El pajarillo: maestro de conversión

 

 

La conversión es una de las palabras más cacareadas en el mundo de la vida espiritual: hay que convertirse. Bueno, sí ¡estupendo! pero que alguien me explique de una vez por todas qué es convertirse, qué hay que hacer.1413797273_380161_1413797819_album_normal

Pues es simplemente eso: que cada vez que tú desvías tu mirada de Dios, más concretamente de Jesucristo, es volver, una y otra vez, a mirar a Jesús fijamente. Volver a fijar en El la mirada, que es lo que hace el pajarillo.

El pajarillo, pase lo que pase, y suceda lo que suceda, vengan tempestades, nubes, distracciones, se meta en charcos, se moje… el pajarillo siempre, indefectiblemente, vuelve su mirada al sol del amor y -dice ella- gime dulcemente. Cuenta con detalle todas las travesuras que va haciendo, y vuelve a comenzar su oficio de amor. Esas son las palabras que utiliza: vuelve a comenzar su oficio de amor. Esto es la conversión. La conversión no es una cosa grandilocuente o espectacular.

Como hablan tanto de la conversión, a veces pensamos qué será eso tan grande y tan difícil que nadie hace y por eso nos dicen todo el rato que lo hagamos. Pues… la conversión es fotos-de-flores-en-invierno-belleza1volver a ese oficio de amor, volver a fijar la mirada en Cristo y volver a empezar nuestro oficio de amor. Tenemos que esperar todo de este amor, al que nada resiste y de quien nos vienen todos los bienes. Ningún bien que hayamos recibido en esta vida procede de otra fuente, sino del amor de Jesucristo, el amor de Dios.

Nos dice Teresita: “Con audaz abandono el pajarillo sigue fijándose en el sol divino. Nada es capaz de espantarle. Ni el viento, ni la lluvia. Y si sombras o sombrillas de nubes vienen a ocultar al astro del amor, el pajarillo no cambia de sitio”. Gran tentación en la vida espiritual: cuando tengo una dificultad me voy y me pongo a otra cosa. Cambiar de lugar, cambiar de sitio: “Esto me pasa aquí, con estas, ahora, este trabajo, estas circunstancias. En otro sitio, no”.

No nos engañemos. El pajarillo no cambia de sitio. La tentación de cambio de escenario es una de las tentaciones serias y frecuentes que impiden el avance en la vida espiritual. “Es que con este guía espiritual no me entiendo: voy a cambiar de director”. “No, eso es así en esta parroquia y en este sitio, porque este cura, no… Voy a cambiar de parroquia, de sitio, de cura”. “No, esto es aquí, en este movimiento, y si me canso de este movimiento busco otro movimiento dentro de la Iglesia porque en este no”. Donde vayas habrá algo que no te vaya, si estás tú con tu bagaje, con tu problema, que llevas dentro.

– No, esto es aquí, en este convento, con estas monjas ahora. Si me voy a otro convento…

– ¡No!

– O es con esta maestra o es con esta priora o es con esta hermana o es este oficio…

No nos engañemos. No hay que cambiar el escenario. Convertirse es cambiar yo, no cambiar lo de alrededor. A veces lo de la conversión… pensamos que consiste en que se conviertan los de al lado a ver si empezamos a vivir mejor.

No: la conversión es tuya, personal. No hay que cambiar a los de alrededor. A los de alrededor hay que aceptarlos. Y te tienes que cambiar 22ab166c4dcc7adeab80343e369a4313tú, porque esa es una gran tentación: cambiar de escenario. Nos dice Teresita que, pase lo que pase y aunque vengan sombrías nubes que impidan ver a Dios, el pajarillo no cambia de sitio: sabe que, por encima de las nubes, por encima de las dificultades, por encima de mí misma -yo soy la principal dificultad para avanzar en la vida espiritual, sin echar la culpa a nadie-, el sol brilla siempre. Dios está siempre.

Sabe que es pobre, no lo duda ni un instante. Así Teresita quiere que la fe se nutra y se alimente de todos los obstáculos. Ya lo he dicho anteriormente: ante las dificultades no huimos, sino que nos aprovechamos de las dificultades, de las cosas que nos complican la vida espiritual -a veces no todo resulta tan fácil- para fortalecernos, para nutrirnos, para alimentarnos. No para salir corriendo. No para huir.

Y esos obstáculos, esas dificultades, nos tienen que llevar a adherirnos con tanta fuerza a la trascendencia del amor de Dios que, ese estar el amor de Dios por encima de todo, se establece en el alma de tal manera que permanece por encima de todas las vicisitudes, problemas, circunstancias interiores y exteriores… Me da lo mismo lo que me pase por dentro y me da lo mismo lo que me pase por fuera: yo permanezco con la mirada de la fe puesta en el amor que Dios me tiene y creo firmemente.

– Que es que estoy triste.

– Da igual

– Que es que estoy supercontenta.

– Da igual.

– Es que me duele una muela.

– Da igual.

– Es que me duele la punta del dedo gordo del pie.

– Da igual. Que todo eso es accidental.

Lo que importa y tiene valor es mi fe en el amor inamovible de Dios: eso es intocable. Eso no deja lugar a dudas. Y ahí es dónde me instalo y ahí me aferro y ese es el primer consejo que nos da Teresita recio y fuerte: mantener los ojos fijos en el amor, pase lo que pase, sienta lo que sienta.

2 comentarios en “El pajarillo: maestro de conversión

  1. Cuando tengo una dificultad me voy y me pongo a otra cosa.Este es el camino fácil,el del primer pensamiento,la primer tentación.Es verdad que cuando algo no gusta,me cambio y ya.Parece fácil según lo cuenta Madre,pero llevarlo a la práctica,costará un poco.Muchos de los puntos que toca en sus textos ,implican una lección.Bendita conversión.❤️❤️❤️

    Me gusta

  2. Feliz día mil bendiciones una vez más un tiro al blanco, y pensar q por eso q aclaro con tanta brevedad jajajaj dicen q vivo un fanatismo una vez más gracias

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s