La opción preferencial por los pobres

Hace unos días el Santo Padre instituyó la jornada de la pobreza en la Iglesia y yo no querría que esto se quedara en un reconocimiento de la pobreza material que sufren muchos seres humanos en el mundo, que es cierto y no la niego, pero no podemos dejar de señalar en insistir de que no se trata de que yo haga una opción preferencial por los pobres, SINO DE QUE YO HAGA UNA OPCIÓN PREFERENCIAL POR SER POBRE, esencialmente pobre, pobre verdaderamente de corazón para acoger a los pobres, hacerlos míos, llevarlos sobre mí y ponerme ante Jesús, porque nadie ha sido más pobre que Jesús y nadie se ha despojado de tanto como Jesús: “se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando 22ab166c4dcc7adeab80343e369a4313por uno de tantos…” y porque El se despojó de esa manera consagró la pobreza.

LA POBREZA NO ES UNA DESGRACIA, ES UNA VIRTUD EVANGÉLICA. Es una desgracia no aceptar la pobreza, no asumir la pobreza, no amar la pobreza; esos son no pobres, sino míseros, desgraciados. La pobreza de verdad es una bendición. La pobreza evangélica es un regalo porque nos configura con Cristo pobre que se despojó de todo, de su rango de Dios y pasó por uno de tantos… y de ahí viene la bienaventuranza de la pobreza; la de asemejarnos a Cristo pobre; “Bienaventurados los pobres porque ellos heredaran la tierra” ¿Qué tierra? La tierra prometida que es Cristo, que es el Corazón de Cristo, la intimidad de Cristo, que es el alma de Cristo que es poder intimar con CristoBienaventurados los pobres porque ellos heredaran la tierra; ellos heredaran el ministerio y la gozada de la adoración.

La bienaventuranza de la pobreza no es una maldición, no es una desgracia; y repito que sólo es una desgracia cuando no se la ama y cuando no se la acepta. Y se nos olvida esto, y no se  ahonda en esto, y nos quedamos únicamente en la parte material del problema que… nunca dejará de ser un problema material y que al final -espero no escandalizar a nadie con esto que digo- se acaba con la muerte; la pobreza material se acaba con la muerte, pero la miseria espiritual acaba en muerte eterna, no se acaba con la muerte.amigos

Y para poder llegar a la bienaventuranza de la pobreza es necesario amarla y amar hasta el punto de adorar. Lo que a Jesús más le agrada -dice Teresita- es verme amar mi pequeñez y pobreza. “Es necesario consentir en permanecer siempre pobres y sin fuerzas”… solo así podremos adorar. Solamente así podremos adorar en espíritu y verdad, amando nuestra pequeñez, amando nuestra pobreza

2 comentarios en “La opción preferencial por los pobres

  1. La miseria espiritual acaba con la muerte eterna.Que gran verdad y nos pasa desapercibida.Porque? Mientras estamos con nuestros quehaceres tan entretenidos, no pensamos en lo verdaderamente importante.A quién sigo? Con quién me identifico al cien por cien? Sin fisuras , toda Suya? Mientras no sea consciente de esto, yo seré pobre no, pobrisima .Como siempre Madre Olga, el punto sobre las IES. Un abrazo.

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