{"id":14954,"date":"2026-09-22T06:16:39","date_gmt":"2026-09-22T06:16:39","guid":{"rendered":"https:\/\/madreolgamaria.com\/?p=14954"},"modified":"2026-09-22T06:16:40","modified_gmt":"2026-09-22T06:16:40","slug":"menos-quejarse-y-mas-agradecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/madreolgamaria.com\/?p=14954","title":{"rendered":"MENOS QUEJARSE Y MAS AGRADECER"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 si os hab\u00e9is dado cuenta de las veces que nos quejamos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos quejamos y nos quejamos y nos quejamos&#8230; una y otra vez, por todo. A veces tengo la sensaci\u00f3n de que quejarse se ha convertido en una especie de deporte nacional. Nos quejamos del tiempo, del trabajo, del tr\u00e1fico, de los dem\u00e1s&#8230; de lo que hacen, de lo que no hacen&#8230; de lo que tenemos y, curiosamente, tambi\u00e9n de lo que un d\u00eda so\u00f1amos tener.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hace poco me encontr\u00e9 con una situaci\u00f3n que me esta haciendo pensar mucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una madre me hablaba de su hijo. Un ni\u00f1o tremendamente inquieto, de esos que parecen tener una pila que no se termina nunca: un aut\u00e9ntico saltimbanqui, de aqu\u00ed para all\u00e1, sin parar&#8230; agotando a todo el que tiene alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1Por favor, que se le acabe la pila al ni\u00f1o este!\u00bb, dec\u00eda su madre, medio exhausta, medio agotada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y yo la entend\u00eda perfectamente. Porque hay ni\u00f1os que tienen una energ\u00eda que parece inagotable y, cuando llevas todo el d\u00eda detr\u00e1s de ellos, entiendo que una madre pueda llegar a decir: \u00ab\u00a1Que pare un poco, por favor!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque muchas veces vamos ganados por el estr\u00e9s, por el trabajo, por el cansancio, por las prisas\u2026 y entonces cualquier cosa se nos hace bola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ni\u00f1o no para quieto. Brinca en el sof\u00e1 sin tregua. Le acabas de poner limpio como un pincel, iba de punta en blanco, y a los cinco minutos&#8230; aparece otra vez hecho un cuadro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le llamas y no te escucha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le vuelves a llamar y sigue a lo suyo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le dices que se baje del sof\u00e1 y parece que est\u00e1s hablando con la pared&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y t\u00fa ya vienes cansada, llevas todo el d\u00eda corriendo, tienes mil cosas en la cabeza, no has parado un minuto\u2026 y entonces ese ni\u00f1o -que simplemente est\u00e1 siendo ni\u00f1o- con su energ\u00eda, sus ocurrencias, sus carreras y sus diabluras, termina de desbordarte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Y claro que te enfadas!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Y claro que te desesperas!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hay momentos en los que piensas: \u00ab\u00a1Por Dios, que pare un poco!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es comprensible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una madre puede pensar: \u00abPero si yo no pido gran cosa\u2026 \u00a1cinco minutos de calma! \u00a1Cinco minutos de paz!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es una petici\u00f3n completamente l\u00f3gica, l\u00edcita, razonable. Todos necesitamos de vez en cuando cinco minutos de silencio, sentarnos, respirar, que nadie nos llame, que nadie nos pida nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claro que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero mientras aquella madre me contaba, medio exhausta, medio desesperada, que su hijo no paraba, que parec\u00eda que ten\u00eda una pila que nunca se acababa&#8230; yo pensaba en otra madre que conozco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra madre que est\u00e1 sentada en la sala de espera de un hospital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una madre que dar\u00eda la vida entera, lo que fuera, por poder llevarse a su hijo a casa, por verlo sano, por verlo con fuerzas para levantarse de la cama y hacer mil diabluras&#8230; Esa madre ser\u00eda feliz acabando agotada despu\u00e9s de un d\u00eda entero detr\u00e1s de su hijo, por tener que decirle veinte veces: \u00ab\u00a1Estate un poco tranquilo, hijo, que me vas a volver loca!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dar\u00eda lo que fuera por eso. Por tener que correr detr\u00e1s de \u00e9l. Por tener que recoger lo que ha tirado. Por tener que llamarle mil veces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por acabar el d\u00eda diciendo: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 ni\u00f1o! \u00a1Me tiene agotada!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque esas madres que est\u00e1n sentadas en una sala de espera, esperando noticias, dar\u00edan cualquier cosa por no estar all\u00ed. Dar\u00edan cualquier cosa por estar en casa, agotadas, s\u00ed, pero agotadas de correr detr\u00e1s de un hijo sano, fuerte, vivo, lleno de energ\u00eda y de ganas de comerse el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces pienso: es que muchas veces no valoramos lo que tenemos. Se nos olvida lo afortunados que somos, lo privilegiados que somos en tantas cosas, y vivimos mirando aquello que nos falta, aquello que querr\u00edamos cambiar, aquello que no funciona como nosotros esper\u00e1bamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos quejamos de lo que tenemos y no nos damos cuenta de que, frente a la realidad de tantas personas, somos unos aut\u00e9nticos privilegiados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y no hace falta irnos muy lejos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Basta con mirar un poco alrededor, escuchar otras historias, asomarnos a otras vidas, para descubrir que eso de lo que nosotros nos estamos quejando quiz\u00e1 sea, precisamente, aquello que otra persona est\u00e1 pidiendo a Dios cada noche&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos hemos acostumbrado tanto a nuestros dones que han dejado de parecernos dones. Y eso es peligroso. Porque cuando algo se convierte en cotidiano, f\u00e1cilmente dejamos de agradecerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La salud, hasta que llega la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La familia, hasta que echamos de menos a alguien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El trabajo, hasta que nos falta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una casa llena de ruido, hasta que el silencio se convierte en compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hijos que nos agotan, hasta que una sala de espera de un hospital nos recuerda que hay padres que dar\u00edan la vida entera por escuchar de nuevo sus carreras por el pasillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entiendo perfectamente a esa madre que necesita cinco minutos de paz. No quiero juzgarla. No quiero decirle que no tiene derecho a cansarse, ni que deber\u00eda estar siempre sonriente y agradecida. No. No es eso&#8230; El cansancio existe. La maternidad agota. Y hay d\u00edas en los que una ya no puede m\u00e1s&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay otro silencio. Un silencio que no se elige. El silencio de una habitaci\u00f3n de hospital, de una sala de espera, de esos momentos en los que una madre dar\u00eda cualquier cosa por escuchar a su hijo gritar, re\u00edr, correr, protestar, hacer ruido\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Cualquier cosa!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque aquel ruido que a nosotros nos puede resultar insoportable despu\u00e9s de un d\u00eda agotador, para ella ser\u00eda m\u00fasica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel \u00ab\u00a1mam\u00e1!\u00bb que a veces escuchas veinte veces y al que respondes casi autom\u00e1ticamente, para ella ser\u00eda el sonido m\u00e1s precioso del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquellas carreras por el pasillo que nos hacen decir \u00ab\u00a1estate quieto de una vez!\u00bb, para ella ser\u00edan una fiesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ese silencio del hospital no descansa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese silencio preocupa, angustia, te hace mirar una puerta esperando que alguien salga y te diga que todo va bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese silencio te rompe el alma, la vida y el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces pienso que es preferible mil millones de veces ese dolor de cabeza que te produce el cansancio, el agotamiento, el ruido, el esc\u00e1ndalo que est\u00e1 montando tu hijo, las carreras, los gritos, el \u00ab\u00a1mam\u00e1!\u00bb por aqu\u00ed y por all\u00e1\u2026 Es preferible terminar el d\u00eda rendida, con la cabeza como un bombo, pensando: \u00ab\u00a1Por Dios, qu\u00e9 ni\u00f1o! \u00a1No puedo m\u00e1s!\u00bb, que sentir ese otro dolor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese dolor en el pecho que te rompe por dentro cuando est\u00e1s viendo que tu hijo se te va, que se le va la vida, y t\u00fa est\u00e1s ah\u00ed, delante de \u00e9l, queriendo hacer algo, queriendo detenerlo, queriendo cambiar las cosas, queriendo darle tu propia vida si hiciera falta\u2026 y no puedes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo es preferible mil veces limpiar el suelo y quitar los borrones que tu hijo ha hecho en la pared con sus pinturas de ni\u00f1o, que pasar la noche levant\u00e1ndote una y otra vez para mirar la temperatura, poner la mano sobre su frente y comprobar si la fiebre ha bajado?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo es preferible encontrar las paredes llenas de garabatos, los juguetes por medio, el suelo hecho un desastre, la ropa manchada cinco minutos despu\u00e9s de haberla puesto limpia\u2026 que estar sentada al lado de una cama de hospital, mirando a tu hijo y pregunt\u00e1ndote qu\u00e9 va a pasar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque ese desorden, ese barullo, ese l\u00edo interminable que te agota y te cansa, ese ni\u00f1o s\u00faper inquieto que te ha tocado y que cualquier d\u00eda te va a sacar canas verdes, y que te deja al final del d\u00eda completamente rendida\u2026 no deja de ser un regalo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un regalo que quiz\u00e1 hoy no sabes valorar porque est\u00e1s cansada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque tienes sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque llevas todo el d\u00eda corriendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque necesitas cinco minutos de paz y parece que en tu casa esos cinco minutos no existen. Pero puede llegar un d\u00eda en que ese mismo barullo te haga falta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces pienso en tantas madres que hoy echan de menos precisamente eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Echan de menos el ruido. Echan de menos las carreras. Porque hay cosas que solo descubrimos que eran un regalo cuando dejamos de tenerlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces quiz\u00e1 miramos de otra manera ese ruido que hace un momento nos parec\u00eda insoportable. Porque aquel barullo que te agotaba\u2026&nbsp; era vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respira y da gracias a Dios: \u00abSe\u00f1or, gracias por este l\u00edo. Gracias por este ruido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias por esta vida que hoy me desborda. Porque s\u00e9 que, aunque ahora me canse, es un regalo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que hoy, aunque est\u00e9s cansada, aunque te cueste, aunque tengas la sensaci\u00f3n de que ya no puedes m\u00e1s\u2026 respira profundo. Ten paciencia. M\u00edralos jugar, saltar, ensuciarse, hacer ruido, dejar juguetes por el suelo y convertir tu casa en un peque\u00f1o caos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque ese ruido que a veces te vuelve loca es, en realidad, la bendita prueba de que los tienes contigo, sanos y vivos. Y eso, cr\u00e9eme, es un lujo que no todos tienen hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, cuando est\u00e9s a punto de perder la paciencia, cuando vuelvas a pensar \u00ab\u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 ni\u00f1o!\u00bb, cuando te parezca que necesitas cinco minutos de silencio\u2026 Respira hondo y m\u00edralo. Y recuerda que quiz\u00e1 un d\u00eda echar\u00e1s de menos precisamente todo aquello de lo que hoy te est\u00e1s quejando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He puesto el ejemplo de los ni\u00f1os, porque lo tengo fresco en mi mente y porque es una de esas realidades en las que se ve con mucha claridad c\u00f3mo podemos llegar a quejarnos de aquello que, en realidad, es un regalo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esto no va solamente de los ni\u00f1os. Va de nosotros. De nuestra manera de mirar la vida. De esa facilidad que tenemos para fijarnos en lo que nos falta y olvidarnos de todo lo que tenemos. De acostumbrarnos a los regalos cotidianos hasta dejar de verlos como regalos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que hoy necesitamos hacer un peque\u00f1o ejercicio de memoria y de gratitud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mirar alrededor. Mirar nuestra vida. Nuestra familia, nuestros amigos, nuestra salud, nuestra casa, nuestro trabajo, las personas que tenemos cerca&#8230; esas peque\u00f1as cosas que forman nuestro d\u00eda a d\u00eda y que tantas veces damos por supuestas. Y preguntarnos: \u00bfQu\u00e9 cosas de mi vida he dejado de agradecer simplemente porque me he acostumbrado a tenerlas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque quiz\u00e1 eso que hoy te parece normal, para otra persona ser\u00eda un sue\u00f1o. Quiz\u00e1 eso de lo que t\u00fa hoy te quejas es precisamente aquello que alguien est\u00e1 pidiendo a Dios.\u00a0 Y quiz\u00e1 es hora de aprender a decir m\u00e1s veces: \u00abGracias, Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias por lo que tengo. Gracias por lo que soy. Gracias por las personas que has puesto en mi camino. Gracias incluso por aquello que hoy me cansa, me desborda o me incomoda, porque quiz\u00e1 tambi\u00e9n ah\u00ed hay un regalo que todav\u00eda no s\u00e9 descubrir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que no nos pase que tengamos que perder algo para darnos cuenta de cu\u00e1nto val\u00eda. Que no necesitemos echar de menos para aprender a agradecer. Porque la vida est\u00e1 llena de regalos que solo parecen peque\u00f1os porque los tenemos todos los d\u00edas. Y tal vez hoy, antes de volver a quejarnos, podr\u00edamos detenernos un instante, mirar alrededor y descubrir todo lo que tenemos. Y decir, sencillamente:\u00a0 Gracias, Dios m\u00edo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque, al final, quiz\u00e1 la felicidad no consiste tanto en tener m\u00e1s\u2026 sino en aprender a valorar y agradecer lo que ya tenemos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No s\u00e9 si os hab\u00e9is dado cuenta de las veces que nos quejamos\u2026 Nos quejamos y nos quejamos y nos quejamos&#8230; una y otra vez, por todo. 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