con Internet no hay distancias.
    ¡Qué Dios la bendiga!!

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  4. Una reflexión muy actual, Madre Olga, y de la que se puede sacar mucho provecho, tanto dentro de la Iglesia como fuera, y desde luego para uno mismo. De nuevo, muchas gracias por permitir que aprendamos tanto con sus post.

    Esa bandera discutida (el Señor) es cada día un examen de amor para cada uno (¿realmente amamos al Señor por ser Quien es (Dios) y siempre (sean las circunstancias personales las que sean, cueste más o menos, sintamos más su presencia o estemos atravesando un desierto espiritual)? ¿o sólo amamos la parte que nos interesa, cuando nos interesa o sólo si las cosas van bien?). ¡Qué bien hace leer cada día el soneto a Cristo crucificado! Así debería ser nuestro amor al Amor: un amor así lo exige todo, pero es que el Amor no merece menos.

    Al igual que a san Pedro, a cada uno, en cada pensamiento, palabra, obra y omisión, el Señor nos está preguntando: ¿me amas? Porque a cada paso, tenemos una nueva oportunidad de mostrarle nuestro amor con obras….o para no hacerlo, haciendo un mal uso de nuestra libertad: por respetos humanos, cobardía, interés, tibieza y tantos motivos más que inventamos para justificar nuestra falta de amor al que nos ama infinitamente. Una espada que clavamos en el corazón de la Virgen, cuando ve cómo es tratado su Hijo por aquellos que debería amarle con todas sus fuerzas y corresponder agradecidos a tanto amor inmerecido.

    Sí, una bandera discutida, una llamada a nuestra conciencia más íntima de discípulos, a la propia Iglesia (su Esposa) y a un mundo que parece querer caminar a oscuras para que la Luz no ponga de manifiesto sus errores y pecados. ¿Hasta dónde llega nuestro amor: quizá nos paramos cuando llega la cruz en forma de revés económico, enfermedad, muerte,…? ¿es Dios el primero y el centro de nuestra vida y cada día o sólo cuando asistimos a Misa o cuando no nos supone dar testimonio ante los demás?

    Gracias, Señor, por ser una bandera discutida: porque haces que nuestro amor no se acomode ni se vuelva tibio; porque nos haces recordar la enorme suerte que tenemos de ser amados por Tí y la cantidad de ocasiones que tenemos para devolverte una pequeñísima parte de ese amor (Amor con amor se paga); porque al enseñarmos a amarte por encima de cualquier persona, circunstancia y cosa, nos enseñas a tener un corazón libre en el amor y no apegado a tantas personas, situaciones y cosas innecesarias o que nos podrían dañar; porque amando es como nos asemejaremos a tu Sagrado Corazón y te podremos conocer y amar más y amar al prójimo por amor a Tí; porque nuestro amor puede ser ocasion para que otros se interroguen sobre Tí y se conviertan; porque nos enseñas que Tú lo haces todo por amor y que ése debe ser nuestro motivo principal de actuación en nuestra vida (amor y agradecimiento por Tí, ofreciendo también lo que nos cuesta con esa intención).

    ¿Quieren a Cristo sin Cruz? No saben lo que quieren ni saben el tesoro que se pierden, porque esa Cruz lleva a la Luz e ilumina toda la vida, porque no hubo,hay ni habrá mayor acto de amor en toda la Historia: Dios que da la vida por cada uno de nosotros, pecadores. Porque esa Cruz muestra una realidad -las cruces forman parte de la vida- y un destino -la Cruz, como la muerte, no es el final, sino un tránsito necesario (“la hermana muerte”) para la verdadera Vida-. ¡Bendita Cruz y alabado el Amor que está clavado en ella por nosotros! Besémosla cada día con verdadero amor y agradecimiento y demos testimonio ante el mundo de este Amor inmerecido poniendo en él todo el amor que hay nuestro corazón, pues muchas veces “donde no hay amor, pon amor y obtendrás amor” (y si no se obtiene, ese amor no es perdido, sino ofrecido al Amor de los amores). Y ofrezcamos nuestras cruces como ofrendas de amor (pues en ellas está también Él presente), uniéndolas a la Suya: “Señor, por Tí”.

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