El Corazón de Jesús: el siervo doliente de Dios

TEXTO: Mc 10, 32-34

Iban de camino subiendo a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que le seguían tenían miedo. Tomó otra vez a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días resucitará.» Se acercan a él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen: «Maestro, queremos nos concedas lo que te pidamos.» Él les dijo: «¿Qué queréis que os conceda?» Ellos le respondieron: «Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda.» Jesús les dijo: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?» Ellos le dijeron: «Sí, podemos.» IMG_20171005_070156_832.jpgJesús les dijo: «La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado; pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado.» Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. Jesús, llamándoles, les dice: «Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.»

REFLEXION:

Una vez más vemos el despiste de los discípulos: mientras que Jesús insistía en el servicio y en la entrega de su vida, ellos seguían discutiendo sobre los primeros puestos en el Reino, uno a la derecha y el otro a la izquierda… Que diferente lo que Jesús tiene en su Corazón y lo que reina en el de ellos… Y todo esto indica que los discípulos… ¡seguían ciegos! Señal de que eran hijos de su tiempo y de la mentalidad dominante de la época, que había penetrado profundamente en su corazón. Aún no tenían un corazón conforme al de Cristo, unos sentimientos en sintonía con los de El… A pesar de la convivencia estrecha de varios años con Jesús, todavía no habían renovado su manera de ver las cosas. Miraban hacia Jesús con la vieja mirada. Querían una retribución por el hecho de seguir a Jesús. No les bastaba El. No era suficiente porque aún su corazón estaba despistado y deslumbrado por los valores y los ideales del mundo, como nos pasa a nosotros tantas veces.

Jesús es claro y sincero siempre y alerta a los discípulos sobre la tortura y la muerte a la que se va a enfrentar, allí mismo, en Jerusalén. Les habla de que el discípulo tiene que seguir a su maestro, aunque fuera para sufrir como él… y ellos le seguían tímidos, dubitativos, sin entusiasmo, sin confianza… estaban con miedo. No entendían lo que estaba aconteciendo. El sufrimiento no se combinaba con la idea que ellos tenían del Mesías, del Reino, del nuevo orden de cosas que –supuestamente- Jesús iba a inaugurar. Y piden el primer puesto. Los discípulos no sólo no entendían, sino que seguían con sus ambiciones personales. Santiago y Juan piden un lugar preferencial en la gloria del Reino, uno a la derecha y el otro a la izquierda de Jesús. Quieren… ¡adelantarse a Pedro! No entienden la propuesta de Jesús, sus sentimientos, su ideal de amor fraterno, lo que llena su Corazón… Estaban preocupados sólo por sus propios intereses.

Por eso Jesús reacciona con firmeza: “No sabéis lo que pedís”. Y pregunta si son capaces de beber el cáliz que El, Jesús, beberá, y si están dispuestos a recibir el bautismo que El va a recibir. ¡Es el cáliz del sufrimiento, el bautismo de sangre! Jesús quiere saber si ellos, en vez de un lugar destacado, aceptan entregar la vida con El hasta la muerte. Los dos responden: “¡Podemos!” Pero a los pocos días, abandonarán a Jesús y lo dejarán solo en la hora del sufrimiento (Mc 14,50). Ellos no entienden nada, no perciben su realidad personal y que el lugar destacado, de honra, en el Reino al lado de Jesús, quien lo da es el Padre. Lo único que Jesús tiene para ofrecer es el cáliz y el bautismo, el sufrimiento y la Cruz.

Jesús abre su Corazón y define su misión y su vida: “El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos”. En una sociedad caracterizada por el ejercicio represivo y abusivo del poder, Jesús propone otra cosa, abre su Corazón y muestra su anhelo más íntimo. Dice: “¡Entre vosotros no ha de ser así! El que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor.” Invierte el orden de valores, le da la vuelta, e insiste en el servicio como remedio en contra de la ambición personal y como máxima expresión de amor.

Jesús se siente a Sí mismo y se vive como el Mesías Siervo, anunciado por el profeta Isaías (cf. Is 42,1-9; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12). Aprendió road-trip-huesca-2a-ade su Madre que dijo al ángel: “¡He aquí la esclava del Señor!” (Lc 1,38). En ese momento, por esas palabras de su Madre, El fue concebido, y como fue concebido, vivió y murió: El es el Siervo-Esclavo del Señor. En esta frase en la que El define su vida, aparecen los títulos más antiguos, usados por los primeros cristianos para expresar y comunicar a los demás lo que Jesús quería indicar al usarlos: Hijo del Hombre, Siervo de Yahvé. Humanizar, sanar, consolar, servir, obedecer, acoger… Son sus anhelos más profundos, lo que llena el Corazón del Siervo doliente de Dios.

ORACION:

Señor: traslada los anhelos más profundos de tu Corazón al mío y enciende en mí el ansia de sanar, servir, consolar, obedecer, acoger… Recuérdame continuamente que esta hija de Dios que soy yo “no ha venido a ser servida, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos”. Amén.

Un comentario en “El Corazón de Jesús: el siervo doliente de Dios

  1. Gracia Diosito por darme a la madre Olga que con sus mensajes siempre me enseña mas de ti.Dale la fuerza para seguirnos evangelizando.Amen Jesús.
    El dom., 18 de agosto de 2019 11:24 PM, Grita al mundo escribió:
    > Madre Olga María posted: “TEXTO: Mc 10, 32-34 Iban de camino subiendo a > Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y > los que le seguían tenían miedo. Tomó otra vez a los Doce y comenzó a > decirles lo que le iba a suceder: «Mirad que subimos a Jerusalén” >

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