{"id":14918,"date":"2026-09-17T16:45:46","date_gmt":"2026-09-17T16:45:46","guid":{"rendered":"https:\/\/madreolgamaria.com\/?p=14918"},"modified":"2026-09-17T16:45:48","modified_gmt":"2026-09-17T16:45:48","slug":"quitanos-la-calculadora-del-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/madreolgamaria.com\/?p=14918","title":{"rendered":"Quitanos la calculadora del coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1or Jes\u00fas, aqu\u00ed estamos. Y t\u00fa est\u00e1s aqu\u00ed con nosotras. Expuesto delante de nosotras. Silencioso. Paciente. Con tu coraz\u00f3n abierto. Y quiz\u00e1 esta noche no necesitamos muchas palabras. Quiz\u00e1 necesitamos simplemente mirarte y dejar que t\u00fa nos mires. Porque hay algo precioso en estar delante de ti as\u00ed, sin tener que aparentar nada. Es que t\u00fa ya lo sabes todo. Eso da tanta paz. Facilita todo tanto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">T\u00fa sabes todo. Sabes c\u00f3mo llegamos esta noche. Sabes lo que hemos vivido hoy. Sabes nuestras alegr\u00edas, nuestros cansancios, nuestras preocupaciones, nuestras luchas. Sabes tambi\u00e9n los nombres de esas personas que llevamos dentro, las preocupaciones que llevamos dentro. Y sabes cu\u00e1les son esos nombres que nos llenan de alegr\u00eda, que nos hacen sonre\u00edr, y tambi\u00e9n esos nombres de esas personas que todav\u00eda hoy duelen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y precisamente hoy, Se\u00f1or, en el Evangelio nos has hablado del perd\u00f3n. Y esta noche nos sigues hablando del perd\u00f3n. Y vemos a Pedro que se acerca a ti y te pregunta: \u00abSe\u00f1or, si me ofende mi hermano, \u00bfcu\u00e1ntas veces lo tengo que perdonar? \u00bfHasta siete veces?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me encanta Pedro porque \u00e9l lo que quiere es saber el l\u00edmite. Saber c\u00f3mo se hace para hacer lo que hay que hacer, pero tampoco exagerar ni excederse, \u00bfno? \u00c9l quiere saber hasta d\u00f3nde hay que llegar. \u00bfQu\u00e9 es obligatorio? \u00bfHasta d\u00f3nde hay que llegar en el amor? Quiere ponerle un n\u00famero al amor. Hasta siete.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y t\u00fa le respondes: \u00abNo te digo hasta siete veces, Pedro, sino hasta setenta veces siete\u00bb. Y casi casi parece que est\u00e1s diciendo: \u00abPedro, deja de contar. No lleves la cuenta\u00bb. No conviertas el amor en una contabilidad. No tengas una libreta donde apuntes las veces que te han fallado. Y mucho menos hagas una lista de las heridas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No est\u00e9s calculando cu\u00e1nto has dado t\u00fa y cu\u00e1nto ha dado el otro. Y no preguntes continuamente: \u00ab\u00bfY yo qu\u00e9 he recibido? \u00bfY por qu\u00e9 tengo que ser yo siempre la que perdone primero? \u00bfY cu\u00e1ntas veces m\u00e1s tengo que aguantar esto?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque cuando nos ponemos as\u00ed, cuando empezamos a contar, algo se rompe dentro de nosotros. Y esta noche, Se\u00f1or, delante de tu coraz\u00f3n, yo quiero preguntarte: \u00bfcu\u00e1ntas cuentas llevo yo dentro? \u00bfCu\u00e1ntas? No s\u00e9. Quiz\u00e1 llevo la cuenta de una persona, de algo que alguien me hizo hace mucho tiempo, de unas palabras que todav\u00eda recuerdo, de una injusticia, de una decepci\u00f3n, de una traici\u00f3n, de una persona que no fue como yo esperaba, de alguien que me hizo da\u00f1o precisamente donde yo esperaba amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y quiz\u00e1 aquella persona es que ni siquiera se acuerda. Pero yo s\u00ed. Yo sigo llevando la cuenta. Y t\u00fa me dices esta noche: \u00abSuelta ya de una vez la calculadora. D\u00e9jala, porque no la necesitas\u00bb. Porque yo no quiero que vivas contando lo que te deben. Quiero que vivas contando lo que yo te he regalado y te regalo cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Qu\u00e9 diferencia, Se\u00f1or! \u00a1Qu\u00e9 diferencia entre vivir contando las deudas de los dem\u00e1s y vivir agradeciendo la misericordia que recibimos de ti! Porque, si somos sinceras, tambi\u00e9n nosotras, cada una, tenemos una historia. Tambi\u00e9n nosotras hemos fallado. Tambi\u00e9n nosotras hemos dicho palabras que no deb\u00edamos decir. Tambi\u00e9n nosotras hemos herido a otros. Tambi\u00e9n nosotras hemos decepcionado a alguien. Tambi\u00e9n nosotras hemos necesitado que alguien nos d\u00e9 otra oportunidad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY t\u00fa no la has dado? Una vez y otra y otra y otra y otra. Y tantas veces, Se\u00f1or. Quiz\u00e1 ahora el Evangelio de esta noche no me est\u00e1 preguntando solamente a qui\u00e9n tienes que perdonar. Quiz\u00e1s t\u00fa me est\u00e1s preguntando: \u00ab\u00bfPero cu\u00e1nto te he perdonado yo?\u00bb. Y entonces todo cambia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque cuando empiezo a mirar la vida desde ti, Se\u00f1or, me doy cuenta de que estoy aqu\u00ed solamente por una raz\u00f3n: porque t\u00fa has tenido y sigues teniendo misericordia conmigo. Estoy aqu\u00ed porque t\u00fa no llevas cuentas de mis ca\u00eddas, de mis infidelidades. Porque si t\u00fa llevaras cuentas, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda sostenerse delante de ti? Yo no, desde luego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si t\u00fa fueras anotando cada fallo, cada pecado, cada infidelidad, cada metedura de pata, cada momento que te he dicho que s\u00ed y despu\u00e9s he hecho otra cosa, cada vez que te he prometido cambiar y he vuelto a lo de siempre, a las andadas, cada vez que he vuelto a caer&#8230; Si anotaras todo eso, Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de m\u00ed? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero t\u00fa no eres as\u00ed. T\u00fa no eres un contable de mis miserias. T\u00fa eres el Pastor Bueno que sale a buscarme porque yo soy tu oveja, que tantas veces se pierde. T\u00fa eres el coraz\u00f3n que permanece abierto y que me ama incondicionalmente. T\u00fa eres el amor que nunca se cansa de decirme: \u00abVen. Ven a m\u00ed. Te estoy esperando\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y quiz\u00e1 esta noche, Se\u00f1or, yo necesito dejar que t\u00fa me perdones tambi\u00e9n a m\u00ed. Porque hay personas que, m\u00e1s o menos, a veces saben perdonar a los dem\u00e1s, pero no saben perdonarse a s\u00ed mismas. Y siguen castig\u00e1ndose y fustig\u00e1ndose con lo que hicieron. Siguen viviendo atadas a un pasado, a un error, a una decisi\u00f3n equivocada, a una ca\u00edda, a una etapa de su vida, a algo que ocurri\u00f3 hace much\u00edsimo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y t\u00fa dices: \u00abPero bueno, ya est\u00e1. Vale. Ya d\u00e9jalo. Ya te he perdonado. Lev\u00e1ntate. Empieza de nuevo\u00bb. No sigas viviendo en una habitaci\u00f3n de tu pasado a la que yo ya le he abierto la puerta para que salgas y seas libre. \u00bfPor qu\u00e9 te empe\u00f1as en permanecer ah\u00ed? Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1ame a ser humilde para reconocer mis errores sin amargura, para ser capaz de recibir tu misericordia y vivir confiada en ti, agarrada a ti, saboreando la esperanza, la paz, la alegr\u00eda de saberme renovada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ens\u00e9\u00f1ame, Se\u00f1or, a recibir tu misericordia. Porque de verdad que necesito acogerla y aprender a dejar de llevar cuentas conmigo misma. Y es momento de mirar tu coraz\u00f3n. Ese coraz\u00f3n que tenemos aqu\u00ed enfrente. Ese coraz\u00f3n que habla sin palabras, que tiene los brazos abiertos para recibirme siempre. Ese coraz\u00f3n abierto, ese coraz\u00f3n herido. Ese coraz\u00f3n que ama y va a seguir amando siempre hasta el extremo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es momento de mirarte y no apartar de ti la mirada. Y cuando te miro pienso: \u00bfc\u00f3mo puede un coraz\u00f3n tan herido como el tuyo seguir amando? \u00bfC\u00f3mo puede un coraz\u00f3n que ha recibido tanta ingratitud seguir abierto? \u00bfC\u00f3mo puede, Se\u00f1or? \u00bfC\u00f3mo puedes seguir llamando, esperando, perdonando? \u00bfC\u00f3mo lo haces?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y la respuesta, yo creo, est\u00e1 en que el amor verdadero no nace de lo que el otro merece. Si me amas as\u00ed, no es porque yo lo merezca, sino que el amor verdadero brota de un coraz\u00f3n conquistado por completo por el amor de Dios. Y tu coraz\u00f3n es todo del Padre. Tu coraz\u00f3n es coraz\u00f3n de Dios. Coraz\u00f3n lleno del Padre de las misericordias. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y nosotras, nosotras, Se\u00f1or, somos samaritanas. Y pienso mucho en aquella mujer junto al pozo. O sea, que t\u00fa conoces a aquella mujer, cuya historia conoces. Conoces sus heridas, sus decisiones, sus equivocaciones. Porque no hay nada escondido para ti. Y, sin embargo, te sientas junto al pozo y empiezas a hablar con ella. Y no empiezas humill\u00e1ndola. No empiezas record\u00e1ndole su pasado ni pas\u00e1ndole ning\u00fan tipo de factura. Empiezas encontr\u00e1ndote con ella, hablando con ella, devolvi\u00e9ndole la dignidad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y quiz\u00e1s eso es lo que t\u00fa quieres ense\u00f1arnos esta noche: a mirar a las personas desde tu coraz\u00f3n. No desde ese peor momento, no desde aquello que hicieron mal, no desde la herida que nos causaron y nos dejaron ah\u00ed, enquistada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo que aprender a mirarlas, a esas personas, no como quienes me han herido o me han causado da\u00f1o, sino desde lo que t\u00fa todav\u00eda puedes hacer por ellas. Esto es dif\u00edcil, Se\u00f1or. Esto nos cuesta mucho. Porque nosotras solemos recordar muy bien cada detalle. Recordamos las palabras, las fechas, los gestos. Recordamos exactamente lo que pas\u00f3. Tenemos una memoria prodigiosa para las ofensas y una memoria bastante pobre para tu misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, Se\u00f1or, esta noche te pido, para m\u00ed, para todas las personas que est\u00e1n aqu\u00ed, para mis hermanas y para todas las personas que nos acompa\u00f1an en la adoraci\u00f3n: Se\u00f1or, qu\u00edtame la calculadora del coraz\u00f3n. Qu\u00edtame esa necesidad de contar, de comparar, de medir, de acumular, de pensar: \u00abYa van cinco, ya van diez. Esto es demasiado. Esto es intolerable. No lo entiendo. Esto no se lo perdono\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No, Se\u00f1or. No. Yo no quiero vivir as\u00ed. No quiero que una persona que me hizo da\u00f1o en alg\u00fan momento siga ocupando tanto espacio dentro de m\u00ed. No quiero que una herida tenga m\u00e1s poder sobre mi coraz\u00f3n que tu amor. No. No quiero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque no deja de ser una forma de esclavitud. Y yo quiero ser libre para amar. Por eso s\u00e9 que necesito perdonar. Y quiz\u00e1 perdonar no significa que ma\u00f1ana voy a sentir cari\u00f1o por esa persona que me ha herido. Perdonar no significa que voy a olvidarme de lo que pas\u00f3, porque no tengo amnesia. Perdonar no significa que tenga que volver a confiar inmediatamente. Perdonar tampoco significa permitir que alguien vuelva a hacerme da\u00f1o de la misma manera. No. No es eso. Perdonar puede ser algo mucho m\u00e1s sencillo y mucho m\u00e1s profundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Decir: \u00abSe\u00f1or, te entrego esta deuda. Ya no la quiero cobrar yo. Ya no quiero vivir pendiente de que el otro pague. Ya no quiero alimentar este resentimiento. Ya no quiero seguir repasando la escena. Ya no quiero seguir hablando ni pensando de una persona que no est\u00e1 delante de m\u00ed y que no me toca a m\u00ed juzgarla. Te toca a ti. Yo quiero hablar contigo, Se\u00f1or, y decir: mira, aqu\u00ed est\u00e1 esto. Haz t\u00fa justicia. Haz t\u00fa lo que yo no puedo hacer. Y dame libertad\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque, Se\u00f1or, al final perdonar es eso: dejar que t\u00fa seas Dios y dejar de ocupar yo tu lugar, repartiendo absoluciones y condenas. Por eso esta noche quiero poner delante de ti nombres de determinadas personas. Sin decirlos en voz alta, no hace falta. T\u00fa los conoces. Ese nombre que ahora mismo acaba de aparecer en mi cabeza. Ese es. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y te lo entrego, Se\u00f1or. Bend\u00edcelo, Se\u00f1or. Cu\u00eddalo, Se\u00f1or. Haz con esa persona lo que yo no s\u00e9 hacer.  Y si todav\u00eda no soy capaz de decirte \u00abgracias por todo, gracias por lo que permitiste, gracias por lo que sucedi\u00f3\u00bb, al menos s\u00ed que te puedo decir: \u00abTe entrego lo que pas\u00f3\u00bb. Y si todav\u00eda no puedo sentir paz, puedo pedirte: \u00abDame tu paz\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y si todav\u00eda no puedo perdonar del todo, puedo decir: \u00abSe\u00f1or, quiero querer perdonar\u00bb. Y eso ya es una puerta abierta. Porque t\u00fa no necesitas que lleguemos aqu\u00ed con el coraz\u00f3n perfecto. Necesitas que lleguemos con el coraz\u00f3n abierto. Abierto a ti, a tu misericordia, a tu gracia. Abierto a empezar de nuevo. Por eso, Jes\u00fas, esta noche quiero dejar aqu\u00ed mi calculadora. Quiero dejar aqu\u00ed mis listas, mis cuentas, mis \u00abme hizo\u00bb, mis \u00abya van demasiadas veces\u00bb&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo eso lo dejo delante de tu altar. Y quiero llevarme solamente una cosa: tu coraz\u00f3n. Un coraz\u00f3n como el tuyo. Un coraz\u00f3n que no vive haciendo cuentas. Un coraz\u00f3n que sabe comenzar de nuevo. Un coraz\u00f3n que sabe mirar. Un coraz\u00f3n que sabe esperar. Un coraz\u00f3n que sabe perdonar. Un coraz\u00f3n que no se cansa de amar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1or Jes\u00fas, haz mi coraz\u00f3n semejante al tuyo. Y cuando me cueste perdonar, recu\u00e9rdame cu\u00e1nto me has perdonado. Y cuando me cueste comprender, recu\u00e9rdame c\u00f3mo t\u00fa has comprendido mi fragilidad tantas veces. Y sigues. Y cuando quiera juzgar, recu\u00e9rdame c\u00f3mo me miras t\u00fa. Siempre. Cuando quiera llevar cuentas, recu\u00e9rdame que t\u00fa nunca me has llevado las cuentas. Y cuando vuelva a aparecer aquella herida, cuando vuelva a aparecer aquel nombre, cuando vuelva a aparecer aquella historia, que yo pueda mirarte y escuchar dentro de mi coraz\u00f3n tu voz dici\u00e9ndome: \u00abNo lleves cuentas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Setenta veces siete. Una vez m\u00e1s, otra vez y otra. Las veces que haga falta, hasta que tu coraz\u00f3n quede libre, hasta que ya no duela igual, hasta que sea capaz de decirte: \u00abSe\u00f1or, esto ya no lo quiero llevar yo. Lo quiero dejar en tu coraz\u00f3n\u00bb. Entonces, Se\u00f1or, qu\u00e9date con nosotras. Qu\u00e9date con nuestro coraz\u00f3n. Qu\u00e9date con nuestras heridas. Qu\u00e9date con esas personas dif\u00edciles, nuestras personas dif\u00edciles. Qu\u00e9date con nuestras historias. Y haz nosotras verdaderas samaritanas, mujeres que han bebido de tu misericordia y que, por eso, pueden llevar misericordia a los dem\u00e1s. Mujeres que no llevan cuentas, porque han descubierto que t\u00fa nunca has llevado las suyas. Mujeres que, despu\u00e9s de encontrarse contigo junto al pozo, pueden volver a la ciudad con un coraz\u00f3n nuevo. Esta noche, Se\u00f1or, te lo pedimos de verdad: Qu\u00edtanos la calculadora del coraz\u00f3n. Y danos tu coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, aqu\u00ed estamos. Y t\u00fa est\u00e1s aqu\u00ed con nosotras. Expuesto delante de nosotras. Silencioso. Paciente. Con tu coraz\u00f3n abierto. Y quiz\u00e1 esta noche no necesitamos muchas palabras. 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