Oración de una noche de Adviento

Es verdad, Señor, que tú eres hermoso y eres el más bello de los hijos de los hombres. Y en mi corazón hay una canción que incesantemente repite tu hermosura, tu belleza, y que Tú eres mi Señor, que Tú eres mi único amor, Aquel que está por encima de tiempos, lugares circunstancias, contrariedades…

Eres hermoso siempre: en los días luminosos photo.jpgy en los días grises y con muchas nubes; eres hermoso en el verano y en el invierno; eres hermoso en la primavera que brota y en la caída de la hoja del otoño; eres hermoso siempre, porque Tú eres la Belleza, la Bondad, el Amor. Eres todo lo bello y todo lo hermoso que puede concebir el corazón y la mente humana. Tú eres mi Señor, aquel por Quien vivo y a Quien pertenezco, eres mi Rey y eres el que me amó primero.

Me has enseñado a descubrirte en lo pequeño, en lo sencillo, en lo cotidiano, en lo frágil, en lo efímero… Eres hermoso y esa hermosura es lo único que mi corazón anhela: Tú, Tú mismo, lo que Tú eres.

Sé que vienes hacia mí, sé que estás en camino, y yo te pido la gracia de abrir mi corazón y todo mi ser para acogerte. Te pido la gracia de ser una mujer en camino, una mujer que va hacia Aquel que viene hacia ella. Tú vienes hacia mí y yo quiero no equivocarme, no errar el camino y dirigirme hacia Ti, hacia tu abrazo.

En este itinerario encontraré de todo Señor -y ya lo voy encontrando- enséñame a descubrirte en tantas cosas o circunstancias difíciles; enséñame a ver tu mano bondadosa y tierna detrás de las manazas de los hombres; enséñame a confiar ciegamente, a no dudar nunca y cúrame de esa enfermedad tremenda que es el miedo: el miedo que viene de la desconfianza. Enséñame a fiarme de Ti, para que pueda caminar libre y feliz sabiendo que nada malo puede pasarme porque Tú me guías, porque Tú me guardas, porque Tú me cubres. Enséñame a creer en los milagros pero no en los milagros grandes y espectaculares, sino en los milagros pequeños de cada día. Enséñame a creer en el valor de las sonrisas que recibo y enséñame a sonreír yo siempre.IMG-20171216-WA0098.jpg

Enséñame a no dar más valor del que realmente tienen, a las malas caras que me pueda encontrar en mi camino; enséñame a valorar las sonrisas y a no prestar atención a las malas caras.

Enséñame a ser bienaventurada trabajando por la paz. Sobre todo enséñame a no recoger nunca las piedras que me arrojen por el camino, a dejarlas siempre en el suelo, sin prestarles más atención y a continuar mi camino, gozosa y alegre, sin darles importancia, porque lo único importante en mi camino es que voy hacia Ti, que vienes.

Las piedras que me arrojen dejarlas siempre en el suelo y ni siquiera darme por enterada de que me las han arrojado. Enséñame también a ser paciente, a ser misericordiosa, a ser bondadosa… enséñame a ser ingenua por el Evangelio. Enséñame a disfrutar cada vez que me llamen ilusa, cada vez que digan que soy una idealista y que no vivo en la realidad. Enséñame a sonreír y a disfrutar cada vez que me etiqueten de esa manera.

¡Qué alegría si por intentar vivir el Evangelio me juzgan ilusa, ingenua, pasada de moda, infeliz…! ¡Qué alegría! porque significa que me voy pareciendo un poco a Ti: a Ti que eres tan hermoso, a Ti que eres tan bello, a Ti que eres tan bondadoso…

Enséñame a apostar por Ti y a seguirte a Ti siempre y en toda circunstancia, las 24 horas del día, los 365 días del año, durante todos los años de mi vida. No vale escogerte para un rato, no vale comprometerme por un tiempo, dentro de lo razonable, dentro unos parámetros estudiados y convenidos; no puedo firmar Contigo un convenio de colaboración… Contigo lo único que se puede es dar la vida, entregarla entera y decirte: «Tómame, aquí estoy».

303448cd25016c946413ae754e3978e6Y esta noche es lo que te pido para mí y para todos los que estamos aquí, ponernos ante Ti y decirte: «aquí estoy, haz conmigo lo que quieras». Soy tuya, una pura pertenencia tuya, y por eso puedes hacer conmigo lo que quieras… hasta olvidarte de mí si posible fuera, porque sé que eso no es posible. De tal manera me tienes presente en tu Corazón y ante tus ojos, que no me puedes olvidar: ni a mi, ni a ningún ser humano.

¡Qué hermoso eres, qué grande eres…! Que hasta eres capaz de vivir para cada uno como si no existiera nadie más, como si en este mundo Tú y yo fuéramos los únicos… Tú en mí y yo en Ti: eso es el Cielo.

¡Qué grande, qué hermoso, qué bello eres…! Mi Rey, mi Dios, mi Señor, mi Amor… y estás a punto de irrumpir con fuerza en mi vida.

¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven pronto!

¡Ven a mi corazón y toma absoluta posesión de él!

¡Marana thá! ¡Ven, Señor Jesús!

 

5 comentarios en “Oración de una noche de Adviento

  1. Son palabras maravillosamente bellas estas oraciones elaboradas desde la mente prodigiosa de la Madre Olga María. Que sigas diciendo cosas tan bellas siempre Madre Olga. Felices Navidades para todas las hermanas tanto de Valdedios como de Viana de Cega. Un fuerte abrazo para todas.

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  2. Ayer hablando con una persona de la Navidad, me dijo que no le gustaba, me quedé para.Le dije que está en camino El niño y había que estar superfeliz, me dice que debo ser la única persona que le gusta la Navidad.Que dices? Le comenté, ya no me contestó.Vine para casa con mucha pena, aquella casa estaba triste, oscura ,sin ningún motivo Navideño ,ni estético ni interior.Esto pasa cuando la gente no conoce a Dios ,lo dice usted en el texto muy bien , a las duras y las maduras El siempre está.Gracias Madre Olga .Un abrazo.

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