Aquellas piadosas mujeres

Siempre me ha quedado  el interrogante de por qué las piadosas mujeres fueron las primeras en ver al Señor Resucitado. ¿Por qué ellas son las primeras en verle Resucitado y se les encomienda la misión de anunciarlo a los apóstoles?

Eso para nosotras, Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús, es todo un signo y toda una señal: nosotras estamos llamadas a anunciarlo a los apóstoles -a los apóstoles “oficiales”- vocacionadas a ser apóstoles de los apóstoles, y anunciarles y recordarles, desde la sencillez de nuestra vida, sin ninguna pretensión, que Jesús está vivo, está ahí y ha resucitado y es real. Y nuestra función en la Iglesia -una de nuestras funciones como orantes, como contemplativas- es dar testimonio de que de verdad Jesucristo está vivo y dar ese mismo testimonio a los apóstoles de hoy, recordárselo. Porque a veces los apóstoles están tan atareados en su apostolado, que se les puede borrar de delante esa verdad fundamental. Y parte de nuestro ministerio como mujeres orantes y como esposas de Cristo es recordar, ser apóstoles de los apóstoles.

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A esta pregunta de ¿por qué las piadosas mujeres vieron al  Resucitado primero?  Hecho que además… no deja de resultar absurdo, porque el testimonio de una mujer no tenía ningún valor entonces. Este es uno de los “absurdos” de Jesús: los niños, los pecadores, las mujeres… Lo que una mujer dijera era un cero a la izquierda, y menos todavía que un cero a la izquierda. Y Jesús se presenta a ellas antes que a nadie y les dice: “Id a mis hermanos y anunciadles que estoy vivo”.

Y los autores antiguos contestan a esta pregunta con una respuesta pues que no convence mucho, pero que está ahí. Un himno antiguo dice que las piadosas mujeres son las primeras en ver el Resucitado porque fue una mujer, Eva, la que había sido la primera en pecar. Pero yo pienso que la verdadera respuesta es otra: las mujeres fueron las primeras en verlo Resucitado porque fueron las últimas en abandonarlo cuando estaba muerto. Incluso, después de la muerte, ellas acudían en la mañana del domingo a llevar aromas al sepulcro, a seguir mostrando amor al Señor: detalles de amor, delicadezas de amor a Jesús.

Y nosotras como mujeres, mirándolas a ellas, tenemos que preguntarnos: ¿por qué ellas fueron capaces de resistir el escándalo de la cruz? ¿Nosotras vamos a ser capaces de resistir el escándalo de la cruz de igual manera que ellas? wp-1474442965505.jpg¿Por qué permanecieron cerca de Jesús cuando todo parecía acabado e incluso sus discípulos más íntimos lo habían abandonado y algunos estaban, como los de Emaús, preparando el regreso a casa? ¿Por qué ellas permanecen? ¿Y seremos capaces nosotras de permanecer y no preparar nunca nuestro regreso a casa, nuestro abandono, de dejarnos llevar como ellos del desánimo, del desaliento, de la desilusión? ¿Cómo lo hicieron ellas para poder hacerlo nosotras igual?

La respuesta la dio anticipadamente Jesús cuando, contestando a Simón, habló acerca de la pecadora que le había lavado y besado los pies. La respuesta de Jesús es preciosa, es simple: “ha amado mucho”. Ellas pudieron resistir el escándalo de la cruz porque habían amado mucho. Luego, lo  único que podemos hacer, nuestra última arma para no caer en lo que cae cualquiera en una situación así, es al amor, es amar mucho, amar sin miedo, sin límites… porque el amor a veces nos da miedo. Y nos da miedo porque… pues sencillamente porque nos hace frágiles, nos hace vulnerables y no queremos sufrir y todas esas cosas…

Las mujeres habían img-20160911-wa0378seguido a Jesús por Él mismo, por gratitud del bien recibido de Él, no por la esperanza de “hacer carrera” siguiéndole a Él o de lograr algo a cambio de seguirle a Él. ¡Él es el premio en sí mismo, Él basta, no hace falta nada más! ¡Jesús en sí ya es un regalo y ya es un premio! No necesito que me dé nada a cambio. Se me da Él y teniéndolo a Él, lo tengo todo.

A ellas no se les habían prometido doce tronos, ellas no habían pedido sentarse a su derecha y a su izquierda… Como está escrito -lo dice el evangelista Lucas y también el evangelista Mateo- le seguían solamente, simplemente, para servirle. Su alegría era servirle, estar con Él… el hecho de seguirle para ellas YA era un premio. Además de María, su Madre, eran las únicas que de verdad, de verdad, habían asimilado el espíritu del Evangelio: no buscaban nada, no esperaban nada. Jesús era TODO para ellas.

5 comentarios en “Aquellas piadosas mujeres

  1. Leyendo esto resuena en mi cabeza cantada por vosotras la canción que dice “QUE SE QUIEBRE MI CORAZÓN EN MIL PEDAZOS DE AMOR, QUE SE QUIEBRE POR LOS DEMÁS MI VIDA QUIERO ENTREGAR……QUE SE QUIEBRE NO TEMO AL DOLOR….JESÚS YO YA TENGO TU AMOR”…….

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  2. ¡ Que hermoso es poder leer una reflexión como la que usted nos escribe, Madre Olga, de tan alta significación y tan profundo contenido ! Maravillosamente contrapuesta a la lógica del mundo, en donde el papel fundamental siempre lo cumple el hombre por sobre la capacidad femenina; en la política, en la ciencia, en el trabajo, y hasta en el hogar…..

    Dios sin embargo, se encanta con la sencillez, con la donación incondicional que nace del corazón de la mujer, y es el mismo Señor que la premia con esa consideración privilegiada que tiene para con ella.
    Por lo general la mujer se caracteriza por la simpleza, es más minuciosa, e intuitiva y su mayor preocupación va siempre en pos del bienestar de quienes ella ama. Esto se ve demostrado en las piadosas mujeres, se detenían en el detalle, en lo que para otros no era relevante, y estaban preocupadas y ocupadas con Jesús aún después de muerto; sin importar lo que sucediera en su entorno, sólo ESTABAN PREOCUPADAS DE AMAR.
    Yo creo, Madre, que vosotras representáis muy bien a las piadosas mujeres, hablando al mundo, de Jesús, preocupadas siempre de El sin importar que a través de las redes existan mil de otros temas o distracciones inútiles por las que muchos optarán; sin embargo vosotras siempre, siempre siguen entregando al mundo la presencia del Señor, aguerridas, expuestas, pero con un corazón desbordante de amor.

    Gracias, madre Olga María.!!!!

    Cariñosamente
    M.Eliana

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  3. Confía en recibir un día de los labios de Jesús, esas mismas palabras que dijo sobre María…”ha amado mucho”. Gracias por su alegría al hablar sobre la mujer, M. Olga. Y por compartir su conocimiento sobre las capacidades y dones que Dios ha derramado sobre las mujeres y que muchas de ellas mueren sin haberlas descubiertos. Un abrazo

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  4. Confío en recibir un día de los labios de Jesús, esas mismas palabras que dijo sobre María…”ha amado mucho”. Gracias por su alegría al hablar sobre la mujer, M. Olga. Y por compartir su conocimiento sobre las capacidades y dones que Dios ha derramado sobre las mujeres y que muchas de ellas mueren sin haberlas descubiertos. Un abrazo

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