UNIDAD DEL MOVIMIENTO DE ABANDONO

Y con esto hemos concluido el tercer tiempo del movimiento de abandono. No es tan fácil esto del abandono. Hay mucho hilo que torcer todavía.

Nos queda la unidad del movimiento, porque no basta aislar cada tiempo. Esto es como coger carrerilla: si empiezas a leer, primero dices una sílaba, otra sílaba y otra sílaba. La te con la o, ta. La segunda: la eme con la a, ma. Pero ‘ma’ tampoco es nada. Tercera sílaba: La te con la e, te. ¿Te sólo? Pues no. Tienes que decir: to-ma-te. Eso ya es algo. Pero ‘to’ por un lado, ‘ma’ por otro y ‘te’ por otro… coIMG-20180721-WA0013.jpgmo no lo leas seguido, no te dice nada. Tomate.

No vale decir, como los niños que empiezan a leer silabeando… Y al final al niño le dices: dí todo seguido. Tomate. Al principio nos cuesta mucho. Vamos sílaba por sílaba y nos trabamos, y nos cuesta comprender lo que decimos… porque como tardamos una hora entre sílaba y sílaba… aquello se pierde. Pero el niño a base de práctica coge fluidez y logra decir de tirón: tomate. Qué bien lees. Tomate. Pues lo del movimiento de abandono es así.

No vale primer tiempo, descansamos, tres días después en el segundo tiempo, descansamos otro poco, y cuando vas por el tercer tiempo ya no te acuerdas del primero. No. El movimiento de abandono es como lo del tomate. Todo seguido. Conciencia, aceptación y ofrecimiento. Todo de golpe.

Cuando el niño empieza a leer, lee muy despacio, muy torpemente porque tiene que ir pensando cada letra. Cuando ya coges velocidad y coges fluidez, ya no lo piensas, sale sin pensar. Pues el movimiento de abandono nos tiene que salir sin pensar. Tiene que convertirse -si queremos ser buenos caminantes de la infancia espiritual, si no podemos ir a la pata coja toda la vida- en una especie de acto reflejo.

No me paro a pensar: voy a hacer el acto de abandono. Me siento y hago el primer tiempo, luego el segundo… No. Ante esta situación…. me abandono. De un golpe. Los tres tiempos vienen de una sola vez. De un golpe. En un solo momento. En un instante sucede: te abandonas. Como lo del tomate. Pues esto es igual.

Es difícil, pero no imposible. El día que logremos esto… seremos libres, libérrimos, felices. Viviremos más contentos, más felices, más gozosos, más despreocupados, porque El que se preocupa es Dios. Pero tenemos que adquirir esa agilidad.

Y Teresita nos habla de la unidad concreta del IMG-20180525-WA0115.jpgmovimiento. Ya hemos aprendido las letras, ya hemos aprendido a formar sílabas, ahora hay que leer de corrido, y nos va a decir cómo. Los tres tiempos que hemos ido viendo hasta aquí parecen una cosa muy teórica, y eso hay que hacerlo vida. Tiene que ser de manera espontánea.

Teresita le dice a sor Genoveva: “Prefiero ser acusada injustamente porque nada tengo que reprocharme y lo ofrezco gozosamente al Señor. Acto seguido -no después de un rebote, una reflexión, tomo conciencia de la injusticia que se ha cometido, o sea, después de tres cuartos de hora o un día entero- ella dice: “Inmediatamente, me humillo ante el pensamiento de que sería capaz de hacer aquello de lo que soy acusada”.

Es, prácticamente, todo al mpaisajes-rurales-el-campoismo tiempo. Lo ofrece y encima saca una consecuencia. En este caso ha invertido el orden, porque es ya tan connatural que se dan los tres tiempos, pero no tienen necesariamente que darse en orden.

Teresita va inmediatamente hacia Dios. Parece que era lo último. En este caso lo ha hecho a lo primero. Sea por instinto o sea porque desconfía de su propia debilidad, pero lo ofrece gustosamente al Señor. Gustosamente, no presionada, ella lo dice así. Y en lugar de retrasarse, avanza hacia Dios, de entrada se lo ofrece a Dios, y después vuelve sobre sí misma para humillarse y no para defenderse. Lo ha hecho al revés y se ha quedado feliz: oigo una crítica, me han acusado injustamente, Señor te lo ofrezco y seguro que podía ser verdad.

Hay que aprender. Esto es practicar. Vas corriendo cada vez más y cada vez tienes más fuerza y más capacidad. Hay que entrenarse. El entrenamiento no es fácil. Porque –repito- como nos va a salir mal muchas veces, con lo que nos atiza el demonio en esto del abandono, es con el desaliento: “es una utopía, es imposible, no lo voy a lograr nunca, yo no valgo para eso.”

En este ejemplo que os acabo de poner se encuentran los tres tiempos perfectamente definidos: la conciencia de la realidad, la aceptación de la realidad, y la ofrenda, porque todo el sentido de la vida consiste en amar a Jesús y hacerle amar.

4 comentarios en “UNIDAD DEL MOVIMIENTO DE ABANDONO

  1. Buenas noches madre Olga. Gracias por estas palabras, que me recuerdan mi pequeñez ante Dios mi creador y Señor. Saludos.
    El lun., 23 de julio de 2018 12:25 AM, Grita al mundo escribió:
    > Madre Olga María posted: “Y con esto hemos concluido el tercer tiempo del > movimiento de abandono. No es tan fácil esto del abandono. Hay mucho hilo > que torcer todavía. Nos queda la unidad del movimiento, porque no basta > aislar cada tiempo. Esto es como coger carrerilla: si empieza” >

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  2. yo me pongo un día y no me sale, otro tampoco, de repente un día me sale y me hago ilusiones, al otro día otra vez no y así hasta que un día, sin saber cómo, los dedos lo hacen como si fueran perilos amaestrados

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