Templos del Dios vivo (VIII)

Isaías dice:10600612_975087002580532_5160759042938269219_n “sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas; ni de día ni de noche nunca callan”. Siempre debería permanecer alguien en vela procurando este goteo contínuo de expiación y reparación, esa inyección de amor.

Me da mucha pena cuando paso por delante de las iglesias y las veo cerradas. ¿Sabéis por qué? Porque es como si hubieran echado un candado al Señor en el Corazón, para que no entre nadie a estar con Él. Y me acuerdo siempre de los hospitales. Los templos entán cerrados, muchísimas horas del día cerrados y, por supuesto, toda la noche cerrados. Y sin embargo un hospital permanece las 24 horas del día abierto. ¡Cuánto me ha hecho pensar eso! A cualquier hora del día o de la noche que acudas, siempre hay alguien en vela, esperando, por si llega alguien. ¡En los templos no!

¿Por qué nos preocupamos tanto de las enfermedades del cuerpo y tan poco de la vida del alma? Los hospitales siempre están abiertos y las peores enfermedades no son las del cuerpo… Y las del alma, ¿cuántas veces quedan desatendidas?

Y al mismo tiempo, desvelan otra perspectiva: Jesús está enfermo de amor. Y viene pidiendo el bálsamo que le sane, que suavice su dolor, que vaya curando sus llagas, sus heridas. Me gusta mucho esa frase del Esposo de los Cantares: “confortadme con flores”. ¡Confortadme! ¡Curadme! ¡Atendedme! ¡No me dejeis solo estando así!

¡Un templo no puede estar cerrado! ¡Un templo expiatorio tiene que estar en activo las 24 horas del día, los 365 días del año! ¡No hay fiestas… no hay treguas, no hay vacaciones! Sólo hay amor y, como dice la canción, “el amor nunca dice basta”, el amor nunca dice “ahora no”, el amor nunca dice “ahora no puedo”… ¡El amor es vida, el amor es medicina, el amor es sanación!

Tenemos que lograr, a fuerza de oración y de entrega, que las puertas de los templos lleguen a estar abiertas siempre. Pero para eso, mi templo tiene que estar abierto siempre, en actitud de expiación siempre…

Cada uno de nosotros tiene que ser como un Cenáculo vivo, un Templo del Espíritu Santo, que derrame la gracia al mundo entero, como en un Pentecostés continuo, siempre nuevo, siempre operante, que no se acaba nunca.

Y por último, pensad que cada uno de nosotros es un Templo dedicado al Corazón de Cristo, consagrado al Corazón de Cristo, donde Él ha depositado una promesa, la promesa de su amor…, la promesa de que somos amados y de que reina en cada uno. Y esto, hay que gritarlo al mundo, hay que anunciarlo: el Corazón de Cristo es, dentro de ese templo que soy yo, “la Roca de mi refugio, el Baluarte donde me pongo a salvo”. De todo lo demás, “no quedará piedra sobre piedra”; pero mi templo interior es indestructible, porque Él es mi Roca, mi Baluarte, mi Fuerza, mi Cimiento… “La piedra que desecharon los arquitectos es mi piedra angular”.

Y pensad que todo esto que os digo, no es un decir, no es una ocurrencia… ¡es vida! Yo sé que es vida, sé que se puede vivir. No son palabras bonitas, ¡es la verdad! Es… una vocación bellísima: ser adoradores de Dios  en espíritu y verdad en nuestro templo interior.abeto-rama

Y cuando os sintáis sobrecogidos, como yo me he sentido tantas veces, ante una misión tan grande, volved a mirar al templo. Siempre todas las respuestas están ahí. Pensad: yo he mirado muchísimo la Basílica Santuario Nacional de la Gran Promesa, (no todo lo que hubiera querido, porque no siempre he podido estar ahí cuando he querido) pero la tengo grabada en mi retina y en mi corazón, he visto fotografías y la tengo perfectamente memorizada, por dentro, por fuera, desde un ángulo, desde del otro… Y si algo me ha impresionado siempre de ella es que siendo el Templo escogido de su Corazón, el Relicario de su promesa, el lugar en que el Corazón de Jesús ha hecho tantas confidencias, es… absolutamente simple. Por fuera… ¡es casi fea! ¡No destaca por nada!

La Basílica no es del mundo, pero está absolutamente en medio del mundo. No está en un lugar precioso, destacado, cuidado, con un acceso magnífico… ¡No! Está entre todo un motrollón de casas y calles y tráficos y semáforos y lío que hay al alrededor… De suerte que pasa prácticamente desapercibida entre la mole de edificios. No es conocida, ni reconocida. Si preguntas por dónde se va, nadie te sabe contestar. Hay que preguntar por el hospital…

¡No destaca! ¡Está perdida, anónima! Es como Jesús, que pasó como uno de tantos… este es un edificio que pasa por uno de tantos. Parece un edificio más y, sin embargo, es depositaria de un gran tesoro. En ella está el plan del Corazón del Señor, sus proyectos, sus secretos, su Promesa. Es el Templo de escogido por su Corazón, seasons-winter-roads-snow-trees-fir-forest-roads-wallpaper-153438es el Gran Propiciatorio, el Templo Expiatorio, aquel lugar del que Él no aparta ni su Corazón ni sus Ojos.

¿Qué os quiero decir con esto? Que lo más grande, se da en lo más ordinario, en lo más simple. Cuando os sintáis sobrecogidos por el peso, por la magnitud de la vocación a la que hemos sido llamados, pensad esto: Dios hace las obras más grandes en las circunstancias más ordinarias. Es Experto en camuflaje, en que no se note.

Y eso a mí me ha consolado mucho, viendo mi simpleza, mi pequeñez… mi incapacidad; porque, contemplando a la Basílica, he comprendido que lo ordinario, lo normal, lo simple de mi vida ha sido escogido; no es obstáculo para ser escogida, no es obstáculo para ser el templo elegido.

5 comentarios en “Templos del Dios vivo (VIII)

  1. Madre mía una vez más me quedo sin palabras, ¡ qué profundidad más grande tienen sus reflexiones !, ¡ que maravilloso poder ahondar cada vez más en lo que Dios nos pide ….! Realmente no podemos dejar de ser esos templos vivos !!! , y como usted nos dice que difícil es poder encontrar abiertas las Iglesias a cualquier hora del día; sin embargo muy por encima de ello, no tenemos disculpas para dejar de ser nosotros mismos ese templo, ese corazón siempre orante, en conexión con el Cielo, siempre en sintonía con nuestro Señor…..
    Tengo por devoción rezar sin cesar todos los días de mi vida, y en cada acontecer, incluso lo desagradable, y en las penas, todo, todo, sin que se pierda ¡ es ofrecido fielmente por amor a Nuestro Señor ! ; aún me siento tremendamente imperfecta, nunca siento que doy lo suficiente…. Busco y permanezco siempre ávida de encontrar una nueva luz en sus hermosas reflexiones que siempre me transportan de una manera nueva a las cosas de Dios.
    Mil. mil gracias Madre mía, Olga María del Redentor, Dios la pone en el camino de miles de almas, y en esta humilde alma mía que tanto suspira por alcanzar mayor santidad, ya que eso es lo que Dios nos pide.

    Gracias, gracias por ser nuestra luz, por tocar nuestro corazón justo en lo que debemos fortalecer, por darnos justo lo que debemos aprender, que ¡¡¡ Dios la bendiga con creces !!!.

    Un gran abrazo
    María Eliana

    ( no he podido enviar mis últimos comentarios por las reflexiones anteriores, no se graban, no sé porqué, ojalá esta pueda ser enviada, en todo caso, Madre, no he dejado de leer y profundizar ninguna de las usted nos envía )

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  2. Esperando en Dios la Virgen q estén bien. Madre Olga, GRACIAS X CADA DIA PONER EN LA VIDA DIARIA DE CADA UNOS DE NOSOTRAS ESA LUZ DE LA PRESENCIA DEL SEÑOR. Lindo Dia, y bendecida semana. Cada dia las admiro y respeto más.

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  3. Querida Madre Olga María, no sé que sucede porque ninguna de mis respuestas a vuestras reflexiones se han podido enviar.
    En todo caso si es que logro poder grabar este comentario, quiero que sepa que las he leído y reflexionado una a una, cual de todas es más hermosas y llenas de riqueza espiritual, ¡ todas !!
    Gracias Madre mía por ayudarnos a crecer en la fe y en la entrega a nuestro amado Señor.
    Un gran, pero gran abrazo.

    Su siempre agradecida
    María Eliana

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  4. Gracias por su reflexión, Madre Olga…los templos no permanecen abiertos simplemente por falta de vocaciones sacerdotales que los atiendan y por un tema de seguridad…yo he tenido la suerte de entrar a las 5 de la noche en una joya del gótico castellano que es la iglesia de Santa Maria de Mediavilla en Medina de Rioseco, con la maravillosa capilla de los Benavente (se la conoce como la capilla sixtina de Castilla), un retablo de Juan de Juni, la espectacular reja de Andino que cierra el coro donde en tiempos se cantaban las horas liturgicas y, sobre todo, para mí, el maravilloso organo de Francisco Ortega construido en el siglo XVIII, donde me quedaba a ensayar las obras del curso de organo Barroco en el que estuve inscrito, hasta que la luz del amanecer entraba por las vidrieras de la iglesia y otro alumno del curso entraba para sustituirme…las obras que ensayaba era como estar orando acompañado de la musica de esos increibles compositores españoles del Bartoco y del Renacimiento…para mi eso es lo mas cerca que he estado del paraiso en esta tierra….gracias otra vez a la madre Olga, pues gracias a ella, mi hermano y yo supimos de ese curso al que ella habia asistido y del que hemos sido tan asiduos….Madre, no sé si todavia conserva los increiblemente buenos apuntes que tomó del curso….siempre agradecido!!!

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  5. Dios hace las obras más grandes en las circunstancias mas ordinarias.En mi está haciendo una obra de poco a poco con sus palabras que me llenan el corazón de buenos propósitos . Todos los días le doy las gracias a Dios por poner en mi camino a Las Carmelitas Samaritanas. GRACIAS.Un abrazo.

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