El que tenga sed que venga…

“El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús en pie gritaba: -El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí que beba. (Como dice la Escritura: De sus entrañas manarán torrentes de agua viva.) Decía esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en Él. Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado” (Jn 7, 37-39).

“El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí que beba.” “¡Venid a Mí!” ¡Cuántas veces lo repite Jesús! “¡Venid! -nos llama a gritos- Venid a Mí si estáis cansados, si estáis agobiados, si tenéis sed… ¡Venid a Mí! Yo seré vuestro alivio, vuestro descanso, el que sacie vuestra sed: “El que tenga sed, que venga a Mí; y el que cree en Mí que beba”. Y dice el Evangelio que lo decía gritando. ¡Nos está llamando a gritos! ¿Todavía no nos hemos enterado?agua_gota1

La primera vez que yo leí “Si tú le dejas”, cuando le preguntaron a Santa Maravillas por la fundación del Cerro, ella, sin dar mayores explicaciones,  esquivó el cotilleo general diciendo que la fundación del Cerro se hizo porque el Corazón de Jesús se lo pedía a gritos. La primera vez que yo lo leí me dije a mí misma: “¡mira qué bien ha salido ella por la tangente, contestando sin contestar!” Pero después esa respuesta que muchas veces he recordado y he dicho, os puedo decir por experiencia que yo también he escuchado los gritos.

Y ahora leo el Evangelio y Jesús dice que llama a gritos: “El que tenga sed, que venga a mí; y el que crea en Mí que beba”. ¡Tu amor me está gritando! ¡Tu Amor me está llamando a gritos! Su Amor me está llamando, porque de Sus Entrañas manarán torrentes, no gotitas, ¡torrentes de Agua Viva!

Si me está llamando y me está invitando a beber, y me está llamando a gritos y no caen gotitas y sino torrentes, ¿por qué no estoy ya empapada, anegada, llena de vida? Si está gritando, ¿por qué no me entero? Si están manando de sus Entrañas torrentes, ¿por qué no estoy empapada? ¿Por qué sigo teniendo sed? ¿Por qué sigo buscando donde no es?…

Y al final de este párrafo evangélico, que acabo de leer, hay una cosa importante: “Todavía no se había dodo el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado”.

Eso nos remite a lo que he dicho al principio: la glorificación de Jesús fue la cruz. La exaltación de Jesús, cuando fue elevado sobre la tierra y atrae a todos hacia Sí, fue en el Calvario; y ahí, cuando Él es glorificado, es cuando se da el Espíritu. Ese es nuestro Pentecostés: junto a Jesús elevado, glorificado en la cruz. Ahí está nuestro REY: Rey Crucificado, Rey de amor, Rey de lo íntimo de mi ser…sunset-over-grand-teton-sagebrush-flats-grand-teton-national-park-wyoming-usa

“Junto a la cruz de Jesús estaban su Madre y el discípulo  que Él tanto quería.” Junto a  la cruz tienen que estar su Madre y este discípulo que Él tanto ha querido, que soy yo. Este discípulo en el que tantos dones y regalos ha volcado, tantos dones de predilección… ¡ese discípulo soy yo!

Ese discípulo que, en más de una ocasión se ha recostado en su Pecho. Ese discípulo que, en la celebración de la Eucaristía, está junto a Jesús y ahora en Valdediós contempla al Crucificado. Ese discípulo que va a Getsemaní, porque Jesús lo lleva a Getsemaní. Ese discípulo que va al Tabor, porque Jesús lo ha distinguido siendo uno de sus íntimos, y se lo lleva al Tabor. Ese discípulo amado con predilección por Jesús soy yo.

Ese discípulo que llega al Calvario con la Virgen y ve a Jesús en la Cruz agonizando, que escucha sus palabras, que es confiado a su Madre y a quien se le insta que acoja a su Madre en su casa y la tome entre sus cosas… ¡ese discípulo soy yo! Y ese discípulo como va al Calvario y permanece junto a la Madre del Señor, en la casa de la Madre del Señor –porque mi casa es la casa de la Madre del Señor- ¡ese discípulo soy yo!

Y se me concede elwp-1477390777264.jpg privilegio, permaneciendo en el Calvario, de ser el primero en contemplar el Costado abierto de Jesús, el Corazón traspasado de Jesús, el Sancta Sanctorum… ¡Ese discípulo soy yo! Yo soy también ese discípulo amado que he visto el Agua y la Sangre y he creído y doy testimonio… ¡Ese discípulo soy yo!

Por eso, me toca agradecer al espíritu de Dios por haber sido llamada para ser discípula amada, discípula predilecta de Jesús, porque es don del Espíritu… como es don del Espíritu comprender los movimientos, los sentimientos del Corazón de Cristo.

Es el discípulo amado el que refiere también el encuentro de Jesús con la mujer Samaritana junto al pozo de Sicar (capítulo 4 de su Evangelio). Y es el discípulo amado que comienza su Evangelio diciendo que el Verbo de Dios se hizo carne, que el Verbo de Dios se ha hecho verdadero Hombre. Y es el discípulo amado el que nos transmite la herencia de Jesús, Su deseo supremo, su plegaria al Padre por nosotros: “Padre, que sean completamente uno para que el mundo crea”.

3 comentarios en “El que tenga sed que venga…

  1. JESÚS GRITA AL MUNDO Y SE DEJA VER Y EL MUNDO NO OYE CON TANTO RUIDO Y NO VE CON TANTOS IDOLOS. SOLO CON EL SE HALLARA DESCANSO. VACIARSE DE TODO Y EL NOS LLENARA DE AMOR. TIEMPO DE MISERICORDIA, ES EL GRITO DE JESUS HOY. GRACIAS!!

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  2. Hoy me he empapado de esta reflexión maravillosa, qué importante es volver a tomar conciencia de que somos ese discípulo elegido, pero con una conciencia nueva,
    Madre Olga, he leído atentamente frase a frase vuestras palabras, comprendiendo más profundamente mi pertenencia a Dios como cristiana…. Sabemos, y siempre sabemos, y volvemos a saber con la misma superficialidad que somos discípulos, que Juan nos representó al pie de la cruz, etc., pero ser ese discípulo de manera real, muchas veces nos olvidamos, enterramos a ese discípulo, nos enfriamos, nuestro fervor no es suficiente, no dimensionamos la significación de tan grande privilegio, y nos hacemos mediocres.

    Hace muchos años atrás, una vez me paré frente al crucifijo de Nuestro Señor, pues sentí de forma diferente que El me hablaba al corazón, vi su mirada insistente, hermosa, apasionada, y le dije con mucha emoción : ¡Señor voy a dibujar dos rosas grandes y bonitas, una para Ti y otra para mí !…. una de ellas representará mis sacrificios ofrecidos por amor a Ti, y pintaré color morado cada puntito que dibuje dentro de sus pétalos el que representará un pequeño sacrificio vivido por amor a Ti, hasta que un día complete la rosa entera; y la otra será la Tuya la que iré pintando con puntitos rosados , un punto por cada milagro que en el día me vayas dando, o favor que por tu amor reciba….. Y os aseguro Madre mía que a través de los años he pintado más rosas rosadas que de color morado. El Señor me ha regalado millones de veces más de lo que yo le he ofrecido a El.
    A pesar de mi fragilidad, tengo un deseo inmenso en mi corazón de alcanzar mayor perfección para agradarlo a El, siento hoy que ésta reflexión el Señor la trae a mi corazón para invitarme a permanecer con El con mayor compromiso.

    Gracias, Madre Olga María por cada palabra, por cada expresión, por su preocupación porque nos acerquemos a Jesús más y más, que El la bendiga con creces todos los días de su vida.

    Un gran abrazo
    M.Eliana

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