Sólo Jesús es, todo lo demás no es

 

Ella sabe que en los comienzos de la vida espiritual -es muy consciente de ello porque era una mujer muy inteligente y muy lúcida, y tiene experiencia de lo que ha vivido en sí misma- el deseo de Dios en el alma de un principiante no es ni lo bastante fuerte ni lo bastante puro. El alma está comenzando. Está abandonando el espíritu del mundo, su vida anterior, y puede seguir comprometida secretamente -a veces inconscientemente- con muchas cosas de su vida anterior. Y Teresita lo sabe. Y en eso es muy astuta y muy vigilante, está muy pendiente de esas almas que se le han encomendado y de que no se le escape ningún detalle, porque sabe -como os digo es hija de san Juan de la Cruz- que muchas veces el alma se queda asida a cosas insignificantes. Pero el Santo dice que a la hora de volar un pajarillo le da lo mismo tener la pata atada por una maroma muy gorda que por un hilito muy fino. Si tiene una pata atada… nunca remontará el vuelo. Y si lo remonta no volará muy alto, porque está asido. Teresita lo sabe y sabe que da lo mismo tener un asimiento grande que un asimiento pequeño.

Y permanece atenta, está vigilante. Por eso: porque sIMG-20180401-WA0068.jpgabe que inconscientemente o secretamente nos podemos quedar con un montón de hilitos que nos atan. Aunque cortamos las maromas grandes -lo que es más fuerte de entrada se corta y se empieza una vida diferente, una vida nueva- sabe que nos quedan muchos hilitos que nos siguen atando a nuestro pasado, a nuestro hombre viejo. También sabe que esos hilitos, que muchas veces son imperceptibles, son los más difíciles de cortar. Primero porque son imperceptibles y se nos cuelan, no los vemos. Y segundo porque cuando nos hacen tomar conciencia de que los hilitos están ahí no los queremos ver, “porque ya estamos muy cansados, porque ya estamos haciendo bastante, porque ya he cortado con un montón de cosas, porque esto es muy difícil…” Y a veces nos cuesta más romper con esos hilitos que con las grandes maromas.

El primer trabajo de Teresita como maestra espiritual es proceder con claridad liberando este deseo de Dios de todo lo que pueda ahogarlo, de todos estos hilitos que vayan recortando la posibilidad de moverse, que paralizan, que le quitan al alma capacidad de moverse, de remontarse, de volar.

Para eso Teresa nos sitúa -y es implacable porque ella era muy veraz, no podía con la mentira- con una gran clarividencia en la realidad de Dios y en nuestra nada. Ella llama a las cosas por su nombre. Repito que es hija de San Juan de la Cruz: no le van las medias tintas; ella se decanta por el blanco o por el negro, pero escala de grises no. Arriba o abajo, en el medio no.

Nos pide que no nos detengamos en el camino, nos plantea disyuntivas, nos obliga continuamente a escoger entre el todo y la nada. Pero no escoger de cualquier manera, sino escoger resueltamente, con carácter, con fuerza: sí o no. Quieres o no quieres. Todo o nada. Quieres ser santa o no quieres ser santa. Quieres seguir a Jesús o quieres seguir tus caprichos. Ella planteaba las cosas con esa contundencia.

Repito por enésima vez: es hija de san Juan de la Cruz. Y nos obliga resueltamente a escoger entre el todo y la nada. Y formula y repite con frecuencia: “Solo Jesús es. Todo lo demás no es”. Que es lo mismo que decir: Sólo Jesús es la verdad y todo lo que no es Jesús es mentira, es un sucedáneo, es un engaño, es algo con lo que nos anestesiamos, pero no es la verdad, no es el camino.

Sólo Jesús es, y todo lo que no es Jesús no es. Esta primacía absoluta de Dios, este radicalismo en su planteamiento es el fundamento de todo su camino espiritual. Por eso, el itinerario espiritual de Teresita, el caminito, no tiene nada, nada de light, de descafeinado, de facilón, no. Es para todos, nos pone el camino al alcance de todos. Todo el mundo puede caminar por ahí, nadie tiene excusa para no ir, pero es de un radicalismo y de un planteamiento absoluto que impresiona. Dios es el que importa, lo demás no es nada. Y ella lo plantea así. Sólo Jesús es y todo lo demás no es.IMG-20170819-WA0022

La experiencia cotidiana de los que tratan con jóvenes demuestra que se encuentra en ellos, al mismo tiempo que una insaciable avidez por lo que pasa, una angustiosa nostalgia, un angustioso deseo de otra cosa, y en los mejores dotados, en los que son más inteligentes, más despiertos… encontramos una gran capacidad de ir inmediatamente hasta el fin de todo. Una necesidad incontrolable e inevitable de arriesgarlo todo.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s