Explícanos el Libro Vivo abierto por la lanzada

 

Se acerca la Semana Santa, el Triduo Pascual y personalmente, en estos últimos años, he vivido con especial intensidad el Jueves Santo, que es el día del amor fraterno, de la Institución de la Eucaristía, el día en el que el Señor “habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo”… Siempre he vivido con particular intensidad el Jueves Santo quedando -de alguna manera- la celebración los misterios del Viernes un poco opacos, en la sombra, sin tanta intensidad.

Paulatinamente he ido cambiando: si anteriormente siempre mi atención se centraba en el Jueves y el Domingo, Dios me ha hecho entender que -si el Jueves es un día grande por ser el día del Amor, de la entrega del Señor, de la Eucaristía, por ser el día en que tenemos que tomar la actitud de Juan de recostarnos satardecer_1132180451obre su Pecho y escuchar los latidos de su Corazón- he entendido que el Viernes es un día importantísimo  -para las Carmelitas Samaritanas sobre todo- por que es el día en que la lanzada nos deja al descubierto el Corazón del Hijo.

Una vez muerto Jesús, la lanza traspasa su Costado que queda abierto y su Corazón expuesto: la Cruz se convierte en una singular custodia que nos presenta la Carne bendita del Verbo de Dios, triturada para darnos vida eterna y verdadera. El Viernes, es el día de la lanzada, día en que de verdad se rasga la Carne de Jesús, que es el velo que cubre su Corazón y queda a la vista. Nuestra misión es contemplar ese Corazón y vivir asomadas -por la Llaga del Costado- a la intimidad al Corazón del Hijo. Estaba pensando esto cuando brotó de mi corazón una oración, una súplica: “Señor explícanos, el Libro Vivo abierto por la lanzada”.

La expresión Libro Vivo, viene de una visión que tuvo nuestra Madre Santa Teresa de Jesús cuando al quedarse sin libros, por el decreto de la  Inquisición, Jesús le prometió ser su “Libro Vivo”. Entendí que el Libro Vivo que Él prometió a la Santa Madre es el Corazón que queda abierto por la lanzada. Es un libro en el que tenemos que aprender a leer, por eso tenemos que pedir esa gracia. Y pensando en el camino nuevo que estamos emprendiendo, como hijas de la Santa Madre no podemos renunciar al Libro Vivo y yo he estado buscando en sus escritos acerca de esto y no he encontrado mucho más, ni tampoco sobre la Sagrada Escritura, aunque la menciona mucho, sobre todo en Las Moradas.

Yo pienso que la Santa Madre hoy nos impondría la lectura de la Palabra de Dios como lectura por encima de todas las lecturas y  me atrevo a decir más: en sus Constituciones pondría -más que Lectura Espiritual-, lectura meditada de la Palabra de Dios. La Santa Madre no se conformaría con menos, porque la Palabra de Dios es Jesús, está escrita en su Corazón. Y en el Corazón de Cristo tenemos que aprender a leer esa Palabra. Creo que es importante -yo lo voy a hacer así- que dediquemos cada día al menos 15 minutos a leer algo de la Palabra de Dios. Teniendo en cuenta que la Palabra de Dios es “Viva y Eficaz, más tajante que espada de doble filo” os invito a que -cada vez que leamos la Palabra de Dios- supliquemos con humildad, pero con intensidad: “explícanos el Libro Vivo abierto por la lanzada”. No podemos renunciar a eso, es una llamada de Él.manosconsagrados

Tengo la experiencia de que muchas veces la Palabra de Dios se hace árida y parece que no nos dice nada; nos puede pasar que a veces nos sintamos “maltratados” por la Palabra, pero es Él; en su Palabra Dios está presente y Vivo. No hagamos como Agar que huyó al desierto. Allí le dijo el ángel: “vuelve y sométete a tu señora”… No huyamos, no nos refugiemos en otras lecturas cuando nos sintamos “maltratados”. Volvamos a la Palabra -que es el Agua Viva- el Espíritu Santo le infunde Vida. Tenemos que ser fieles y perseverar fieles a la Palabra independientemente de las consolaciones o desiertos que sintamos, porque es ÉL, y es Vida y es fecunda. No tenemos que olvidar que nuestro apostolado se extiende, de forma misteriosa, por todo el Cuerpo Místico y -en esos momentos difíciles- no sabemos qué iluminación puede estar recibiendo otro miembro de la Iglesia. Por eso hemos de permanecer fieles a la lectura de la Palabra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un comentario en “Explícanos el Libro Vivo abierto por la lanzada

  1. Dios nos expresa su Amor y su Voluntad a través del Corazón abierto de su Hijo, a través de su Palabra, a través de cada acontecer en nuestra vida, como hoy me habla también a través de las Carmelitas Samaritanas, comunidad maravillosa, de la que he aprendido a mantener mucho más firme mi entrega a El, me descubro más feliz que antes, gracias a vosotras !!!, se cumple sin duda lo que dice nuestra madre Olga María, ” por vuestra entrega, no sabéis qué iluminación puede estar recibiendo otra persona ” aunque sea al otro lado del mundo, todos somos una misma Iglesia, y pertenecemos al Cuerpo Místico de Cristo.

    Durante mi juventud me costó comprender la Sagrada Escritura, por lo mismo se me hacía cuesta arriba el leerla, no entendía mucho, hasta que a fuerza de estudiarla mejor, fui poco a poco siguiendo su hilo conductor, y ¡¡ la Palabra de Dios es maravillosa !! ….. una vez conseguida esta anhelada comprensión y mayor claridad de lo que leía, me hice el hábito de hacerlo todos los días por media hora. Tratando de confrontar mi propia vida, en el relato de la historia de salvación, en el Antiguo Testamento; también comprendía cada día un mensaje nuevo que Jesús dejaba plasmado para mí, en el Nuevo Testamento.
    Al leer la Biblia ¡ completa !, se me hizo más fácil abrirla después en cualquier parte.
    En relación a lo que dice nuestra Madre Olga María, del corazón de Jesús ” abierto por la lanzada “, sentí un gozo grande al leer esta expresión, pues en este caminar personal de acercamiento mío a Jesús, he mantenido siempre sobre mi escritorio y entre mis pertenencias un crucifijo, como mi único ” libro abierto ” expresión de una monja que una vez me enseñó que el crucifijo es nuestro mayor libro de donde sacamos todo lo que debemos aprender.
    Yo desde mi pequeñez, y mi ignorancia he tratado de aprender, de oír, de comprender mejor la Voluntad de Dios en mí ¡ mirando al traspasado !, viendo su Corazón abierto !…… y cuántas lecciones he aprendido. Querida Madre Olga María, ¡obedeceré en leer la Sagrada Escritura aunque sea 15 minutos diarios !.
    Dios siempre nos entrega mensajes nuevos, siempre, pues El es ” la eterna novedad “.

    Un abrazo grande, Madre Olga María, y mil gracias

    M.Eliana

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