Prontitud en la obediencia

Esta es otra característica de la obediencia: que enseña la prontitud. Porque si el que obedece, te obedece cinco años después, cuando ya se ha caducado la orden y ya ni se acuerda el superior lo que le dijo:

-“Ah, es verdad, yo te había mandé eso. Claro, como no lo habías hecho, eso se había estado olvidado y tal…”

-“Sí, hombre, fue una lucha titánica entre mi voluntad y la de Dios pero al final, cinco años después, la Voluntad de Dios venció. Y ya lo he conseguido.”

¿Os imaginéis la Virgen María diciendo al arcángel San Gabriel: “¡Uy, vuelve mañana o pasado… Yo necesito un mes de ejercicios espirituales ignacianos para llegar a un discernimiento correcto de si te digo que “sí” o si te digo que “no”; que Dios espere un poco porque total… ya llevamos tantos siglos esperando la venida del Mesías que, por un mes más, no va a pasar nada, y tengo que hacer un discernimiento serio y ya te contestaré”? Y después del mes de ejercicios espirituales no ha sido suficiente y sigue sin estar claro si tiene que decir que sí o no… ¿No está clara la Voluntad de Dios? ¡Sí! la Voluntad de Dios es que sea la Madre de Dios y ya se lo han pedido, pero ella es la que no sabe si va a decir sí o no

Y te dicen:

-“Es que hay gente que está buscando la Voluntad de Dios”.

-¡No, perdón! La Voluntad de Dios está manifestada. Lo que no está claro es si tú quieres decir sí o no…

-“Entonces sigue haciendo ejercicios para discernir.”

-Pero si no hay qué discernirlo, ¡ya lo sabes, solo quiero que digas sí o no!

-“No, pero es que yo estoy haciendo un discernimiento serio porque no sé si Dios me pide esto o si no me pide esto, es que no sé si Dios me pide…”

¡No! La Virgen sabía perfectamente que lo que le estaban pidiendo era ser Madre de Dios ¿Sí o no? No necesito tiempo para responder: ¡la prontitud!

Os imaginéis la Virgen María diciendo al arcángel San Gabriel: “¡Uy, vuelve mañana o pasado… Yo necesito un mes de ejercicios espirituales ignacianos para llegar a un discernimiento correcto de si te digo que “sí” o si te digo que “no”; que Dios espere un poco porque total… ya llevamos tantos siglos esperando la venida del Mesías que, por un mes más, no va a pasar nada, y tengo que hacer un discernimiento serio y ya te contestaré”? Y después del mes de ejercicios espirituales no ha sido suficiente y sigue sin estar claro si tiene que decir que sí o no… ¿No está clara la Voluntad de Dios? ¡Sí! la Voluntad de Dios es que sea la Madre de Dios y ya se lo han pedido, pero ella es la que no sabe si va a decir sí o no

Imaginaos al Papa en el Cónclave, después de elegido: “Ya contestaré, tengo que pensarlo y hacer un discernimiento”… Oiga usted: ¡que estamos aquí encerrados! ¡esto es sí o no! O sea, la Voluntad de Dios ya se ha manifestado y la respuesta tiene que ser pronta. El tiempo puede ser necesario para averiguar la Voluntad de Dios, pero no para responder. La respuesta tiene que ser pronta, rápida, generosa.

Y os voy a decir otra cosa: el discernimiento de la Voluntad de Dios no es eterno, ¿eh? Porque hay gente que dice: “Es que llevo tres años buscando la Voluntad de Dios y Dios no me ha dicho nada.” Dios no es así. Si de verdad, tú estás buscando Su Voluntad con corazón sincero… ¡vaya, si se explica! El problema es que cuando empieza a explicarse no hay quien le haga parar y dices: “A ver si se calla un rato que me estoy agobiando con todo lo que tengo que hacer.” Si tú buscas la Voluntad de Dios con el corazón sincero, no tarda tanto en explicarse. Aquí hay que decir que no os enteráis -o que no se quieren enterar- porque se están haciendo el sueco, o que no están buscando con corazón sincero y por eso Dios no muestra su Voluntad.

El Espíritu Santo desconoce la tardanza. Los tardones solemos ser nosotros porque no nos conviene, porque no nos gusta, porque no nos interesa… o simple y llanamente porque no nos da la gana –también es otra posibilidad, ¿no? dentro de esta historia- pero la obediencia tiene que ser pronta.

En esto Santa Teresa es… Ella tardó veinte años en convertirse. ¿Es que no sabía lo que Dios quería? ¡Sí! Pero es que no, que no, que ella decía que… ¡nitos! que vamos hacerlo “a mí modo”. Y Dios le decía: “¡No! A tu modo, ¡no! ¡Al mío!” Y cuando ya por fin, decidió obedecer, la cosa se puso en marcha. ¿La Reforma? Se hizo rápido, de la noche a la mañana, no estuvo discerniendo mucho si había que iniciar la Reforma o no.

Ella estuvo veinte años decidiéndose a responder a Dios, pero sabía perfectamente lo que Dios le pedía. Y ese era su drama interior, que lo sabía, pero no quería y entonces se le liaban las cosas y lo pasaba fatal. Pero no es porque Dios no le hubiera mostrado su Voluntad sino porque ella no quería. El Espíritu Santo desconoce la tardanza y la obediencia teresiana es pronta. Bueno, la obediencia en general… pero como estamos hablando de la vivencia teresiana que sepáis que uno de los signos es la prontitud, la generosidad, la rapidez… ¡¡ya!! ¿Hay que hacerlo? ¡Venga!  ¡¡¡ya!!! ¡de cabeza!

3 comentarios en “Prontitud en la obediencia

  1. Buen día madre Olga. Dios es paciente con nosotros siempre esta alli esperandonos, esperando a que nos acerquemos a el con los brazos abiertos.Dios bueno que no sea sorda a tu voz. Saludos desde ciudad de México. Espero que se encuentre bien Madre y tambien las hnas que le acompañan.

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  2. Maravillosa Madre Olga María del Redentor.
    Brillante líder para su Carmelo.
    Santa Teresa las bendiga abundantemente y el Espíritu Santo derrame siempre sus dones en ustedes, elegidas de Dios.
    Hermanas en Cristo,
    Isabel Pérez.

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