¡Tengo sed!

images (2)¡Tengo sed! ¡¡¡Tengo sed!!! ¡¡Esposa, tengo sed!! Esas palabras de Jesús deberían traspasarnos el alma las veinticuatro horas del día y de la noche. ¡Jesús tiene sed!  Y te lo dice a tí, y a mí, y a cada uno… ¡Carmelita dame de beber! ¡Amigo, dame de beber! Dame toda tu agua para mi sed. ¡Tengo sed, dame de beber!

¡Jesús perdónanos! porque nosotros tampoco sabemos lo que hacemos cuando dejamos que la vida trascurra sin darte de beber, sin darte lo que pides; cuando dejamos que nuestro egoísmo cierre nuestros oídos para no escuchar tu grito, tu petición y seque nuestros corazones y los convierta en un desierto cada vez que nuestro egoísmo es más fuerte que nuestro amor. Perdónanos, porque en esos momentos, tampoco sabemos lo que hacemos: somos necios, tontos… y dejamos pasar el tiempo sin amarte con locura, sin amarte hasta perder la razón, sin amarte con todo el ser. Y eso sucede con más frecuencia de la que debiera.  Bueno… en realidad no debería suceder nunca. Pero desgraciadamente eso sucede, y Tú lo sabes y Tú lo padeces. Pero nos sigues esperando. Perdónanos, porque muchas veces tampoco nosotros sabemos lo que hacemos.

3 comentarios en “¡Tengo sed!

  1. En Asturias hay un dicho:Nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena.Algo parecido nos pasa con Jesús,cuando todo va bien, quien se acuerda de Jesús? Ahora cuando vemos las orejas al lobo “ay Dios mío”Pero somos así de bobalicones, menos mal que la tenemos a usted para que no nos olvidemos Quien es nuestro Dios, nuestro Amor.Un abrazo.

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  2. La sed atormenta a la persona. Cuando la siente le hace sentir dependiente de líquido, de alguien que le acerque a los labios “algo” que la calme.
    Cuando estás recién operado y despiertas de la anestesia, la angustia de sentir una sed terrible, te nubla el entendimiento y no puedes beber nada hasta que el médico te lo indique.
    Cuando el Señor grita en lo alto de la Cruz, es una sed física muy fuerte pues su cuerpo es pura carne viva, sus llagas supuran y se va deshidratado por momentos…Pero la sed que Él tiene, es la sed de cada uno de nosotros. Quiere beber de nuestro corazón, el agua de nuestro amor, quiere y pide suplicante que saciemos su sed. Tiene sed de almas, de las que estamos cerca pero también de las que tan lejos están, de los que no le conocen, de lo que le abandonan…
    El Señor quiere saciar su sed, contigo. No le abandones en la sequedad de tu alma. Pon a punto tu interior para que como la Samaritana, Él pueda darte de beber su Agua Viva, para que tu le des a Él, todo lo que eres.

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