Mantener la fidelidad

Santa Teresita en esto era muy clarividente. Tenía también una obligación sobre sus hermanas. Entonces ella, sin ningún problema, cuando veía que tenía que advertir de algún peligro. En un convento hay miles de cosas, aunque parezca que no pueda haber tantas cosas, hay muchísimas, pero montones de cosas a las que el corazón se te puede pegar. Y te da lo mismo estar pegada a los trapos que estar pegada a tu estampa de tu breviario -que no te la quiten-, a tu crucifijo “porque es el mío” que me dieron el día tal… en la circunstancia cual… y es el tuyo, y si te lo piden… Y si me cambian mi libro y me dan uno que no sé quién ha utilizado antes y lo ha dejado todo subrayado, y escrito en el borde… pues… Pero ¿te sirve para leer lo que tenías que leer? ¿Qué más da? Todo eso… ¡no es Jesús! ¡Qué más da!

¿Qué pasa? Son tonterías, de acuerdo. Gracias a Dios n598193_9a7d3138052d812e4fda8aab2555b969_largeo tenemos cosas más graves, pero tenemos el corazón puesto ahí. Y Teresita, cuando veía este tipo de cosas en sus monjas -las monjas de entonces y las de ahora, seguimos siendo monjas- iba muy de frente y decía: “Hermana. Esto no es Jesús”. Hay que desenmascararlo. Hay que denunciarlo.

Creo que es san Pablo en la carta a los Romanos dice que el Espíritu Santo viene a denunciar nuestro pecado. Pues en un nivel más pequeñito, los superiores, los formadores, tenemos obligación de denunciar, no es propiamente el pecado, sino el defecto, la deficiencia. El decir: “Esto no es Jesús.” No se trata de decir que esto está mal, sino que no es Jesús. Y si no es Jesús supuestamente, claro -vamos a darlo por supuesto- no nos interesa. Porque si no es Jesús no es nada, es mentira.

Qué largo y qué difícil es, muchas veces hacer comprender a las almas lo que es esta libertad, a pesar de lo necesaria que es. Todos estamos seguros, yo creo que todos estamos de acuerdo, en que necesitamos esa libertad. Lo que ya es motivo de discrepancia es en qué consiste esa libertad. “Es que nuestra madre es una exagerada. ¿Qué más da que yo tenga esta estampa o no la tenga?”. Muchas veces qué difícil es convencer a las almas de que es necesario vivir de esa manera “exagerada”. “Es que nuestra madre es una exagerada. Es muy extremosa”. A mí me importa un bledo. Yo tengo claro lo que tengo que hacer. Tengo la obligación moral de enseñaros y por eso lo hago.IMG-20180112-WA0152.jpg

Tira y afloja, afloja y tira… Lo difícil que es convencer a las almas de lo necesaria que es esta ascesis de no bajar el listón. Porque una de las cosas que solemos hacer los mediocres es negociar. Qué capacidad de negociación tenemos.
– Quiero esta
– Es que esa… es muy importante para mí, me la regaló mi madre un día, y está dedicada…
– Esa.
– Mira, te doy todas las demás, el libro, el crucifijo y la goma de borrar.
– Pero si yo la que quiero es esta, que es justamente la que no me quieres dar. Lo otro ya se ve que te importa un bledo desprenderte de ello, con lo cual te lo puedes quedar.

Lo que interesa es que te desprendas de esa a la que tu corazón está apegado. Entonces seguimos negociando… Y lo peor no es que lo hagamos con nuestros superiores, lo peor es que lo hacemos con Dios. Y la paciencia de Dios es muy grande, pero el tiempo se pierde no se recupera.IMG-20171126-WA0111.jpg

Teresita insiste en que lo más difícil es convencer a las almas de que esta ascesis es necesaria. Porque el demonio hace lo posible y lo imposible por convencernos de que negociar, razonar, llegar a un acuerdo… es bueno y razonable, porque además se establece un diálogo, una comunión. Comunión ¿de qué…?

Hay que ser honestos y sinceros y ver cómo va este despojo interior, esta libertad de espíritu… Antes de seguir espero que haya quedado claro de qué hay que desprenderse. Tú te pones el termómetro: ¿esto me cuesta dejarlo? Sí o no. No. Puedes quedártelo. Esto… ¡¡ay esto…!! ¡Suéltalo ya! Ese es el renunciamiento. Es muy simple. Lo que quiero es que entendáis la idea. Que aprendamos que hay que vivir con ese desprendimiento.
Digo que este despojo interior es absolutamente necesario e imprescindible, porque crea la atmósfera donde puede expansionarse sin obstáculos y desarrollarse el deseo de Dios.

 

2 comentarios en “Mantener la fidelidad

  1. Ayudarme Dios mio a no apegarme a nada solo a ti.
    El sáb, 14 de abril de 2018 04:55 AM, Grita al mundo escribió:
    > Madre Olga María posted: ” Santa Teresita en esto era muy clarividente. > Tenía también una obligación sobre sus hermanas. Entonces ella, sin ningún > problema, cuando veía que tenía que advertir de algún peligro. En un > convento hay miles de cosas, aunque parezca que no pueda haber ta” >

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