ENREDADOS EN LAS REDES

No sé quién inventó las redes sociales. Las Carmelitas Samaritanas procuramos estar en ellas bastante presentes, porque las vemos como el gran lugar de evangelización. Tenemos el convencimiento de que es necesario hacer presente a Dios en ellas también, pero… reconozco que a veces me tienta la idea de pensar que son uno de los peores inventos de la historia de la humanidad.tempFileForShare_20191026-190535.jpg

Con una mirada serena y desapasionada… he de decir que se puede sacar mucho y muy positivo de ellas, sobre todo a la hora de acercar a la gente de a pie determinadas realidades que son muy desconocidas o sobre las que pesan muchos prejuicios, como por ejemplo la vida de las monjas, la de la personas con Síndrome de Down u otras discapacidades… pero al mismo tiempo me apena ver el efecto despersonalizante que tienen para algunos o de qué manera se parapetan en ellas quienes no son capaces de dar la cara ala hora de expresar sus opiniones.

Ya no digo nada de aquellos que las usan para dar cauce a sus resentimientos, sus frustraciones y su amargura. Toman ese espacio virtual que son las redes sociales y detrás de un pseudónimo o escondidos en el anonimato que otorga la red… vuelcan su bilis y opinan de una manera que nunca se atreverían dando la cara.

Aunque no sé qué es peor… si estos resentidos sociales que viven su amargura en el mundo virtual porque no tienen agallas para pisar la tierra y vivir sus gozos y sus dolores mirando a sus semejantes a los ojos, o ese género nuevo que ha aparecido de la nada y a la sombra de las redes sociales, denominado “influencers”. La verdad es que eso sí que me tiene asombrada: son unas personas que te enseñan cómo hay que ser más feliz, estar más guapo o ser más simpático y arrastran tras de sí a sus “followers” o a sus “haters”. Todo en inglés para que no pillemos bien lo absurdo de la situación… porque una cosa es que tú te sirvas de las redes para transmitir un mensaje y muestres de qué manera en tu vida cotidiana esas convicciones te hacen feliz y dan sentido a tu vida, y otra cosa es que hagas de eso… de esa presencia en las redes, tu “modus vivendi” y tu “trabajo”. Ser “influencer” es dedicarte a influir en los demás como si eso fuera un trabajo, tu ocupación permanente… como uno puede ser médico, mecánico o profesor… me parece alucinante.

Y otra cosa es que IMG-20190811-WA0384.jpgtú vivas una vida plena, feliz, apoyada en unas convicciones determinadas, y la muestres en las redes, y lances un mensaje y pidas ayudas, busques apoyos, muevas causas solidarias… y de alguna manera también influyas en la vida de las personas, como cualquier medio de comunicación, pero dedicarse a ser “influencer”… me parece patético y más patético aún que haya miles de personas que se los sigan fielmente.

Por eso… a los que critican nuestra presencia en las redes por ser monjas, les contesto: ¿por qué no podemos nosotras explotar ese potencial de las redes para ser “influencers” a lo divino y arrastrar a la gente hacia Dios? ¿Por qué no servirnos de ellas para mostrar la alegría cristiana?

6 comentarios en “ENREDADOS EN LAS REDES

  1. ¿Por qué no servirnos de las redes sociales para mostrar la alegría cristiana? Porque la autentica alegría cristiana es una verdad demasiado hiriente para el que no la tiene e inaceptable en el mundo de los ” community manager ” expertos en el manejo de redes sociales pero con nula conciencia del corazón humano. Me encanta esta reflexión de ” Enredados en las redes”. Muchas gracias Madre Olga

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  2. Y porqué no?? Yo me alegro mucho de cada paso adelante que van dando y mostrándonos para así contagiar la “Verdadera” alegría de vivir. Somos familia en Cristo y nos animamos y nos alegramos juntos!! Adelante hermanas! Adelante! “¡Para que Cristo reine, para que reine Su Corazón!”

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  3. ¡Alabado sea Jesucristo! Muchas veces he pensado que si estuviera Jesús en ésta época, sin dudar ni un solo instante, estaría usando las redes sociales y Cómo nos hablaría, con dulzura, pero hablandanos muy clarito. Y que decir de Nuestra Santa Teresa de Ávila, cambiar la pluma por las comunicaciones actuales. ¡ Qué maravilla sería eso!. En la velocidad con la que se vive hoy sabría ocupar bien los silencios y que tesoros conoceriamos. Como dice usted Madre nuestra, que no se le ha dado todo el tiempo para dar a concer más a Santa Teresa. Comunicación es lo que nos hace falta, aprovechar los encuentros de la levantar nuestras cabezas y ver quien está frente a nosotros y mirarnos, sonreír y saludar. Que distinto sería todo. Admiremos lo que hay a nuestro alrededor y demos las gracias al Señor por todo lo que nos da día día. No dejar pasar estás líneas en reconcocer que hay muchos que se esconden en las redes sociales, par agredir y hacer juicios tan errado y que hacen tanto daño. Por mi parte, doy Gracias, por ésta vías de comunicación encontré a mis hermanas Carmelitas Samaritanas. Madre Olga María reciba un abrazo de mi parte y lo sigo muy atentamente.

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  4. El El vie, 15 de nov. de 2019 a la(s) 4:51 p. m., Rosa Emilia Gil Sierra escribió:
    > > > El El vie, 15 de nov. de 2019 a la(s) 5:51 a. m., Grita al mundo <

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