El incienso

¡Qué bonito es contemplar cómo lentamente el incienso se va quemando! Lentamente se va quemando y el aroma va impregnando el lugar… Y es hermoso porque se quema y el humo asciende hacia Dios… lento, suave, casi imperceptible… hasta que se consume del todo.

A mí esta imagen del incienso me recuerda mucho, me lleva a pensar en María de Betania, cuando quiebra su frasco y unge al Señor, y el aroma de aquel perfume se extiende por toda la casa. img-20160308-wa0142.jpgEl incienso también expande su aroma, hace notar su aroma, al mismo tiempo que se eleva hacia Dios.

¡Es una imagen hermosa! El incienso es una serie de granitos de tamaños diversos, de colores diversos, de… manera irregular, pequeñita, imperceptible… Un granito solo, fuera del grupo de los granitos, pasa desapercibido, se pierde. De entrada… ¡no sirve para nada! Tal cual está, son un montón de granitos en un recipiente que no sirve de nada, que no huelen a nada y son bastante feos y amorfos.

Sin embargo, esos granitos son valiosos y muy codiciados. De hecho, el incienso es algo lujoso, es algo caro, no es una cosa barata. Esos granitos feos, pequeñajos, que no sirven para nada… ¿por qué son tan especiales? ¿Qué les hace ser valiosos?

Esos granitos tienen la propiedad encerrada en sí, en su entraña, de producir un aroma precioso, un aroma exótico, bello, único, especial… Tan especial que lo dedicamos para dar culto a Dios. Pero esos granitos, para producir ese aroma, tienen que entrar en contacto con el fuego, tienen que deshacerse, tiene que abrasarse, reducirse a cenizas, desaparecer… Sólo entonces, por el contacto con el fuego, dan lo mejor de sí. Si no entran en contacto con el fuego, siguen siendo unos granitos pequeños, insignificantes, informes, feos…

El incienso es es la imagen de mi vida. Tengo dentro de mí un hálito de eternidad, una esencia divina, porque tengo un alma creada a imagen y semejanza de Dios. Pero si mi alma no entra en contacto con el fuego, con el Amor de Dios, con el Espíritu de Dios, que es Fuego Abrasador, queda inútil, informe, sin sentido, insignificante… Mientras que, si entra en contacto por wp-1455202308587.jpgel fuego, si soy abrasada por el amor de Dios, si soy invadida y embestida por ese amor, consumida y consumada por ese amor, mi vida entera cobra sentido, se derrama, se transforma.

Como el incienso se transforma en ceniza, pero se desprende de él un olor exquisito, único, que se eleva hacia Dios; así mi alma, en contacto con el fuego del Amor de Dios, será consumida, será consumada y transformada en una vida plena… santa, entregada, que se eleva lentamente hacia Dios, derramando en torno a sí, el aroma de Dios, la fuerza de Dios, la vida de Dios.

Pero para poder hacer eso hay que estar en contacto directo con el fuego, hay que dejarse abrasar, hay que ser presa de esas llamas y de alguna manera, morir para ser transformada. Esa es la vocación de todo cristiano. Eso es la vocación de toda alma que aspira a vivir en Cristo. Eso es la santidad: ser consumidos por Él, para ser transformados en Él.

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