La plata en el crisol

Dice Dios por el profeta Malaquías que Él se sentará como un fundidor y purificador de plata. En este momento… yo creo que en la situación que estamos viviendo, estamos siendo purificadas como Él purifica la plata y Él es el Purificador, el que nos limpia, el que nos hermosea por una razón muy sencilla: porque Él quiere hacer una obra en la Comunidad y para eso hemos de ser purificadas, acrisoladas.

Tenemos que ver este tiempo de purificación como un regalo, y creo que ayudará a verlo así tener presente la idea de que estamos siendo refinadas como se refina la plata.

Cuentan que una persona que había oído estas palabras del profeta Malaquías, observaba en cierta ocasión cómo trabajaba un orfebre para sostener una pieza de plata sobre el fuego dejando que se calentara intensamente. El orfebre le explicó que -para refinar la plata- tenía que sostenerla en medio del fuego donde las llamas arden con más fuerza, en el centro mismo del fuego y así poder sacar sus impurezas.

Tenemos que imaginarnos a Dios sosteniéndonos en un lugar así de caliente, en medio de unas llamas así de abrasadoras. Es Dios mismo quien nos sostiene y nos mete en el fuego para purificarnos… ¡muy en el centro del fuego! El platero tiene que permanecer sentado junto al fuego todo el tiempo que la plata es refinada, no puede descuidarse ni un momento. descargaTiene que estar sentado junto al fuego sosteniéndola y con los ojos fijos en ella, sin dejar de mirarla ni un instante, porque si la plata se quedara en el fuego un solo instante más de lo necesario sería destruida. Tiene que estar en el fuego el tiempo preciso para ser purificada, pero ni un instante más, porque no lo podría resistir y sería destruida. Y eso es justamente lo que Dios hace con nosotros: nos sumerge en el fuego para purificarnos, nos lleva hasta el límite… pero nunca excede ese límite porque no podríamos resistirlo, no podríamos superarlo. Todo ese tiempo que nos tiene en la prueba, en el crisol, sumergidos en el fuego, no aparta ni un instante la mirada de nosotros, está pendiente de cada uno para ver cuándo es el momento oportuno de retirarnos del fuego.

Esta persona que estaba contemplando el trabajo del platero purificando la plata en el fuego del crisol, le hizo la siguiente pregunta: “¿cómo sabe el platero que la plata está ya completamente refinada? ¿Cómo sabe que es el momento de retirarla del fuego?” La contestación del platero fue muy sencilla: “Es muy fácil: el momento preciso es aquel en el que yo veo mi imagen reflejada en ella”.

El momento preciso es aquel en que Dios, por fin, ve su  Imagen reflejada en nosotros. Cuando estamos en el crisol, en la purificación, no comprendemos ni en tendemos nada: sólo sentimos ese fuego devorador y ese sufrimiento que nos purifica y nos está de alguna manera invadiendo, rompiendo… destrozando si queréis, porque nos está abrasando. Nosotros no vemos ni entendemos nada, pero Dios nos está mirando fijamente y en el punto y hora en que su imagen queda reflejada en nosotros ya nos tiene purificados, y nos retira del fuego. Esa es la imagen de lo que Dios hace con nosotros: nos purifica como purifica la plata. Y esta afirmación es Palabra de Dios, profecía de Malaquías, no es un invento, y la plata es purificada de esa manera.

A mí esto siempre me ha tocado muchísimo, porque Dios actúa así con nosotros. Yo, al menos, en muchos momentos de mi vida lo he experimentado. Y quiero creer que este tiempo y estas circunstancias actuales son un momento de gracia, un momento de crisol, de purificación… 45ef9921-3d44-4024-bb39-2affd239991fHemos de vivirlo de modo que tengamos siempre presente que El no aparta ni un instante su mirada de la Comunidad aunque no veamos nada, ni comprendamos nada, ni sintamos nada. Y segundo: que vamos a terminar siendo un reflejo de la Imagen de Dios que al fin es lo que importa.

Y cuando ya el Padre vea reflejada en nosotros, la imagen de su Hijo nos retirará la prueba y nos dejará gozar sin límites. Al fin y al cabo la eternidad es eso: que estemos de tal manera purificados y limpios, que el Hijo esté reflejado en nosotros y el Padre sea el único que vea eso. Mientras tanto no podemos entrar a la presencia de Dios en la Gloria; para eso existe el purgatorio como crisol: es ese estado del alma en que se está acrisolando y purificando y quedando resplandeciente para que de verdad la imagen del Hijo pueda quedar reflejada en cada uno y el Padre pueda complacerse contemplando al Hijo. Porque el gozo del Cielo no es sino la Imagen del Hijo y el Padre contemplándose mutuamente. Entonces, aunque todos estemos allí, no podremos reflejar otra cosa sino a Dios.  Si no no sería posible estar en el Cielo, estar en el Gozo de la Bienaventuranza eterna.

meaning-baptism-in-fireSimplemente decir que este es “tiempo de gracia”, “tiempo de salvación” y que hemos de intentar vivirlo así: con este espíritu, con verdadera entrega y verdadera obsesión por alcanzar la unidad en el Amor. Ver este éxodo y cualquier purificación como un medio para alcanzar la unidad en el Amor. Orar intensamente unos por otros, dar gracias a Dios intensamente unos por otros. Personalmente tengo que acostumbrarme a dar muchas gracias a Dios por mis hermanas y orar más intensamente por el nuevo Carmelo que está brotando.

 

 

 

 

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